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UGT advierte a Zapatero de que se lo pone fácil al PP

Méndez critica al Gobierno y tilda su política de "canto a la impotencia y la resignación"

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'Decía Martin Luther King que empieza a acabarse la vida si uno guarda silencio cuando suceden acontecimientos importantes. Yo no voy a guardar silencio. Nosotros no podemos facilitar que se tiren por la borda los derechos de los trabajadores'.

Era Cándido Méndez quien ayer recuperaba las palabras del activista de los derechos de los negros para intentar hacer pedagogía y calentar el ambiente a 24 días de la huelga general del 29 de septiembre.

Y lo hacía en una campa histórica para la UGT, la de Rodiezmo (León), en su 31ª fiesta asturleonesa, en el primer centenario del nacimiento del sindicato minero SOMA-FIA-UGT. Méndez no tenía enfrente a José Luis Rodríguez Zapatero para echarle en cara el porqué del paro, la protesta por la reforma laboral.

El presidente del Gobierno no fue, no intervino, por primera vez desde que ocupó la Moncloa y por primera vez desde que en 2000 llegó a la cúspide del PSOE. Pero el líder de UGT sí le avisó de que sus políticas, además de herir a los trabajadores, 'están dando en bandeja el discurso a la derecha'. 'Habla la FAES [la fundación de José María Aznar] y [Mariano] Rajoy calla porque a veces cree que no necesita hablar. Sólo le queda recoger los frutos de esta deriva económica y social del Gobierno', subrayó Méndez a modo de plegaria.

'Está dando en bandeja el discurso a la derecha', dice el líder ugetista

Miles de personas escuchaban, algunas intentando guarecerse del sol implacable de las tres de la tarde. Pero se mascaba la tibieza. El 29-S no tiraba. Cuando el secretario general de UGT mencionó por primera vez en su breve intervención (24 minutos) la necesidad de la huelga –'La política actual del Gobierno va por mal camino en el ámbito social y económico', juzgó–, se oyó desde el fondo un '¡No la hagáis, no la hagáis!'. Méndez continuó. Aunque midió sus fuerzas, su agresividad.

En todo momento ciñó sus críticas 'al Gobierno', nunca citó de forma expresa a Zapatero. Y al Ejecutivo le recriminó haber operado un giro total desde el 12 de mayo, cuando el presidente anunció en el Congreso las traumáticas medidas de reducción del déficit.

'Hace un año se hablaba de que había que acabar con la tiranía del corto plazo, acabar con la consideración de que el motor del crecimiento era la avaricia y la delincuencia financiera, regular los mercados. Lo decíamos todos, el Gobierno, la Comisión Europea, hasta el Fondo Monetario Internacional. Nosotros seguimos diciendo lo mismo y por eso convocamos la huelga. El problema del Gobierno no es que no tenga discurso, es que ha abrazado por la fuerza el discurso que combatía hace pocos meses. Ésa es la realidad'.

Es decir, que el Ejecutivo ha aceptado de modo 'acrítico' y 'sumiso' la dictadura de los mercados y se ha hecho 'campeón a la fuerza' de la doctrina de la austeridad. 'La política del Gobierno es un canto a la impotencia y a la resignación, porque está negando las posibilidades de futuro del país', rubricó Méndez. Zapatero no ha sabido mostrar 'valentía', porque en ese caso no habría 'infligido daño a las víctimas' y habría castigado a los ricos', razonó.

Guerra arremete contra 'el haragán' Rajoy y el 'robatrajes' Camps

El líder ugetista advirtió de los peligros de la reforma laboral, que acabará su tramitación este jueves. 'No deja a nadie a resguardo', espoleó, recordando que ni siquiera aquellos que hoy tienen contrato indefinido, y que por tanto recibirían una indemnización de 45 días por año trabajado, podrán estar tranquilos. Por ello los sindicatos tienen que salir a la calle, para defender las conquistas de los trabajadores frente a los que, en la derecha, quieren 'criminalizar' la huelga, un derecho 'democrático' y 'constitucional'.

El 29-S, abundó, pone en juego el mañana. 'Esta sociedad obrera es la expresión de la alianza de los vivos, pero también la alianza de los vivos con los que murieron y los que están por nacer', avivó. Méndez llamó a la movilización, a mostrar fuerza frente a los mercados, para que no 'retuerzan el pescuezo al gallo rojo' a los sindicatos, los 'guardianes' del Estado del bienestar.

UGT evidenció que le ha costado comandar una huelga contra Zapatero. José Ángel Fernández Villa, líder histórico del SOMA-FIA-UGT, durante su larguísima intervención, sólo aludió al paro al final, subrayando que se trata de 'discrepancias puntuales' con el PSOE, que no le querían 'desgastar', y que deseaban que siguiera ganando las elecciones autonómicas, municipales y generales. La militancia aplaudió. Los lazos no se han roto.

De hecho, no se percibieron gestos de incomodidad a los dirigentes socialistas que sí acudieron a Rodiezmo. No hubo reproches del presidente asturiano, Vicente Álvarez Areces, que alabó la 'inteligencia' que siempre ha demostrado UGT. Tampoco de Javier Fernández, el líder del PSOE asturiano y candidato al Principado, o del miembro de la ejecutiva federal Álvaro Cuesta.

Alfonso Guerra, otro clásico de Rodiezmo, reconoció que este año es 'complicado', porque todo el mundo está pagando las consecuencias de la 'desregulación' y de la 'globalización salvaje' que ha creado un 'nuevo poder', el de los mercados, que han 'limitado el margen de maniobra de los gobiernos'. Contra ese sistema 'injusto y desigual', no hay 'mejor palabra' que el 'socialismo', resaltó convencido.

El ex vicepresidente del Ejecutivo soltó toda su bilis contra el PP y 'el señor de la barba', Rajoy, que el sábado había afirmado que él sí habría ido a Rodiezmo. 'Se levantó de la hamaca dijo el indolente, el perezoso, el haragán, el holgazán. ¿Dónde estaban hace 31 años [en el primer Rodiezmo] esta gente, el robatrajes de Valencia, y robarrelojes, robapañuelos, y robacoches', azuzó, en referencia al imputado Francisco Camps.

De cierre, La Internacional. Con el puño alto los de UGT (menos Méndez) y Cuesta. Con el puño bajo los demás. Y, a medio camino, Guerra, que lo sacó un poco cuando el himno marchaba a su fin.