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El terremoto socialista tiene su réplica en el PP

Gallardón pide a los aguirristas que no descalifiquen

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La polémica por determinar quién será el candidato socialista a la Comunidad de Madrid terminó ayer despertando las tensiones internas del PP madrileño. Desde sus filas, se elevó un coro de voces valorando las discrepancias de sus adversarios políticos. Las críticas más feroces llegaron procedentes del entorno de la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre. Y el alcalde, Alberto Ruiz-Gallardón, se vio obligado a intervenir para pedir a los suyos que no entren en descalificaciones personales.

El regidor dijo que los partidos políticos deben ser 'respetuosos' con los procedimientos de sus contricantes. 'De igual modo que nosotros exigimos respeto para nosotros mismos', apuntó. Y explicó que cuando él se batió contra Trinidad Jiménez por el Ayuntamiento de Madrid en 2003, esta realizó una campaña en la que 'no hubo ataques personales sino que se basó en las propuestas de su partido'. 'A mí las confrontaciones que me gustan son las de las ideas, programas y propuestas y es el terreno que pido para las actuaciones de mi partido', exigió. El mensaje iba claramente dirigido al secretario general del PP de Madrid, Francisco Granados, quien hace unos días comentó que de la ministra de Sanidad sólo recordaba 'su chupa de cuero'.

Ayer, la consejera de Familia y Asuntos Sociales del Gobierno regional, Engracia Hidalgo, reprochó a Zapatero que 'siempre presuma y se llene la boca' de democracia interna y ahora 'pretenda quitar, en contra de su voluntad, al señor que puso'.

El portavoz del Grupo Popular en la Asamblea de Madrid, David Pérez, también quiso cargar contra el presidente del Gobierno y tachó sus sistema de 'zapatazo puro y duro'. Y, siguiendo la estela de Granados, afirmó que Jiménez 'es la ministra del aborto y de la píldora para menores sin control ni conocimiento de los padres'.

Para algunos dirigentes conservadores, las palabras de Gallardón fueron 'elegantes'. Para otros, más cercanos a Aguirre, una 'provocación'. Hace una semana, la dirección nacional obligó a Manuel Cobo, mano derecha de Gallardón, a retirar su recurso contra el archivo de la causa de los espías de la Comunidad de Madrid. El responsable de ese departamento es Granados. Para más de uno Gallardón, a su estilo, se la ha devuelto. Otros destacan que protege a Jiménez porque guardan parentesco.