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Un séquito de cien personas sigue al Papa

Su viaje guarda poco parecido con las visitas de Estado

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Con honores de jefe de Estado. Y con un séquito similar. Así se presentará este sábado Benedicto XVI en el aeropuerto de Lavacolla para un viaje de dos días que le llevará a Santiago y Barcelona. Un centenar de personas, entre cardenales, servicio personal y obispos, encabezados por el secretario de Estado, Tarcisio Bertone, y el 'número tres' del Vaticano, Fernando Filoni, llegarán a bordo de un avión de Alitalia.

El trayecto entre Santiago de Compostela y Barcelona, y la salida hacia Roma, correrán a cargo de Iberia. En los vuelos también viajará un grupo de periodistas que siempre acompaña al pontífice, aunque en esta ocasión no está confirmado que Ratzinger como sí hizo en anteriores ocasiones mantenga un encuentro informativo con los medios de comunicación en el aire.

El viaje de Benedicto XVI es medio pastoral, medio oficial

Junto a la Curia vaticana, acompañarán al Papa en todo su viaje todos los cardenales españoles, así como los arzobispos de Santiago y Barcelona, y el Nuncio de Su Santidad en España, Renzo Fratini. En Santiago, el Papa se encontrará con todos los obispos españoles, que acudirán en masa. Muchos de ellos también participarán en la misa del domingo en la Sagrada Familia. El Papa dormirá el sábado en la planta noble del Palacio Arzobispal de Barcelona, cuya ventana no da a la calle. Se quiere así proteger el descanso de Ratzinger, así como evitar cualquier tipo de altercado.

El viaje del Papa y jefe de Estado Vaticano está a medio camino entre una visita oficial de un jefe de Estado y una visita pastoral, explican fuentes diplomáticas. Lo cierto es que las 32 horas de Benedicto XVI en España no guardan mucho parecido con los viajes de jefes de Estado extranjeros y que habitualmente siguen una pautas similares conforme a la costumbre, que en este caso sirve de fuente de derecho.

En las visitas de Estado, los reyes ofrecen una cena de gala

La agenda de un jefe de Estado incluye que tanto él como su delegación se alojen en el Palacio del Pardo (Madrid), donde son recibidos con honores militares, según explican fuentes diplomáticas. Así ocurrió, por ejemplo, durante la visita del presidente de la república francesa, Nicolas Sarkozy, en abril de 2009.

En los viajes oficiales, sin embargo, el jefe de Estado puede ser recibido con un cordón de honores en el aeropuerto y se aloja en un hotel. El ministerio de Exteriores se hace cargo de estos costes, no así de los que genere el resto de la delegación. Y también anota en su cuenta, los desplazamientos del parque móvil.

Durante las visitas de Estado, los reyes suelen ofrecer una cena de gala para la delegación y otros altos representantes españoles en el Palacio de la Zarzuela o, como sucedió con la pareja presidencial francesa o la rusa unos meses antes, en el Palacio Real. En los presupuestos del Ministerio de la Presidencia, dentro de la partida de 'apoyo a la gestión administrativa de los gastos de la Jefatura del Estado', en el programa de la Administración del Patrimonio Nacional, figuran las cenas de gala. En los de 2010, por ejemplo, preveían la celebración de ocho, las mismas que se realizaron un año antes.

El Papa dormirá en el Palacio Arzobispal de Barcelona

El gasto en seguridad dependerá de la cantidad de miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado que haya que desplazar. En los dispositivos participan agentes de varias unidades, desde los de Información, tanto servicios centrales como provinciales, que se dedican específicamente a la lucha antiterrorista, como guías caninos, tedax o helicópteros.

El mayor número de agentes están destinados en unidades de seguridad ciudadana, tanto en los vehículos que patrullan la ciudad como los miembros de las Unidades de Intervención de la Policía (UIP), los conocidos como antidisturbios informa Pedro Águeda. Estos últimos suelen viajar a las ciudades visitadas. La dieta de un agente de la escala básica que trabaja ese día fuera de la ubicación de su unidad asciende a 60 euros y crece hasta superar los 120 en el caso de los comisarios.