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La segunda vuelta

Paralelismo entre Lionel Jospin y el PSOE del 22-M

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La idea de que las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo se habían configurado como una primera vuelta de las próximas elecciones generales sugiere, ahora que hemos asistido a una derrota aplastante del PSOE a manos del PP, un ejercicio que puede suscitar algún interés.

En abril de 2002, en la primera vuelta real de las elecciones presidenciales francesas (por el sistema de ballotage, según el cual se celebra una segunda vuelta si ninguno de los candidatos obtiene mayoría absoluta en la primera), la elevada abstención y el castigo a los socialistas llevó a la imprevista eliminación de Lionel Jospin en el segundo turno, dejando la contienda a la rivalidad entre el candidato del Frente Nacional, Jean-Marie Le Pen, y el candidato del centro derecha (UMP), Jacques Chirac, quien ganó de manera plebiscitaria con más del 80% de los votos.

¿Puede haber una analogía con la situación política y electoral de España? ¿Se han pasado los votantes socialistas españoles muchos pueblos el 22 de mayo en su castigo a Zapatero como en su día los votantes socialistas franceses lo hicieron al dejar en la cuneta a Jospin?

La respuesta a estas preguntas tendrá lugar en las próximas elecciones, nuestra análoga segunda vuelta, pero entre las muchas diferencias con la situación francesa, habida cuenta de que en el caso español no se trata del sistema de ballotage, está el cambio de candidato.

Los votantes socialistas han dado un duro golpe a Zapatero y a la acción de su Gobierno quedándose en casa, votando por otros partidos o simplemente en blanco. Pero en la segunda vuelta el candidato será, previsiblemente, Alfredo Pérez Rubalcaba, un hombre que ha asumido la responsabilidad por el programa de acción de Zapatero.

Puede que el pescado ya esté todo vendido desde hace tiempo. Y lo que ha ocurrido el 22-M sea sencillamente la antesala de lo que ocurrirá el domingo 4 de marzo de 2012. O si los comicios se anticipan, por ejemplo, el 27 de noviembre de este año. Pero, la política puede, aunque no siempre, deparar sorpresas. Dependerá, entre otras cosas, del comportamiento de los mercados, para citar solo un ejemplo, pero también del programa y del equipo del que se rodee Rubalcaba.

Los socialistas tienen, como mínimo, dos problemas. Primero, necesitan soldar sus grietas. Eso quiere decir superar la división que afloró inmediatamente después del 22 de mayo. A medida que se conocen detalles, se tiene una idea más cabal de esa crisis.

Zapatero, por ejemplo, tuvo conocimiento de que Patxi López aprestaba a dar la rueda de prensa para anunciar la exigencia de un congreso poco rato antes del hecho. Llamó a López para preguntarle por ello. Pero su llamada telefónica, le dijeron, no podía ser atendida porque el líder del PSE ya estaba camino de la rueda de prensa.

Otro tema: la posible candidatura de Carme Chacón a las primarias ya estaba en fase de desactivación cuando Patxi López hizo su pronunciamiento. El ministro de Justicia, Francisco Caamaño, un hombre que mantiene una excelente relación con la ministra de Defensa, fue uno de los encargados de persuadirla. Y habló con ella antes de las elecciones del 22 de mayo. Es decir: Patxi López y sus compañeros se pasaron varios pueblos.

En segundo lugar, Zapatero, tanto si quiere llegar a marzo de 2012 como si se ve obligado a convocar elecciones anticipadas, necesita hacer una remodelación de su gabinete. La 'crisis de los pepinos', en la cual la culpa fundamental es la del bulldozer alemán de Hamburgo y del Gobierno de Berlín, para el cual España no es más que la 'periferia', tanto en cuestiones económicas como productivas, no ha hecho más que subrayar el vacío de la acción gubernativa.

En esta remodelación Zapatero tiene algunas cuentas pendientes. Una de ellas es la de nombrar a José Antonio Alonso, por fin, ministro de Justicia. Pero puede haber, si las fuentes aciertan, más cambios. Aunque, por supuesto, mantenga la actual estructura de tres vicepresidencias con Rubalcaba, Salgado y Chaves. Zapatero tendrá motivos de alegría hoy con el dato de paro registrado y las afiliaciones a la Seguridad Social. Pero más allá de las cifras que son producto de la estacionalidad de myo y que serán todavía mejores que las de mayo de 2010, que ya fueron buenas, hay que quitar el efecto calendario para conocer la tendencia.