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El Samur durante la tragedia del Madrid Arena: "Oye, ¿has bebido?"

Varias llamadas realizadas la noche de la tragedia revelan la falta de atención que recibieron las víctimas de parte de los servicios de emergencias

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La tragedia ocurrida en el Madrid Arena en la noche de Halloween, el pasado 31 de octubre, continúa dando nuevas informaciones, a medida que avanzan las investigaciones y se conocen más detalles de lo sucedido. 'Por favor, hay una chica que se ha desmayado y ha perdido el conocimiento en el Madrid Arena' es una de las peticiones de auxilio que recibieron los servicios del Samur aquella noche, donde un conjunto de negligencias desembocaron en una tragedia que se llevó por delante las vidas de cinco jóvenes.

El diario El Mundo se hace eco hoy de las grabaciones de varias de las llamadas telefónicas que hicieron los amigos de las fallecidas al Samur, en un intento de encontrar auxilio en los servicios de emergencia. Aún no eran las 4:15 de la mañana cuando las amigas de Belén Landong llamaron, nerviosas y angustiadas, para pedir ayuda: '¿No podéis entrar en la Casa de Campo? ¡Se está muriendo, por favor, vengan ya!'. La localización de las ambulancias, que no podían acceder a los pabellones en la Casa de Campo, y que se encontraban en el Paseo de Extremadura y la Puerta del Ángel, dificultaron la asistencia a los heridos en la avalancha del Madrid Arena, que tenían que acudir a ese punto para ser atendidos.

Los servicios de asistencia médica se han excusado bajo el argumento de que no pudieron entrar en el recinto porque los asistentes a la fiesta les arrojaban botellas y zarandeaban las ambulancias. La tragedia ocurrió mientras una centralita del Samur se encuentra a tan sólo 400 metros del Pabellón Madrid Arena. Pero ante estas súplicas de socorro, los jóvenes no encontraron la respuesta esperada. Uno de los operadorse que atendió las llamadas, con tono distante y desganado, llega a decir en las grabaciones: 'Oye, ¿has bebido?', y finalmente la única solución que ofrece es que los propios amigos trasladen a la herida al Paseo de Extremadura, mil metros de caminata en cuesta, donde estaban las ambulancias. 'Se está muriendo', le urgía la joven, a lo que el operador responde con escepticismo: 'Sí, se está muriendo'. Belén murió tres días después por las heridas que se le produjeron debido al aplastamiento.

Rocío Oña también falleció aquella noche en el hospital Clínico de Madrid. El diario también reproduce la conversación de uno de sus amigos pidiendo auxilio al Samur: 'Vamos con la chica en brazos a la superficie del Madrid Arena, estamos saliendo por el Pabellón de Cristal hacia el aparcamiento'. El operario responde: 'Hay muchos aparcamientos'. Con las salidas taponadas y sin opciones de acceder al Samur, las posibilidades de supervivencia de Rocío se acabaron agotando.

En declaraciones a ESRadio, Francisco, el operador que atendió las llamadas se defiende argumentando que cumplió 'órdenes' y que le fue asignado el puesto de telefonista tan sólo quince días antes de la tragedia, de forma forzosa, cuando su trabajo era el de 'técnico conductor de ambulancias'. Además, asegura: 'No me expreso bien, no tengo don de palabra'.