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Solbes gana el primer asalto

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Los ingredientes están sobre la mesa: un partido que necesita imperiosamente movilizar a los suyos y que busca desesperadamente identificar al otro como derecha extrema perniciosa y otro que pinta un panorama negro de crisis y de pactos con ETA para ofrecerse como solución de orden.

El PSOE ha renunciado prácticamente a propuestas espectaculares y hace bandera de optimismo y del aumento de los derechos que, según dice, retrocederían si gana Rajoy. 'España está más entera y más fuerte que hace cuatro años', dijo Zapatero anoche en Telecinco.

El PP apela al bolsillo y al sentimiento. Opta como nunca por un programa de orden, de derecha sin complejos, de rebaja de impuestos, de endurecimiento del Código Penal y de restricciones a la inmigración, presentadas como soluciones en un país en caos. 'España necesita un Gobierno con cabeza, que ponga orden en la inmigración, que haga una política contra el delito para mejorar la seguridad, ya está bien de gobernar desde la luna', dijo Rajoy anoche.

Incertidumbre en el resultado

Agiténse ambos ingredientes 'con fuerza' y 'con cabeza y corazón' como dicen sus eslóganes, y hornéense a fuego intenso, hasta alcanzar una elevada temperatura, durante quince días de intensa campaña que empezó anoche.

El plato se sazona con tensión, la palabra de la campaña, entendida por unos como miedo a perder y sensación de incertidumbre sobre el resultado para que nadie se quede en casa, por otros como crispación, para muy pocos como boicot de actos y para todos como intensidad y saturación de mensajes y suspense hasta el final. Para ese marco que busca el PP, nada mejor que centrar el objetivo en la economía, en crear alarma sobre el bolsillo de cada español y presentarse como el salvador. El primer triunfo del PP es haber logrado que la campaña arranque con un debate cara a cara entre Pedro Solbes y Manuel Pizarro, los cerébros económicos de los dos partidos. Quien marca la agenda parte en mejores condiciones, pero, en este caso, el desarrollo del debate diluyó la ventaja inicial.

'Sólo hay turbulencias; dejamos mejor herencia que la que recibimos y ustedes están convocando a la crisis', le dijo Solbes, más natural, con un mensaje optimista sobrecargado de cifras y que ofreció 'confianza y tranquilidad'.

'España no va bien y hay una crisis de modelo económico', le espetó Pizarro, más encorsetado en los mensajes ensayados, que se las apañó para mezclar a ETA con la economía y ofreció 'ley y liderazgo'.

Pocas horas antes Emilio Botín, nada sospechoso de ser del PSOE, utilizó una expresión calcada a las de Zapatero y Solbes y contraria al panorama negro del PP: 'España cuenta con fortalezas desde el punto de vista financiero que van a permitir pasar esa desaceleración de una forma aceptable y no estoy preocupado porque España sigue creciendo más que Europa', dijo.

El de ayer fue un aperitivo del cara a cara del lunes entre Zapatero y Rajoy, el primero de este tipo después de 15 años. El PP, por el momento, aguanta sin entrar al trapo de quienes disparan contra el pianista, o sea, contra el moderador pactado: Manuel Campo Vidal.

En el inicio de la campaña, la alarma y el miedo moviliza más que la euforia: el del catastrofismo que usa el PP para forzar el vuelco y restaurar el orden y el del retroceso que alienta el PSOE para reagrupar el voto disperso contra el adversario. Rajoy eligió Cádiz para abrir con la excusa del simbólico nacimiento del constitucionalismo español, pero mirando de reojo los necesarios escaños andaluces.

El líder del PP, con su programa que endurece los requisitos a los extranjeros que quieran trabajar en España, rindió ayer tributo solemne a la Constitución de 1812 que establecía una especie de regularización para inmigrantes, vinculada al empleo en su artículo 21y que prohibía el ejercicio de cualquier religión que no fuera la católica en su artículo 12.

ETA, en campaña

En el menú se ofrecen otras opciones, aunque en inferioridad de condiciones: IU de Gaspar Llamazares que abrió campaña de forma premonitoria en el Matadero de Madrid y lamentando que tiene la mitad de presupuesto y los nacionalistas que, aunque aparecen en retroceso en las encuestas, siempre ganan porque serán decisivos.

En la agenda de campaña está presente ETA. Lo estuvo ayer porque varios candidatos del PP, empezando por el redivivo y monotemático Mayor Oreja, la utilizaron ya contra el PSOE. Que no pase de ahí y que no se cumplan los temores de atentado expuestos ayer por Rubalcaba.