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Tensión en el PP por el Estatuto manchego

Los conservadores valencianos desafían a la dirección de Mariano Rajoy

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El acuerdo sobre el Estatuto de Castilla-La Mancha entre PSOE y PP sigue muy lejos, sobre todo por las fricciones que está generando la guerra del agua entre las direcciones valenciana y murciana de ambos partidos con las directrices de sus líderes nacionales.

La cadena de declaraciones no se interrumpió el miércoles en todo el día. La postura más dura la ofreció el PP de la Comunidad Valenciana (PPCV). El número dos del Grupo Popular en las Cortes autonómicas, David Serra, insistió en que sus diputados valencianos en el Congreso votarían en contra del texto manchego si al final incluye, como quiere Castilla-La Mancha, una reserva de 6.000 hectómetros cúbicos de agua para la región. Serra desmintió de facto a la secretaria general del PP, María Dolores de Cospedal, quien prometió el martes que todos los parlamentarios votarían en Madrid lo que les ordenase Génova, la sede nacional.

El presidente murciano, Ramón Luis Valcárcel, apuntaló una tesis similar. 'No vamos a pasar por caducidad [del trasvase Tajo-Segura] ni por reservas estratégicas de 6.000 hm3 recalcó. No cederemos y no concederemos tregua en este sentido'. Valcárcel no acusó recibo de la indicación de Cospedal: 'Aquí nadie nos ha llamado al orden', remachó.

El PSOE tropieza en la misma piedra. Jorge Alarte, líder de los socialistas valencianos, reclamó al presidente Francisco Camps que encabece 'la defensa de los intereses de los valencianos frente al PP nacional'. El caso es que tampoco despejó dudas: 'No puedo decir qué votaremos [en el Congreso]. No consentiremos que se acabe con el trasvase, pero lo diré cuando lea qué hay que votar'. Su homólogo murciano, Pedro Saura, lo secundó. Su defensa del acueducto Tajo-Segura es 'una cuestión de región, no de partido', señaló.

Como el presidente no tiene “una política nacional válida en toda España”, sobrevienen “problemas” como el blindaje del Concierto vasco o el Estatuto manchego. Fue el argumento que ayer empleó Mariano Rajoy, quien no obstante reconoció que las contradicciones están en los dos partidos. Mientras, el presidente manchego, José María Barreda, preguntó al PP por qué no consiente la reserva de agua, que sí aceptó para Aragón. Vicente Tirado, número dos del PP manchego, se mostró abierto a cualquier “fórmula” que beneficie a la región y pidió “prudencia”.