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Las sentencias son para el verano

Casas continúa su labor de hormiga, mientras Zapatero prepara un 'suquet' especial con CiU

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María Emilia Casas, presidenta del Tribunal Constitucional, tiene un plan. Y este plan no se ha visto frustrado por la sesión de ayer. Porque su puesta en práctica sólo acaba de empezar. El problema que siempre presentaba dar a conocer la fecha del pleno del TC para abordar el Estatut, después de asumir la ponencia, eran las expectativas que ello despertaba. O mejor dicho, el desinfle de esas expectativas si de la reunión se salía sin la sentencia. Pero la verdad es que no se esperaba para ayer ese paso adelante. Ha sido el comienzo.

Para los que creen que la sentencia sobre el Estatut ya no será posible por razones de calendario, cabe recordar, por ejemplo, que el TC convocó un pleno el 5 de agosto de 1983 para resolver los recursos de inconstitucionalidad presentados contra la Ley Orgánica de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA), y dio a conocer la sentencia quince días más tarde, en pleno agosto.

El fallo del Estatut debería de estar listo antes de mediados de julio

Pero, claro, ahora hay un periodo de cuarentena por delante, el que establece la campaña electoral de las autonómicas catalanas de finales de octubre de 2010. Para ser todavía más precisos: la sentencia del Estatut tendría que estar lista, a más tardar, a mediados del mes de julio. Tres meses y medio antes de las elecciones de Catalunya.

Y el plan B de María Emilia Casas, esto es, votar el Estatut por bloques de capítulos en caso de que no pueda seducir al magistrado Manuel Aragón para obtener los seis votos necesarios, incluyendo el voto de calidad de la presidenta, asegura 'una sentencia, la que sea', según solicitó Mariano Rajoy hace dos semanas.

Si se pregunta a las personas que asesoran al ministro de Justicia, Francisco Caamaño, cuál es la previsión, la respuesta es muy clara: no va a haber sentencia antes de las elecciones autonómicas catalanas. Sin embargo, en otras áreas del Gobierno, esa seguridad ya no es tan firme, y se contempla una sentencia para el verano, en el mes de julio.

Rajoy desea una sentencia, 'la que sea', antes de las elecciones catalanas

¿Y Rajoy? El mensaje que transmite a día de hoy sigue siendo que el PP desea una sentencia antes de las elecciones autonómicas catalanas. No se trata de destruir el Estatut, pero sí de darle una estocada que permita capitalizar a escala nacional una victoria sobre Zapatero. ¿Y no dejaría este desenlace al PP muy mal parado para hacer de bisagra caso de que Artur Mas necesite apoyos para formar gobierno en Catalunya?

Parece que ni Rajoy ni Alicia Sánchez Camacho piensan mucho en esto. Porque estiman que Zapatero se está entendiendo con CiU más de lo que ha trascendido hasta ahora. Más que por la abstención en la votación del ajuste fiscal.

Los jirones políticos que se deja el presidente del Gobierno después de dicho ajuste y de la reforma laboral, ¿cómo se pueden reparar para hacer frente al año y medio que queda de legislatura? La receta de la salsa suquet viene a cuento. Los pescadores en Catalunya y Valencia solían cocinar a pie de barca, al terminar su pesca, un guiso tan sencillo como sabroso con los pescados destrozados, al que añadían la llamada salsa. Los pescados destrozados son en la política y economía de Zapatero las concesiones, promesas y credibilidad que la crisis se llevó por delante. Y la salsa suquet es la que intenta cocinar con CiU. No veremos, por supuesto, a Mas compartir pitillo con Zapatero, pero ello no obsta para que la gran operación de salvamento de la legislatura se haya puesto, de hecho, en marcha.

Habrá que ver cómo se negocia la convalidación del decreto-ley de reforma laboral, iniciativa de la cual hasta Rajoy no quiere ser excluido, en una conducta opuesta al rechazo del ajuste fiscal. Y luego, la votación en las próximas semanas del techo del gasto, el prólogo a los presupuestos generales de 2011. Y mientras, la hormiguita María Emilia continúa con su división del trabajo.