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En la senda del delito… ¡¡¡con 5 años!!!

Detenida una mujer que cambiaba tarjetas de crédito por otras falsas en un cajero usando a un niño de 5 años como distracción

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Un criminal no nace, se hace, aunque a la vista de la edad a la que algunos progenitores inician a sus pequeños en la senda del delito pueda llegar a parecer lo contrario. Y es que algunos, lo maman literalmente desde la más tierna infancia. Es el caso del pequeño de cinco años que utilizaba Teodora P., una joven rumana de 22 años, para robar a los ancianos que se acercaban a un cajero del centro de Madrid a sacar dinero. El pequeño, en lugar de pasar el día dándole patadas a una pelota o levantando castillos, se encargada de distraer a las víctimas para que la mujer pudiera sustraerles la tarjeta bancaria y sustituírsela por otra falsa de la misma entidad que no levantara sus sospechas.

La investigación que ha llevado a este precoz aprendiz de ‘El Lute' se inició a mediados de mayo, tras recibir la policía una denuncia en la que una anciana aseguraba que su banco le había informado de que su cuenta corriente había sufrido un inexplicable ‘bajón' en el saldo. Cuando los agentes le preguntaron cuándo había sido la última vez que había utilizado su tarjeta de débito para sacar el dinero, recordó que lo hizo unos días antes, el 12 de mayo, y que fue en el cajero que el Banco de Santander tiene en el número 56 del Paseo de la Florida. Aquel día, una mujer que describió con joven y 1,60 metros de estatura le avisó mientras sacaba dinero de que se le había caído un billete de 20 euros al suelo. Ella se agachó a recogerlo... y perdió de vista el cajero por unos instantes.

A aquella denuncia le siguieron otras dos más, una el 30 de mayo y otra el 15 de junio, y en las tres había varios elementos comunes que hizo sospechar rápidamente a la Policía de que detrás de esos robos y los posteriores usos indebidos de las tarjetas de pago estaba la misma persona. La primera, el lugar donde se producía el cambiazo: siempre el mismo cajero del Banco Santander. La segunda, la presencia de una mujer joven de las mismas características físicas. Y, en tercer lugar, el perfil de las víctimas: confiadas ancianas que acudían a sacar dinero.

Lo único diferente es que en al menos una ocasión la ladrona había cambiado de estrategia y no dejó caer un billete para distraer a la propietaria de la tarjeta, sino que era su compinche, un niño de 5 años, quien se encargaba de desviar su atención. ¿Cómo? Simplemente tirando de la falda de la víctima. En ese momento, la delincuente, que había observado previamente el número secreto tecleado por la víctima, extraía de la ranura la tarjeta y la sustituía por la falsa para que ésta se fuera a casa confiada. Tras, el cambiazo, la mujer y el pequeño se marchaban tranquilamente sin levantar sospechas.

La Policía detuvo finalmente a Teodora el pasado 21 de junio acusada de haber defraudado un total de 22.000 euros a las tres víctimas, aunque aún investiga por si hubiera más víctimas de la mujer y su minúsculo compinche. Lo que no les consta a los investigadores es que la presunta ladrona (que cuenta con cuatro detenciones anteriores por hurtos y estafas) le haya comprado ni un pelota su ayudante de 5 años.