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Urkullu exige acuerdos y rechaza "reformas unilaterales" para Euskadi

Las elecciones en Euskadi confirman una clara hegemonía nacionalista por la victoria del PNV y la aplastante irrupción de EH Bildu. El PSE-EE encaja su peor derrota desde 1994 y el partido del aún lehendakari queda relegado a tercera

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Euskadi es, este domingo, más abertzale que nunca, según los resultados de las elecciones al Parlamento vasco que certifican una hegemonía nacionalista para los próximos cuatro años. Pero es el momento de los 'acuerdos' y así lo ha certificado el que será el próximo lehendakari, Iñigo Urkullu, en su primera intervención como vencedor. De los acuerdos dependerá su elección, ya que el PNV está lejos de la mayoría absoluta, y de los acuerdos deberá depender, además, cualquier decisión en los próximos cuatro años. También las que tengan que ver con el modelo territorial en Euskadi y su encaje dentro del Estado. Porque Urkullu ya ha anunciado que no es hora de tomar decisiones 'unilaterales', y ha abogado, además, por el 'respeto institucional'. 'Es necesaria la estabilidad y evitar la recentralización y las reformas unilaterales. Tengo la mano tendida al diálogo', ha dicho.

Así, ha parecido desmarcarse de cualquier intención de seguir los pasos del president de la Generalitat de Catalunya, Artur Mas, que ya anunciado su propósito de convocar un referéndum sobre la independencia sí o sí. Eso a pesar de que los militantes y simpatizantes del PNV reunidos esta noche en Sabin Etxea, sede del partido en Bilbao, no han cesado de gritar a favor de la independencia. Y, tras la intervención de Urkullu, han entonado el Gora ta gora, himno vasco tras el cual han pedido la libertad para Euskadi.

El PNV pierde 19.000 votantes y tres escaños, pero nada le puede quitar el Gobierno

El PNV se ha vuelto a confirmar como la fuerza más votada en Euskadi pese a perder cerca de 19.000 votantes y tres escaños respecto a 2009. Hoy ha logrado más de 380.000 sufragios y tiene, por tanto, el 34,64% del total, con el 100% de las papeletas escrutadas. Pero a diferencia de hace tres años, en esta ocasión tiene el poder asegurado, y eso se notaba en su cuartel general. Los militantes y simpatizantes se han agolpado en la entrada de la sede desde primera hora de la noche, y no han parado de gritar consignas como 'Ari, ari, ari, Urkullu lehendakari', al que se han apuntado los miembros de la dirección del partido sin disimular su euforia. No hay acuerdo posible que pueda arrebatar la Lehendakaritza a los nacionalistas, porque el único pacto que podría quitar a Urkullu la opción de formar su propio Gobierno vasco sería con la suma de EH Bildu, más PSE-EE y PP o UPyD, algo impensable en el actual escenario.

Euskadi es claramente nacionalista, a pesar de la importante abstención, que ha llegado al 35%. Así, a pesar de las amenazas de recortes, el difuso giro del PNV sobre el modelo territorial y, sobre todo, la fuerte irrupción de EH Bildu, los nacionalistas han resistido y vuelven a ser los más votados en el País Vasco, como lleva ocurriendo desde la llegada de la democracia. Sí ha sufrido un pequeño descenso, pero eso ha sido, en parte, por la aplastante irrupción de EH Bildu en las primeras elecciones autónomicas vascas sin la violencia de ETA.

La izquierda abertzale recaba el mejor resultado de toda su historia

En su estreno, la formación que integra a la izquierda abertzale, a Eusko Alkartasuna, a Aralar y a Alternatiba, y que apuesta por vías exclusivamente democráticas, se sitúa como la segunda fuerza de Euskadi al lograr un 25% de los apoyos gracias a los 276.989 vascos que han optado por el discurso independentista y profundamente social de Laura Mintegi. 21 escaños. El mejor resultado de la izquierda abertzale en su historia, desde los 14 escaños de Euskal Herritarrok de 1998. En 2009, la suma de Aralar y EA apenas alcanzaba los 5 representantes y cerca de 100.000 votos, aunque en esa ocasión, la ley impidió a la izquierda abertzale concurrir a los comicios. 'Es hora de empezar a pensar como país' y de 'parar las órdenes que llegan de Madrid', ha asegurado Mintegi en su intervención ante un entregado auditorio en La Casilla.

