Publicado:  19.02.2012 21:54 | Actualizado:  19.02.2012 21:54

"Tengo seis grapas y una brecha de siete centímetros por defender mis derechos"

La actuación policial durante las manifestaciones en solidaridad con los alumnos del instituto Lluís Vives despierta la polémica

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Andrea Pérez, universitaria en segundo año de magisterio, tiene seis grapas en la cabeza en una herida de siete centímetros de largo, y todo por solidarizarse con los alumnos del instituto Lluis Vives. Los estudiantes de este centro salieron a la calle el pasado miércoles para protestar contra los recortes en educación, que están causando cortes de luz, calefacción y falta de material escolar en muchos institutos del País Valencià.

Tras dos días de protestas y de duras actuaciones policiales, Andrea, junto a cientos de valencianos, decidió manifestarse, el pasado viernes, "escandalizada e indignada por la vergonzosa situación".

La marcha fue conducida por la policía. "Nos dirigimos a la comisaría de Zapadores donde, una vez en la calle, nos encerraron sin permitirnos la salida", cuenta. Una vez allí, según relata Andrea, fueron retenidos por los agentes, divididos en grupos y algunos de ellos detenidos, "sin razón alguna y cargando contra aquellos que intentaban defenderlos".

En este vídeo, grabado por uno de los manifestantes, se puede ver a Andrea, ya herida, escoltada por un agente para ser conducida al hospital (minuto 0:20).

 

Andrea explica que varios jóvenes menores de edad sufrieron ataques de ansiedad en unos momentos que califica de "angustiosos". "Entre tanto jaleo y tanto caos yo me caí al suelo y, al intentar levantarme, sentí un fuerte golpe en la cabeza. Me incorporé y los oídos comenzaron a pitarme, todo me daba vueltas, no podía andar, así que me toqué la cabeza y vi que estaba sangrando. Un policía me había dado un porrazo en la cabeza mientras estaba en el suelo", recuerda.

El novio de Andrea y un amigo fueron detenidos cuando trataron de defenderla, lo que les valió varios golpes, "además de vejaciones e insultos por parte de los policías". "Llevo seis grapas y una brecha de siete centímetros por manifestarme pacíficamente por mis derechos, además de un buen susto porque podría haber sido peor", resume.

En cuanto a si continuarán reivindicando sus derechos, Andrea lo tiene claro. "No somos delincuentes los que salimos a las calles, somos estudiantes, padres, madres, profesores, personas preocupadas por nuestro futuro", afirma. Por eso, ante la "degradación de la educación pública", Andrea tiene su receta: "No tenemos que rendirnos".

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