Público
Público

Una sobredosis acaba con la vida del agresor de Neira

Puerta aparece muerto en un piso de Madrid junto a un envoltorio de droga

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El cuerpo sin vida de Antonio Puerta, el hombre que agedió al profesor Jesús Neira en agosto de 2008, fue encontrado poco antes de las 11 de la noche del pasado martes en el cuarto de baño de un piso de la calle General Varela, de Madrid. Junto al cadáver apareció un envoltorio 'susceptible de contener sustancias estupefacientes', apuntaban ayer a Público fuentes policiales. Un detalle que no hacía sino confirmar la impresión que la propia familia de Puerta y su abogado manifestaban ayer sobre la posible causa del fallecimiento: una sobredosis.

'No se cuidaba. Tenía un cuadro de diabetes severo que ya le había dado un susto serio durante un tratamiento que había seguido para desengancharse', recordaba ayer por la tarde a este diario Fernando Pamós de la Hoz, el letrado de Puerta. Isabel, la hermana de Antonio, había asegurado horas antes a las puertas del Instituto Anatómico Forense que 'estaba muy enfermo' y sugirió su toxicomanía como posible causa de la muerte. Una adicción que el propio fallecido esgrimió para justificar, primero, su agresión al profesor Neira y, después, para solicitar su libertad provisional.

En ese mismo sentido, los primeros resultados de la autopsia los definitivos tardarán aún varias semanas apuntaban en el mismo sentido: paro cardiaco como consecuencia de un shock anafiláctico provocado por el consumo de drogas, según insistían fuentes de la investigación. De hecho, en la inspección ocular que hizo la policía tras ser avisada del hallazgo del cadáver, los agentes vieron la presencia de señales de pinchazos en ambos brazos de Puerta. En este sentido, su abogado matizaba ayer que estas eran marcas 'antiguas'. 'Él no quería nada con la heroína. Si ha habido algo, debe ser otra sustancia', añadía.

El cadáver de Puerta, que se encontraba en libertad bajo fianza a la espera de juicio, fue hallado poco antes de las 11 de la noche del martes por el hombre y la mujer con la que en ese momento estaba en el piso donde falleció. Según el relato de éstos, Puerta había consumido cocaína aquella tarde y en un momento determinado se fue al baño. Al ver que no regresaba, le llamaron. Ante la falta de respuesta, la pareja entró en el baño y lo encontró en la bañera aparentemente dormido. No era así. Puerta se encontraba ya muerto. Los servicios de emergencia no pudieron hacer nada, y la Policía constató que el cuerpo no presentaba signos de violencia. Su cadáver será incinerado hoy.

'Se sentía acorralado', aseguraba ayer su abogado, que recordaba que la última vez que habló con él fue el lunes para recordarle, como hacía cada semana, 'que tenía que ir a firmar al juzgado para evitar volver a prisión'. Puerta, que ya había sido condenado a siete meses y 15 días por maltratar a su novia, estaba a la espera de juicio por la agresión a Neira, para el que aún no había fecha y por la que podía haber sido condenado a tres años de cárcel. 'Faltaban practicar algunas pruebas que habíamos pedido', señala su abogado. Ahora, el caso será archivado.

Por esta agresión, Puerta estuvo en prisión preventiva 18 meses y diez días, en una estancia que ayer su abogado describía como 'demoledora' para su estado de ánimo y físico. 'Ahora podrá descansar, algo que no había podido hacer desde que su caso se convirtió en algo tan mediático', añade antes de recriminar a 'políticos y cierta prensa que lo hayan criticado sin piedad pese a que siempre se arrepintió de lo que hizo'.

Neira, que precisamente ayer celebraba su despertar del coma hace justo dos años, lamentó en declaraciones a Antena 3 el fallecimiento de su agresor. El profesor, envuelto recientemente en una polémica tras ser cazado conduciendo con una tasa de alcohol muy superior a la permitida, calificó la noticia de 'triste' y 'dura'. Mientras, la dueña del piso donde apareció el cadáver ya tenía un representante para la 'prensa rosa' que aseguraba tener varios ofertas de programas de televisión para relatar las últimas horas del fallecido.