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Un sindicalista clave en los procesos de paz

Defendió en el juicio una izquierda abertzale sin "tutelajes" de ETA

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Rafa Díez Usabiaga, condenado ahora por la Audiencia Nacional en el caso Bateragune, es un hombre entregado a la lucha sindical y política de la izquierda abertzale.

Los primeros contactos de Díez Usabiaga con la izquierda abertzale se dieron en el sindicato LAB y se remontan a su época como trabajador en la empresa Michelin, en Lasarte (Gipuzkoa), en los años setenta. Llegó a la dirección de LAB en los ochenta y, finalmente, asumió su liderazgo en 1992, primero como coordinador general y ya en 1996 como secretario general.

Cuando dejó su cargo en 2008 para cedérselo a quien había sido su mano derecha los últimos años, Ainhoa Etxaide, se abrió en LAB un cierto periodo de incertidumbre. Como explicó entonces uno de los colaboradores más directos de Díez Usabiaga, no se trataba ya de que hubiera liderado la central 16 años, sino de que su papel había trascendido durante ese tiempo al ámbito político, hasta el punto de haberse convertido en todo un referente de la izquierda abertzale.

No en vano Díez Usabiaga ha participado en todos los procesos de paz celebrados desde las conversaciones de Argel, en 1989, y llegado a compaginar sus obligaciones sindicales con cometidos políticos, como integrar las listas de Herri Batasuna para el Congreso o de Euskal Herritarrok en el Parlamento vasco. En la Cámara vasca, tuvo ocasión de conocer a fondo a Arnaldo Otegi y acabar compartiendo con él una idea del camino que debía seguir la izquierda abertzale por vías políticas.

A nadie le sorprendió así que, tras dejar la dirección de LAB, se implicara con Otegi en la elaboración del documento de debate que ha guiado el cambio estratégico. Como declaró en el juicio, él y Otegi fueron los encargados de 'abrir el melón del debate político' en la izquierda abertzale y comenzar a desarrollar su estrategia 'con autonomía propia y sin ningún tipo de tutelaje' de ETA para lograr un 'escenario de paz definitiva'.