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Los sindicatos denuncian el giro de la Constitución "a la derecha"

Consideran que incluir un límite de déficit en la Carta Magna es "regresivo", rompe el equilibrio constitucional y resta calidad a la democracia  

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Si ya se esperaba un otoño caliente, cuajado de movilizaciones marcadas por el 15-M, la repentina reforma de la Constitución para introducir un límite de déficit ha avivado el clima de protestas e indignación. Ayer fueron los sindicatos UGT y CCOO, en boca de sus secretarios generales, los que expresaron su profundo rechazo a un cambio que consideran inaceptable y contrario al Estado del bienestar, y los que anunciaron un calendario de movilizaciones para tratar de frenar la reforma.

Cándido Méndez e Ignacio Fernández Toxo no anduvieron parcos en palabras. Calificaron el cambio de la Constitución de 'regresivo', 'ideológico' e incluso de 'ruptura' del equilibrio constitucional conseguido en 1978. 'Es unir de forma permanente la Constitución a la derecha. La foto de los padres constitucionales la han enviado al desván', criticó Méndez. También Toxo fue duro con lo que llamó 'un golpe de lesa democracia'. 'Es un retroceso importante en la calidad democrática', dijo.

Las centrales critican que la prisa vaya a impedir un debate profundo

Para los secretarios generales, introducir la llamada regla de oro supone 'asumir que el pecado original del origen de la crisis está en las cuentas públicas, cuando no tiene nada que ver', en palabras de Méndez, que recordó que, al inicio de la recesión, España tenía unas cuentas más saneadas que Alemania. Criticaron también que la rapidez de la reforma impide un debate profundo en la ciudadanía.

Precisamente, las centrales ponen en duda el origen del precipitado interés del Gobierno por llevar a cabo la modificación de la Carta Magna. Aseguran que el presidente no les mencionó nada al respecto en la reunión que mantuvieron con él hace dos semanas y cuestionan la influencia de los mercados, del BCE y de los gobiernos conservadores de Merkel y Sarkozy en el Ejecutivo. '¿A instancia de quién o de qué actúan los dos grandes partidos', se preguntó Toxo. Denuncian además que este sea el único pacto al que PP y PSOE han sido capaces de llegar en una legislatura marcada por la crisis.

Méndez y Toxo expresaron sus temores a que la búsqueda de apoyos para sacar adelante la reforma empeore otras normas que afectan al mercado laboral. Es el caso de la negociación colectiva: UGT y CCOO temen que el voto de los partidos nacionalistas se consiga a través de un 'trueque' que suponga introducir enmiendas como, por ejemplo, la eliminación de la ultraactividad (poner fin a que los convenios nunca decaigan, de forma que siempre se mantengan los derechos adquiridos de los trabajadores), una tesis cercana a CiU. Estas enmiendas se podrían introducir en proyectos como la reforma de las políticas activas de empleo.

No hablan de huelga general pero tampoco la descartan

La convocatoria de una huelga general no parece, por el momento, cercana. Los líderes sindicales admitieron que no han hablado de ello y que por ahora se centrarán en las protestas convocadas para el próximo mes. Sin embargo, minutos después, y tras una breve intervención de un joven espontáneo que les pidió poner todos sus medios disponibles para movilizar a la sociedad, Toxo fue más tajante: 'No descartamos acción alguna'.

También hubo palabras severas para las últimas medidas laborales del Gobierno. Para el secretario general de UGT, el nuevo contrato formativo es precario, 'la versión frankenstein' del modelo alemán, que combina formación con trabajo en empresas y que servirá para allanar el camino al contrato único que preconiza la patronal. En cuanto a la suspensión durante dos años del límite para encadenar contratos temporales, Toxo resaltó que el Gobierno 'no está en condiciones de garantizar que sea una medida temporal'.

Tanto Toxo como Méndez arrojaron dudas sobre la posibilidad de alcanzar con la CEOE el pacto de moderación salarial que les pidió el propio Zapatero, al menos si no se cumplen otras condiciones, como el desbloqueo de los convenios o la adopción de otras medidas que repartan los sacrificios de la crisis.

1 de septiembre.

Concentraciones en decenas de ciudades españolas.

6 de septiembre.

Manifestación en Madrid contra la inclusión en la Constitución del límite de déficit y por la convocatoria de un referéndum.

17 de septiembre.

La Confederación Europea de Sindicatos celebra una manifestación en Polonia, donde ese día tendrá lugar una reunión del Ecofin (los ministros de Economía y Finanzas de la UE), para clamar contra las políticas de austeridad.

7 de octubre.

El 6 de octubre es el día mundial del trabajo decente. Con ese motivo van a celebrarse decenas de manifestaciones en las capitales europeas que, en el caso de España, se adelantan al día 6. Por la mañana, habrá asambleas en los centros de trabajo y por la tarde, manifestaciones en defensa de los derechos laborales, el empleo y la negociación colectiva.