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¿Es la solución la custodia compartida?

Compartir el cuidado de los hijos mejora las perspectivas laborales de la mujer pero puede perjudicar a los menores

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Los jueces otorgan la custodia de los hijos a las madres en un 86% de los casos de separación, según el Instituto Nacional de Estadística. Esta asignación, casi automática hasta la fecha, empieza a ser cuestionada no sólo por los padres a los que se deniega la custodia compartida, sino también por algunos magistrados, como los del Tribunal Superior de Justicia de Catalunya, que ha emitido varios autos favorables a otorgarla, aunque no haya acuerdo entre los ex cónyuges.

Un sector del feminismo considera que sólo repartiendo la responsabilidad de criar a los hijos las mujeres pueden continuar con sus carreras profesionales y disponer de tiempo libre para hacer amistades y ser autónomas. Sin embargo, la postura mayoritaria entre el feminismo sigue oponiéndose a la custodia compartida. Cree que el 'reparto' puede desestabilizar a los niños, al no tener un domicilio único. También critica que, a menudo, tras el deseo repentino del padre de cuidar al 50% de sus hijos se esconden otras razones.

Las feministas recelan de la implicación real de los padres

Cuando se establece una custodia compartida, el padre no tiene la obligación de pasar una pensión alimenticia, puesto que ambos progenitores se hacen cargo de los hijos por igual. Ello perjudica a las mujeres que renunciaron a su carrera profesional para cuidar de los hijos. En esta situación se encuentra Eva Expósito, quien acordó con su ex marido una custodia compartida, porque 'los niños están a gusto con los dos'.

Esta catalana de 39 años renunció durante diez a su vida laboral para cuidar de los hijos de ambos. Desde que se separó, busca el modo de tener ingresos propios: 'Pero ahora no encuentro trabajo, sólo hago suplencias y tengo que mantener a mis hijos sin pensión alimenticia'.

Para ayudar a estas mujeres, Empar Pineda, portavoz de Otras voces feministas, propone crear un fondo de ayudas económicas y garantizarles el acceso a viviendas de protección oficial y a planes de formación para encontrar trabajo. Las asociaciones de la red feminista recelan de la custodia compartida, porque la implicación de los padres en el cuidado de los menores es desigual.

'La madre sufre en primera persona los efectos negativos de esa dedicación, por lo que compartir esas tareas le otorgaría más libertad', asegura Altamira Gonzalo, presidenta de la Asociación de Mujeres Juristas Themis. Sin embargo, Gonzalo defiende que 'la custodia compartida sólo es viable en los casos en los que los padres han compartido el cuidado de los hijos con la madre durante la convivencia. Si no lo han hecho antes, no lo harán después'. Y las estadísticas son reveladoras, ya que, como recuerda Themis, el 96% de las excedencias después del nacimiento de un hijo son solicitadas por mujeres.

En la misma línea, la directora de la Fundación Mujeres, Marisa Soleto, sostiene que 'no se puede imponer judicialmente el reparto del cuidado de los hijos en el peor momento, en la misma ruptura'. Si la pareja puede alcanzar acuerdos, 'no es necesario que un juez le diga lo que tienen que hacer'. Para Soleto, no tiene sentido que un tribunal les imponga cómo llevar al niño al colegio o al dentista.

La clave para la custodia compartida es que 'los padres no mezclen al niño en el conflicto', resume la psicóloga forense Teresa Junco. 'Si mantienen un estilo de vida y normas de convivencia similares, es recomendable. Ver ocho días al mes a un hijo no es suficiente para tener una relación con él y participar en su educación', argumenta.

El 96% de las excedencias tras el parto las solicitan las mujeres

Por último, hay que tener en cuenta la presión de una sociedad que sigue considerando que los hijos están mejor con las madres. 'Muchas mujeres tienen sentimiento de culpa por aceptar una custodia compartida, aún pesa socialmente y no está bien visto', afirma Pineda. Los cambios culturales como este, dice, necesitan tiempo.