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Cuando la suerte ejerce la justicia social

El Gordo de lotería de Navidad de 2012, uno de los más repartidos de los últimos años, salva de la crisis a parados y personas que estaban a punto de perder su casa

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La suerte es caprichosa y más si se trata del sorteo de lotería de Navidad, el que da mayor número de premios. Este año que la crisis ha pegado muy duro, los premios han estado muy repartidos y han esparcido millones a lo largo y ancho de la geografía española, en algunos casos a personas que realmente lo necesitaban.

A medida que se iban conociendo los números agraciados se sucedían las celebraciones, a caballo entre la emoción desbordada y el alivi cuando no incredulidad. La mayor fiesta estuvo en Alcalá de Henares, ciudad madrileña a la que le llovieron 520 millones de euros. Y muchos de esos millones cayeron en el barrio del Chorrillo, un barrio humilde, donde viven muchos inmigrantes. 

Hasta la administración número 12 de Loterías, sita en la calle Chorrillo, se acercó uno de los mayores afortunados, Antonio Ortega, un pintor jubilado que compró diez décimos del Gordo: tres se los guardó él y el resto los repartió entre sus dos hijos y familiares. En total, cuatro millones de euros. Ortega empleará buena parte del Gordo en arreglar su vivienda o comprarse otra, pero también tiene claro, y se emocionó al comentarlo, que va a dedicar parte de este dinero a ayudar a un amigo en apuros.

Entre los afortunados de Alcalá de Henares estaba también Voica Cristian, un rumano de treinta años que lleva tres en paro y tres meses sin cobrar prestación, así que los 400.000 euros de su décimo le van a 'a cambiar la vida', según dijo a la prensa.

Lo mismo les pasa a Noelia Ortega y Luis Acosta. La pareja lloraba de emoción mientras recordaban que ella está en paro desde agosto y él —electricista— desde hace un año.

Y también le tocó a Francisco Javier, propietario de un bar en vacas flacas por la crisis y que estaba 'asfixiado' por los préstamos. Él, su mujer y sus dos hijos ya lo están celebrando. O a los empleados de la empresa Cametal, que está en concurso de acreedores.

Pero el caso más llamativo es el de una familia de Benidorm (Alicante) con tres hijos mayores de edad, los cinco desempleados, que fue agraciada con un décimo del Gordo de Navidad, un total de 400.000 euros.

El boleto fue vendido por un kiosko de prensa situado en la avenida Mont Benidorm, en el edificio Coblanca 27, cuyo vendedor, Víctor Tamblor, explicó que la madre compró hace unos días la papeleta del '76.058'.

Según el lotero, esta mañana la madre se acercó al establecimiento para celebrar el premio y ha relatado que tanto ella como su marido y los cinco hijos están en paro, y que el dinero les viene 'de maravilla'. Comentó que, incluso, una de sus hijas estaba a punto de perder el piso por lo que el premio llega en el momento justo. Esta clienta es habitual del despacho benidormí y ha afirmado sentirse 'emocionada' por la suerte de los 400.000 euros.

El diario El País cuenta el caso de Francisco Castaño, un aceitunero de Baeza (Jaén) que hace días soño con el número 76.058 y se hizo con uno. Castaño estaba a punto de ser desahuciado de su casa, pero los 400.000 euros no sólo podrá conservar su vivienda, si no que, además, podrá dejar el tajo en el campo. 

También hubo justicia poética en el segundo premio, el 42.260, que se vendió íntegramente en Aranda de Duero (Burgos). Los 225 millones de euros se repartieron  entre la peña de Ayllón (Segovia) y la del El Chilindrón, de Aranda y aliviará en este caso a un buen número de trabajadores afectados por un ERE.  Uno de ellos es Jorge, uno de los afectados por el expediente de regulación de empleo y ahora afortunado propietario de uno de los décimos premiados con 125.000 euros. A todo aquel que se le acercaba le contaba que no se lo creía porque, además de él, su madre y otros tres familiares también tienen décimos premiados.

El presidente de El Chilindrón, Bruno Modrón, que también trabaja en la empresa donde se ha producido el ERE, aunque no se ha visto afectado, cree que todos los integrantes de la peña, cerca de 200, tendrán al menos un décimo y muchos han comprado más para compartirlo con la familia.

Además, El Chilindrón intercambió un décimo con cada una de las otras peñas de Aranda de Duero, con lo que todas han resultado agraciadas. Como otras miles de personas en tod el país.