Publicado: 22.09.2012 07:30 |Actualizado: 22.09.2012 07:30

La subida de tasas de Wert eterniza las carreras universitarias

Algunos estudiantes ya no pueden matricularse de cursos enteros por no poder hacer frente a los nuevos precios de las matrículas

Publicidad
Media: 0
Votos: 0
Comentarios:

"Estoy en quinto de Periodismo pero, con lo cara que es la matrícula ahora, me veo obligado a hacer sexto también". Así, con cierto grado de ironía, explica David Sarabia, de 22 años, la situación por la que se ve obligado a pasar debido al actual incremento de las tasas universitarias. Cuando realiza estas declaraciones, acaba de obtener el recibo que le indica que, en los próximos meses, deberá abonar a su centro, la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid (UCM), un total de 1.211 euros.

Esa cantidad ni siquiera corresponde a un curso entero. "No pude matricularme de quinto entero, ni de créditos de libre configuración, ni de algunas asignaturas que me quedan pendientes de otros cursos, porque las segundas matrículas, encima, son aún más caras y no hay quien pueda permitírselo", explica David.

Y no es el único en esta situación. Debido a los recortes del ministro de Educación, José Ignacio Wert, que han provocado el encarecimiento de los precios de los créditos universitarios, cada estudiante pagará de media, este curso 2012-2013, 540 euros más que el año pasado. Ello, unido a la mayor dificultad para obtener una beca, supone, para muchos, un impedimento para dar el empuje final a sus estudios.

Los rectores temen un "excesivo abandono de los estudios" porque hay "casos muy dramáticos"

Poco ha importado al Gobierno, a la hora de imponer dicho incremento a las comunidades autónomas, que España ya tenga algunas de las universidades más caras de la UE o que otros países europeos tengan matrículas gratuitas (Austria, Grecia, Chipre, Dinamarca, Finlandia y Suecia, además de Escocia y Alemania -donde sólo dos de sus estados federados cobran gastos de inscripción-), informa Efe. Tampoco han escuchado las reclamaciones de asociaciones, sindicatos o personal universitario como la Oficina del Defensor Universitario, que ya está recibiendo quejas por los nuevos precios, o como los rectores, que han alertado de la existencia de "casos muy dramáticos" y temen un "excesivo abandono de los estudios", según declaró la presidenta de la CRUE, Adelaida de la Calle, el pasado martes.

Ni siquiera las continuas protestas de estudiantes y profesores están consiguiendo el efecto perseguido: que el Ejecutivo y las autonomías den marcha atrás en la medida. Lejos de eso, en Madrid, una de las comunidades que más ha incrementado las tasas, después de Catalunya -que ha llevado al límite más alto la nueva orden del Ministerio-, y de la misma forma (aumentando un 20% los precios) que Castilla y León, Castilla La-Mancha y el País Valencià, la impotencia baña el día a día de la Ciudad Universitaria. 

Allí, en la sede por excelencia de la UCM, las lágrimas de algunos en los alrededores de la facultad, las llamadas desesperadas a los padres de otros para informar del pellizco que supone seguir estudiando, y los grupos de amigos debatiendo, airados, sobre los nuevos precios, se han hecho habituales. 

No obstante, en medio del caos también se encuentra la calma. Nieves Herranz y Alba Antón, descansaban ayer en las escaleras de la entrada de la Facultad de Farmacia. Ambas estudian allí y, aunque sus matrículas ascienden a más de 2.000 euros por un curso entero (cuarto) de 74 créditos (11 asignaturas), aún tienen la suerte de poder pagarlo. "Mis padres son autónomo y funcionaria y cada vez tenemos más dificultades", explica Alba, de 21 años. Su compañera, Nieves, de 20, ha tenido una pequeña rebaja por haber sacado una matrícula de honor el curso anterior. "Mucha gente se deja asignaturas para septiembre para conseguir mejores notas y llegar a la beca o sacar matrículas y tener alguna materia gratis", aclara la joven.

Un estudiante de cuarto de Medicina pagará este curso casi 3.000 euros por su matrícula

Cerca de ellas, en Medicina, Enrique Vicente salía de tramitar su matrícula. Este estudiante de cuarto curso del Grado de Medicina, una de las carreras más caras de la UCM, acababa de obtener su recibo de 420 euros por tres asignaturas de primera matrícula. En unas semanas, además, tendrá que matricular otras cinco asignaturas de segunda matrícula. Cada una de ellas le costará unos 600 euros. ¿El total? "Este año voy a pagar cerca de 3.000 euros", cuenta, aún abrumado tras hacer el cálculo. ¿La diferencia con el curso anterior? "Siete asignaturas, 60 créditos, 1.700 euros".

¿Cómo hacer frente a una cuantía que duplica a la del curso anterior? Enrique lo tiene claro: "Mi hermano ya ha terminado sus estudios y está trabajando; gracias a eso podemos asumirlo, porque si no...¡es un dineral exagerado!". "Mis padres son funcionarios, maestros, y también están sufriendo recortes; yo soy de Sabadell, pago piso en Madrid y, aunque he buscado trabajo para poder ayudar, no encuentro nada", continúa su relato.

Algunos estudiantes recurren a tretas administrativas para poder asumir la matrículaA Blanca Lozano, que ayer estaba de visita en el recinto de la UCM, ya que ella estudia en la Rey Juan Carlos, sus padres le han dado un plazo de dos años para que termine. Aunque su padre es empleado de banca, su madre es ama de casa y aún tienen que mantener a su hermana pequeña, que está en Educación Secundaria Obligatoria (ESO). Mientras tanto, Blanca, de 21 años, ha recurrido a algunas tretas para no pagar tanto este curso y no alargar su carrera más de lo necesario.

"Antes estaba en la Licenciatura de Ciencias Ambientales, pero me quedaban algunas asignaturas para pasar a cuarto curso y, para no hacer frente a los créditos de tercera matrícula de algunas de ellas, decidí cambiarme al Grado", explica. "Las adaptaciones no se pagan y, así, el resto de asignaturas las pago en primera matrícula y no en tercera", detalla."Si no, sería imposible pagar los casi 3.000 euros que me esperaban", concluyó.