Publicado:  02.11.2007 20:40 | Actualizado:  02.11.2007 20:40

Trabajar por turnos y de noche es poco saludable y peligroso

Casi dos millones de personas tienen jornadas de trabajo irregulares y son susceptibles de sufrir trastornos de sueño

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¿Qué relación hay entre un camionero y un médico? ¿Y entre una periodista y un técnico de sistemas? Todos duermen, al menos unos días cada mes, de día. Todos tienen que trabajar algún que otro fin de semana. Comparten horarios esclavos y problemas para conciliar el sueño. No siempre logran descansar cuando duermen y a veces arrastran tal cansancio que se convierte en una patología crónica.

Rosanna arrastra migrañas “insoportables” desde que, hasta hace dos años, vivió a caballo entre el día y la noche. Durante dos años fue redactora del informativo de la mañana de una emisora de radio en Barcelona y su jornada laboral comenzaba a las 3 y media de la madrugada. Hace dos años que esta periodista de 29 años ha vuelto a ser “una persona normal”, pero todavía acarrea los dolores de cabeza que en aquella época, con los horarios cambiados, la obligaron a acudir al neurólogo y a medicarse.

Más de 2.300.000 personas trabajan por turnos en España, según los últimos datos del INE, referentes a 2004. Representan a casi un tercio del total de los asalariados. “En principio no tenía problema para acostarme pronto, sobre las ocho y media de la tarde, pero lo peor era el fin de semana, me entraba sueño muy pronto y el domingo tenía que madrugar para obligarme a acostarme a media tarde y volver a cambiar el bioritmo”, recuerda Rosanna, que nunca llegó a dormir más de seis horas diarias. Pasaba la jornada “medio dormida”.

Según la Sociedad española de Sueño (SES), que desde hace 16 años investiga los trastornos del sueño, alrededor de un 10% de la población española tiene problemas de insomnio. La mayoría toma con frecuencia medicamentos, aunque son tratamientos paliativos. El doctor Francisco Javier Puertas, presidente de la SES, explica que se contabilizan unos 80 trastornos del sueño. “Pero todavía queda mucho por investigar”, lamenta.

Accidentes de tráfico

demás de las migrañas como las que sufre Rosanna, la falta de concentración es otra de las graves consecuencias en que desemboca el dormir cuando el sol está fuera, y las calles bullen a ritmo de cláxones, obras o el vaivén de los ciudadanos. Según el doctor Puertas, los trastornos del sueño se pueden vincular a los accidentes de tráfico. “Un 25% de los accidentes de tráfico se relaciona con una somnolencia excesiva. Dormir poco pasa factura”, asegura. Según explica, un estudio de 1997 indica que una persona que está 24 horas seguidas sin dormir, si conduce, tiene el mismo riesgo de tener un accidente que una persona con un índice de un gramo por litro de alcohol en sangre (la ley sanciona tasas superiores a 0,5 miligramos).

Los taxistas y los camioneros son dos de los colectivos más sensibles: su trabajo consiste en conducir y sus horarios laborales suelen estar sujetos a turnos. No es el caso de José Manuel, que desde hace casi tres años conduce un taxi en Madrid. Reconoce que su caso es excepcional: “Soy soltero y como no tengo que conciliar mi vida con una familia he decidido que no trabajo por turnos”, explica. Se sube al taxi a las cuatro de la tarde y hasta doce horas después no lo guarda en la cochera. Cada día la misma rutina.

Este taxista de 38 años duerme de día, “unas seis horas al día”, pero se describe como una persona inquieta y dice que no achaca el cansancio.  Él apunta que la clave está en que nunca altera su biorritmo. “Vivo en un chalet en Navalcarnero (a unos 30 kilómetros de Madrid), no hay ruidos que me desvelen”, añade. Pero no siempre fue así. José Manuel trabajó hace diez años como camionero. “Aquello sí fue mortal”, recuerda. En una semana recorría Europa, conducía de noche, y aunque era mucho más joven, lo pasó “francamente mal”. Afortunadamente nunca sufrió un accidente. “Toco madera”, sonríe.

Rafa no tira la toalla. Hace diez años que reparte por toda España abonos de tierras a granel. Este castellonense de 31 años se levanta sobre las cinco de la mañana y hasta “por lo menos las ocho de la tarde” no vuelve a casa. Duerme unas seis horas al día. Pero “por lo menos tengo vida social”, dice. Hoy se casa. Rafa compara sus horarios actuales a los de hace cinco años, cuando pasaba la noche en la carretera. “Notaba que nunca descansaba”.

Más gasto sanitario

La Sociedad Española de Sueño reconoce que dormir de día no es equivalente a hacerlo de noche, lo natural. Los trastornos del sueño en que desembocan los turnos de trabajo nocturnos y los rotativos también inciden en la economía. Aunque en España no existen estudios al respecto, el doctor Francisco Javier Puertas asegura que en Estados Unidos se ha demostrado que la persona que duerme poco o mal frecuenta el sistema nacional de salud el doble o el triple que el resto. “Esta cifra se puede extrapolar a la sociedad española”, explica.

Santi es técnico de sistemas en una empresa española. Alterna semanas de trabajo por la mañana con otras en que acude a la oficina por la tarde, y otras hace el turno de noche. “Fui al médico y me recetó unas pastillas para dormir. Me dijo que ese mismo día otras tres personas habían ido por lo mismo. Con la medicación no he vuelto a tener problemas”, agradece.
Hasta hace dos meses Santi tenía problemas para dormir cuando hacía el turno de noche. “Como la primera noche no durmiera de tirón ya iba acumulando cansancio”, explica. El turno de noche en su empresa comienza a las 23 horas y acaba a las 7. Cuando él duerme, sus vecinos se duchan con la radio puesta y los coches circulan por la calle.

El informe estadounidense que cita Puertas también calcula que el paciente con insomnio gasta unos 1.800 dólares al año más que los que no lo sufren. Los propios médicos sufren horarios marcianos. Hasta hace medio año Koldo era MIR. Eso equivalía a trabajar 24 horas de guardia y empalmar con una jornada laboral habitual. “Me costaba mucho dormirme”, dice. La situación de los MIR ha cambiado. Tras meses de manifestaciones, consiguieron tener libre el día después del que están de guardia. “No se rinde igual si se ha dormido poco o mal”, sentencia el doctor Puertas. Y añade otras consecuencias: “Infartos, diabetes...”.

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