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Los textos de anuncios de contactos rozan el delito

Su publicidad sugiere prácticas delictivas castigadas por el Código Penal. La denigración de la mujer y el trato vejatorio descrito son otros aspectos punibles

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'Me han dejado en casa solita'. 'Nenas buenas, jovencísimas'. 'Haré todo lo que me pidas'. 'Latinas guarras'.'Orientales sumisas'. Son anuncios de prostitución publicados estos días en los principales periódicos de pago de tirada nacional (Público no los admite). Sus textos deberían ser, como mínimo, objeto de investigación, ya que 'ofrecen un imaginario delictual', concluye la abogada María José Varela. El propio presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, aprovechó el último debate sobre el estado de la nación para anunciar que su Ejecutivo busca fórmulas para acabar con la 'publicidad de la prostitución' porque mientras sigan existiendo 'se estará contribuyendo a la normalización de esta actividad'.

Pederastia, esclavitud y xenofobia son algunas de las prácticas que insinúan este tipo de anuncios, según los expertos consultados por este diario. A menudo, se ilustran con rostros aniñados. 'Y, a pesar de todo, la fiscalía no actúa para averiguar quién está tras ellos y qué implican. Es indignante', denuncia la también abogada Lidia Falcón. 'Si se sugiriese la explotación laboral de jovencísimos, habría una inspección seguro. Pero con la explotación sexual de mujeres se permite. Existe tolerancia social y mucho dinero en juego', destaca Falcón. Según esta letrada, sólo así se entiende que se vayan describiendo actividades que implican 'servidumbre, esclavitud y maltrato' sin sufrir consecuencias penales.

Los periódicos ganan 40 millones de euros, según calculó el Congreso

Los anuncios de prostitución tras los cuales se hallan importantes redes mafiosas, como la que hasta finales del mes pasado explotaba a 350 mujeres en Madrid ofrecen el sometimiento por sistema. En ocasiones, de manera explícita: 'Anoche fui esclava de dos hombres'. La lingüista Pilar Careaga usa este ejemplo para denunciar lo que considera evidente: no hay pacto real entre las partes, sino que el cuerpo de la mujer prostituida se convierte en un objeto para el mero disfrute del cliente.

'Muchos anuncios están rozando formalmente la ilegalidad. En la revista Chicas 18 se ofrecen jóvenes y vírgenes, nuevas y jovencísimas de manera constante', añade Careaga. En ese enunciado, subyace la idea de prácticas pederastas. Lo que se vende, exactamente, es hacer realidad la fantasía de estar con una 'casi niña' sin sufrir problemas legales, porque acaba de cumplir la mayoría de edad.

Para la ONU, la prostitución nunca puede considerarse un trabajo legítimo

La imagen denigrante y la posibilidad de ejercer un trato vejatorio que algunos anuncios prometen a los clientes también son punibles, aseguran las abogadas. Para empezar, la Ley Integral contra la Violencia de Género incluye un apartado dedicado a los medios de comunicación en el que especifica que se considerará ilícita la publicidad que utilice la imagen de la mujer con carácter vejatorio o discriminatorio. Según calculó una comisión parlamentaria hace tres años, el negocio mueve 40 millones de euros para los periódicos españoles.

Del mismo modo, varias leyes y las directivas por la igualdad de trato prohíben discriminar a las personas según su origen, de modo que no tiene cabida hablar de orientales, latinas o rumanas. Como insistía Falcón, es imposible imaginar que se ofrezcan en las páginas de ofertas de trabajo 'chinos sumisos para hacer con ellos lo que desees'.

En cambio, ningún fiscal se escandaliza al leer: 'Estamos esperando. Nos lo echarás por donde quieras', o 'Haré todo lo que me pidas. Ordéname', dos anuncios seleccionados por Careaga como ejemplos de que lo que se está vendiendo es disponer durante unas horas de una esclava sexual. La lingüista remarca que anunciar sadomasoquismo tampoco es lícito. Nadie puede ofrecer su esclavitud en un medio de comunicación social. Implicaciones legales aparte, 'nos denigra a todos los seres humanos. Si no fuera porque hay un negocio tan importante, se habrían prohibido desde el punto de vista de los derechos humanos'.

Publicar estos anuncios podría suponer un delito de proxenetismo

Varela va más allá al señalar que los diarios que publican este tipo de anuncios podrían estar incurriendo en el delito de proxenetismo. El Código Penal castiga a quien se lucre con la prostitución de otra persona, aun cuando esta dé su consentimiento. La abogada también cita la Declaración de los Derechos Humanos como marco de referencia. Precisamente, una comisión de la ONU estableció en 2003 que 'la prostitución nunca puede considerarse un trabajo legítimo'.

Este mundo no tiene nada de normal y no puede ser normalizado, insiste Falcón: 'La policía sabe lo que pasa. En el fondo, todos sabemos por qué siempre se anuncian chicas nuevas. Las van cambiando de locales constantemente, entre otros motivos, para que no les dé tiempo a hacer amistad con algún cliente que las pueda salvar de las redes'.

La palabra 'nueva' es, según la lingüista Pilar Careaga, otra prueba de que las mujeres son tratadas como simples objetos que se renuevan por temporadas, siguiendo la moda. Algo que la normativa española no permite.