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Rubén Moreno: Un dandi con lamparones

Número cinco de la lista del PP al congreso por valencia. Moreno estuvo imputado en el ‘caso Fabra’ por un supuesto delito de tráfico de influencias

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Qué hace un dandi en mitad de un mercadillo donde se venden a gritos bragas por tres euros? La pregunta se revela en el gesto incómodo de Rubén Moreno, quinto en las listas del PP por Valencia, quien otea el exterior desde su armadura de traje azul metálico y camisa de algodón. Atuendos excesivamente finos para tanto paisanaje con remiendos.

'¡Niño, ve a pedirle un boli a ese señor tan limpio!', exclama un vendedor que trata a los tejanos con el mismo tacto que a un saco de patatas. Mientras, un enjambre de jubiladas hambrientas de yerno ilustre rodean a Rubén Moreno, que retrocede hasta quedar acorralado junto a unos cubos de olivas. En ese instante, una llamada al teléfono móvil actúa como cuerda que le saca del agujero. Moreno sale del grupo, que sigue con el reparto de papeletas electorales, y desaparece finalmente entre la multitud.

Quienes le conocen bien saben que a Moreno le perturba el contacto con la gente de la calle. Es de esos políticos con más kilómetros de moqueta que de asfalto. Un hijo de los despachos. Y con un currículum lleno de lamparones, de esos gordos y oscuros que poco importan en el PP valenciano, donde imputados y procesados suelen encontrar acomodo en sus listas.

Moreno estuvo imputado en el caso Fabra por un presunto delito de tráfico de influencias cuando trabajaba en el Ministerio de Sanidad como secretario general de Gestión y Cooperación Sanitaria. Según el sumario, el político pudo acelerar de manera fraudulenta la concesión de pesticidas al industrial Vicente Vilar, amigo íntimo del presidente de la Diputación de Castellón por aquel entonces.

Su última mancha aún gotea sobre las portadas de los medios locales. Entre 2005 y 2011 dirigió el Centro de Investigación Príncipe Felipe. Sus científicos relatan un rosario de irregularidades, despotismos y despilfarros que han acabado con un ERE que dejará en la calle a 114 trabajadores, la mitad de la plantilla. 'Es incompetencia, pero también es venganza. En 2009 le despojamos de gran parte de su poder y nunca nos lo perdonó', destaca un investigador de prestigio. Moreno, por su parte, niega toda responsabilidad y atribuye a 'una mera coincidencia temporal' que el expediente saliera a la luz horas después de ser nombrado candidato.

'Seguro que hasta se lo cree. Es un fabulador nato', explica otro científico. 'Moreno estudió Medicina y, cuando trabajaba en La Fe, presumía de cartearse con la Casa Real', destaca este investigador.