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El TC pone a prueba los lazos entre PSC y PSOE

Los episodios de desavenencias se suceden desde los ochenta

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'Todos remamos en la misma dirección, aunque los remos sean diferentes'. El secretario de formación y ciudadanía del Partido Socialista de Catalunya, Josep María Sala, resume así la relación actual entre su partido y el PSOE, que en los próximos días puede verse sometida de nuevo a fuertes tensiones si el Tribunal Constitucional acaba anulando una parte sustancial del Estatut.

La larga espera por una sentencia ha abonado el terreno de la disidencia. Y aunque las voces a favor de la constitución de un grupo propio en el Congreso han quedado soterradas, hace pocas semanas hubo quien quiso recuperar la idea después de que el conseller de Economia, Antoni Castells, criticase la tibieza del presidente y secretario general del PSOE, José Luis Rodríguez Zapatero, en la defensa del Estatut.

Los tira y afloja entre las dos formaciones se han producido con frecuencia. El secretario general adjunto del Grupo Socialista en el Congreso, Daniel Fernández, asegura que ahora 'la atmósfera general es positiva, de confianza, y se pueden superar los desencuentros puntuales', aunque, reconoce, esta situación contrasta con momentos más difíciles .

Desde que fue inscrito en el registro, en octubre de 1978, como partido político, el PSC selló el llamado Protocolo de Unidad con el PSOE para articular su relación. Este documento establece que la formación es soberana en la política catalana y se coordina con el conjunto de los socialistas para hacer una política común en España. Sin embargo, explica Sala, no se define qué es la política común y a veces se producen fricciones. Entre ellas las surgidas en el debate de la Ley de Armonización del Proceso Autonómico (LOAPA) en 1981 o las vividas durante la negociación del modelo de financiación. También las que han surgido ahora, por la defensa del Estatut a la espera de una sentencia del Constitucional.

El protocolo establece también la participación de los miembros del PSC en los órganos de dirección del partido federal como la comisión ejecutiva o el comité federal. Aunque este acuerdo sigue siendo el mismo de finales de los setenta, el PSC ha ido ganado peso en Madrid. Actualmente, el Ejecutivo de Zapatero cuenta con dos ministros del PSC, Carme Chacón y Celestino Corbacho.

Los socialistas catalanes, de acuerdo con el Protocolo de Unidad, pueden constituir un grupo parlamentario propio. En el Congreso, lo hicieron entre 1977 y 1981. Según el secretario de Formación del PSC, desapareció porque la UCD propició un cambio en el reglamento para evitar que tres portavoces socialistas, uno catalán, otro vasco y el del partido nacional, interviniesen en los plenos: 'Decía que aquellos partidos que no se habían enfrentado electoralmente no podían constituir grupo'. En el Senado, sin embargo, forman parte del Grupo Entesa Catalana del Progrès, con Esquerra e ICV, desde el año 2000 sin que haya supuesto problema alguno al PSOE o al PSC.

Los diputados socialistas se unieron en torno al Grupo Parlamentario Socialista en 1982. La existencia de grupos separados, afirma la politóloga de la Universidad Pompeu Fabra Tània Verge, 'no afectó en términos prácticos a su soberanía. El protocolo acordaba disciplina común de voz, acción y voto'.

Desde entonces, las reclamaciones dentro del PSC para que recuperen el grupo propio resurjen en los momentos de tensión y discrepancia entre las dos formaciones. A finales de los noventa, el entonces alcalde de Girona, Joaquim Nadal, defendía esa postura para que la voz diferenciada del PSC fuera 'superior y más marcada'. En 2000 fue Narcis Serra el encargado de pedirlo y más adelante Pasqual Maragall, coincidiendo con los primeros pasos para avanzar en el autogobierno de Catalunya.

Para Verge esta reclamación refleja que 'el PSC sigue teniendo dos almas; una es más catalanista-federalista y la otra más similar a cualquier federación del PSOE'.