Publicado: 06.05.2015 23:46 |Actualizado: 07.05.2015 10:13

Ultras del 'Hogar Social Madrid': "No somos nazis, somos socialistas"

Los miembros del centro okupa que discriminaba a los extranjeros en el reparto de ayuda, desalojado este miércoles, niegan que su actitud sea racista: "Es de sentido común. A los inmigrantes se les presta mucha más ayuda y no puede ser"

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Miembros del Hogar Social Madrid. CDC

Miembros del Hogar Social Madrid se manifiestan por el desalojo del centro. CDC

MADRID.- "Sí, solo ayudamos a españoles porque creemos que a día de hoy hay una discriminación estatal muy fuerte hacia lo español. Muchas ayudas van a organizaciones que ayudan exclusivamente a inmigrantes y creemos que la pobreza ha cambiado, que la pobreza está en nuestras calles, los españoles somos pobres", afirma Melisa, portavoz del Hogar Social Madrid (HSM) Ramiro Ledesma. El centro okupa que, como ella misma explica, discriminaba entre ciudadanos españoles y extranjeros a la hora de repartir ayuda y alimentos, ha sido desalojado este miércoles por la Policía.

Pese a su política de reparto de alimentos, Melisa denuncia que los discriminados son los miembros de su grupo. "Solo pedimos no ser criminalizados, que nos traten como a las ONG que solo ayudan a extranjeros, como Cáritas o Cruz Roja", informa. También acusa a la prensa de "tergiversar" a la hora de definir a su grupo, cercano al Movimiento Social Republicano, un Amanecer Dorado a la española. "Lo de nazi y ultraderecha me hace mucha gracia, porque para ser de derechas hay que ser liberal, y nosotros somos socialistas, así que es absurdo. Somos patriotas que luchamos por los derechos sociales de nuestro pueblo", asegura.

Unos 25 miembros del HSM se manifestaron durante la tarde de este miércoles ante las puertas del edificio que okuparon durante cuatro meses. Bajo lemas como el "que viva España", "Ayudas sociales para los nacionales" o "No podrán acabar con la ayuda nacional", la portavoz del centro niega que su actitud sea xenófoba en su conversación con este medio. "Yo no lo considero racista, es una cosa de sentido común. Los españoles están siendo discriminados. Es una realidad. Al inmigrante se le presta mucha más ayuda que al español y eso no puede ser". 

Sin embargo, un carné de identidad español no es suficiente para conseguir la ayuda de este grupo: "No consideramos que la nacionalidad la dé un DNI. Una persona no es española por nacer en España. Ser español es una forma de ver la vida, es un linaje, es una historia, eso un DNI no lo puede dar". Los okupas del HSM, cuyo desalojo tuvo que ser aplazado el pasado 24 de abril cuando una de ellos amenazó con tirarse de un balcón, también niegan responsabilidad alguna en los enfrentamientos con grupos de izquierda que protagonizaron en el anterior edificio que okuparon. Se encontraba en el también madrileño barrio de Tetuán, donde duraron un mes.

"Por primera vez se les está quitando el monopolio de los derechos sociales y por eso buscan problemas", afirman sobre los enfrentamientos con grupos de izquierda

"Han visto que por primera vez se les está quitando el monopolio de los derechos sociales y por eso buscan problemas", comenta Melisa sobre los citados encontronazos con algunos miembros de las plataformas que gestionaban otros centros sociales en su antiguo barrio.



"PARECE QUE TÚ ERES LA NEGRA"

Varios vecinos se acercaron a mostrar su apoyo los miembros del HSM. "Estos chicos no están haciendo nada malo, al contrario, están dando la cara por nosotros. Yo he ido a Cruz Roja y a Cáritas y no me han dado ayuda porque no soy extranjera, así de fácil me lo han dicho", garantiza una mujer. "Dicen que nosotros somos racistas, pero es que ellos son más racistas que nosotros", la apoya otra vecina sobre las personas inmigrantes, afirmando que "hay muchas calles de Madrid que ya parece que tienes que pedirles permiso para pasar. Parece que tú eres la negra. Me parece una falta de respeto".

"Dicen que somos racistas, pero ellos son más racistas que nosotros. Hay muchas calles de Madrid que ya parece que tienes que pedirles permiso para pasar. Parece que tú eres la negra"

Otra mujer se acerca para atestiguar que ella no se encuentra en la primera línea de la protesta porque su marido "no quiere". Si no fuera por eso, "estaba ahí la primera". Expone que tiene tres hijos en paro y tiene claro quién es el culpable: "El Gobierno se lo da todo a los de allá. Nos han quitado todo". Enumera los derechos que los españoles han perdido los españoles debido a la presencia de inmigrantes y solo se interrumpe para preguntar por su marido.

"Por las noches, toda esta calle está llena de rumanos. Yo conozco a un montón de ellos. Uno está detenido por droga. ¡Y sigue en España! ¡Y aquí no pasa nada!", narra en esta el marido, que aparece para sumarse a las denuncias de su esposa. Conecta el precio de las casas de Madrid, lo que ha obligado a una de sus hijas a irse fuera de la ciudad, con los pisos patera. Rememora entonces sus tiempos en la mili, "cuando Franco vivía", declarando que a cada recluta le daban "un mes de vacaciones por cada uno que intentaba saltar la valla que se cargaba". Se exalta al pensar en todas las ventajas sociales que, afirma, reciben los inmigrantes gracias al trabajo de los españoles. "Un tiro en la nuca es la mejor solución", llega a afirmar.

"AYUDA, ¿A QUÉ PRECIO?"

La manifestación transcurre sin incidentes. Entre los asistentes se ven cabezas rapadas, indumentaria militar y miradas desafiantes a la veintena de agentes de Policía que vigilan sus movimientos. También se corean insultos contra la delegada de Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes. "Nosotros somos España", la increpan.

"Nosotros somos España", increparon los miembros del centro okupa desalojado a la delegada de Gobierno en Madrid, Cristina Cifuentes

La noche va cayendo sobre la capital y dos mujeres cierran el bar que se encuentra en la acera contraria a la que ocupan los miembros del HSM. Las dos son ecuatorianas, y declinan la invitación de los reporteros de televisión para hacer declaraciones sobre el grupo ante las cámaras. Sí lo hace una vecina que compra en una frutería cercana, "Donde Cris", regentada por un boliviano. La vecina se pregunta "qué precio" están pagando por la labor que hacía el centro okupa que afirmaba no ser nazi, ni de ultraderecha, ni racista: "Como ayuda me parece bien, lo que no me parece bien es la ideología que están metiendo. A simple vista parece que no pasa nada, pero ¿qué es lo que están transmitiendo al barrio?".

"A mi personalmente no me ha afectado en nada. Si están que estén, pero no los quiero aquí cerca tampoco", dice mientras compra lo necesario para hacer gazpacho. "¿Y el pepino?", le recuerda el dependiente que le cobra. Es paraguayo y afirma que no ha tenido ningún trato con los miembros del centro okupa desalojado. "¿Que qué me parece que solo ayuden a españoles? Pues me parece..." Sonríe, sin terminar la frase.