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"Tú, novato, ¡bebe detergente con arena!"

Con el arranque del curso universitario empiezan las novatadas

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'En mi primer año universitario me ataron el pene a un ladrillo con un hilo y lanzaron el ladrillo por la ventana. Cuando ya creía que me lo iban a arrancar de cuajo escuché el ladrillo estrellarse contra el suelo porque el hilo era más largo', recuerda Juan [nombre ficticio], que ahora estudia cuarto curso de Administración y Dirección de Empresas en Madrid. Juan está desayunando con Carlos, su compañero de aventuras en el Colegio Mayor Isabel de España (Madrid), y recuerda vagamente aquel mes: 'Te acuerdas de lo que te quieres acordar, quizá por aquello de la memoria selectiva'.

Como le ocurrió a Juan, cientos de jóvenes recién llegados a los colegios mayores pasan estos días de inicio de curso por las novatadas. 'Es un modo de integración por la humillación', afirma Sara, de 20 años, mientras mantiene atado a un novato con una cadena para perros. Unas mesas más atrás de la que comparten Juan y Carlos, se encuentra un grupo de colegialas compartiendo el primer mini de cerveza del día. No les gusta hablar con desconocidos sobre las novatadas. Aunque reconocen que el año pasado obligaron a una chica a 'beber detergente con arena'. 'Pero estas escenas tan agresivas no suelen repetirse', matizan. 'Lo normal es hacer beber a los novatos hasta perder el control', señalan. 'A veces también se pasan. Hace dos semanas, un chico de un colegio mayor de la zona sufrió un coma etílico', aseguran.

Hay un pacto entre los alumnos de no revelar nunca cómo son las bromas

Sin embargo, todos coinciden en que las novatadas más duras se dan en los colegios mayores masculinos o femeninos, sobre todo en los masculinos. 'En los mixtos los veteranos nunca quieren ser muy duros con las novatas, porque en el futuro querrán ligar con ellas', señalauna veterana. 'Los hombres se ponen más rudos, entran más en lo físico y, conforme suben su nivel de alcohol, van perdiendo el control sobre lo que se puede hacer y lo que no', dice Paula, estudiante de Psicología.

Los jóvenes, recién llegados de sus lugares de origen a la universidad, no recurren a los responsables de los centros para quejarse por el trato recibido por miedo a la exclusión social. Según Fernando Torres, director del Colegio Mayor Jaime del Amo (Madrid), 'las novatadas están cubiertas por un manto de silencio'. 'La conspiración para que nada salga a la luz es el pacto mejor guardado', escribe Torres en la revista del centro.

Aunque lo más preocupante para el director es que los alumnos que lo han pasado mal siendo novatos 'se compensan a sí mismos pensando que el año que viene podrán tomar la revancha', algo que Torres interpreta como 'algo parecido al síndrome de Esto-colmo'. 'Reproducen algo que viene de antiguo: arrastrarse ante el que es más fuerte y humillar al que es más débil que nosotros', apunta.

Estas pruebas fueron prohibidas en 1983 por los colegios mayores

Un ejemplo de lucha anti-novatadas fue y sigue siendo el Colegio Mayor Chaminade (Madrid). A finales de los setenta, Juan Carlos Herreros, por aquel entonces residente en el Chaminade y hoy día profesor de Ética y Política Pública en la Universidad del Estado de California (Estados Unidos), comenzó la lucha para la erradicación de las novatadas. 'Iniciamos un proceso de lucha, de consultas, de asambleas y de defensa de la dignidad de todos los alumnos que culminó en 1983, cuando la Mesa Nacional de Colegios Mayores las prohibió', resume.

Herreros ve 'inconcebible' que hoy se sigan practicando estas pruebas: 'Las novatadas se rigen muy a menudo por la práctica del terror, y muestran la inclinación humana a aprovecharse del más débil'. 'Son casos minoritarios, pero es la tendencia del ser humano a la tiranía y a sentir el poder mediante la humillación del resto', concluye Herreros.