El gran perdedor de la noche es el equipo del aún lehendakari, Patxi López. Los vascos no se han creído las propuestas y promesas sobre fiscalidad o creación de empleo de un jefe de Gobierno que no las ha puesto en marcha cuando estaba en el poder. El PSE-EE, que ha logrado 211.939 votos, se queda pues relegada como la tercera fuerza del Parlamento de Vitoria, con 16 diputados, nueve menos que en 2009, cuando obtuvo 25 representantes y 120.000 sufragios más que este domingo. El resultado supone un nuevo golpe para la ejecutiva del PSOE de Alfredo Pérez Rubalcaba, que amontona derrotas desde las municipales de 2011 con la excepción del espejismo de las andaluzas y asturianas.

Está por ver cuál será, pues, el futuro de López. Si ante tan estrepitosa derrota, con el peor resultado para el PSE-EE desde 1994, optará por dimitir como líder de los socialistas vascos o, como ha prometido durante la campaña, se mantendrá en la oposición durante la legislatura o si, como se contempla desde diversos sectores en Euskadi, formará incluso parte de un Gobierno vasco en coalición con el PNV. Mucho se ha hablado, además, de la posibilidad de que Rubalcaba, fiel amigo de López y quien le nombró secretario de Relaciones Políticas en el último congreso federal, reclame los servicios de este en Madrid. A pesar de este mal resultado socialista, el lehendakari ha advertido de que 'en estas elecciones no termina la aventura socialista en Euskadi'. 'Durante los próximos cuatro años seremos responsables, seremos la voz que no renuncia a los valores de las personas que nos han votado', ha dicho.

Está por ver si López dimite, se mantiene en la oposición o forma parte de un Ejecutivo con el PNV

El mayor tijeretazo social perpetrado en democracia, que ha sido llevado a cabo en los últimos meses por el Gobierno de Mariano Rajoy, también ha tenido su reflejo en los resultados del PP vasco, aunque los conservadores no han sufrido un fracaso tan pronunciado como el de los socialistas. Antonio Basagoiti y su equipo pasan a convertirse en la cuarta fuerza del Parlamento vasco y de los 13 parlamentarios que lograron en 2009 se quedan con 11. Pasan del 14,1% de los sufragios que lograron hace tres años al 11,73% que han obtenido este domingo tras perder, únicamente, 20.000 votos.

Las tesis más radicales contra la izquierda abertzale de UPyD y su proyecto por quitar a Euskadi los beneficios fiscales de los que gozan sus ciudadanos para equipararlos a los del resto del Estado, siguen teniendo sus adeptos en Euskadi. La provincia de Araba es la única en la que la formación magenta vuelve a obtener representación con 21.498 votos y el 1,94% de los sufragios, cerca de 800 votos menos que en 2009.

Finalmente, la izquierda no nacionalista ha sufrido la mayor derrota de su historia en Euskadi. Las divisiones internas han pasado factura tanto a Ezker Anitza, la marca que reconoce IU federal, como a Ezker Batua (EB), que se escindió de la primera esta legislatura y que está sostenida por los simpatizantes de Javier Madrazo. Ni una ni otra han obtenido representación en el futuro Parlamento vasco, y comenzarán, a partir de mañana, una profunda reflexión interna.

Las divisiones han pasado factura a la marca vasca de IU y a su rival, EB

El líder de la marca de IU en el País Vasco ya ha asumido su responsabilidad. Arana ha dimitido inmediatamente de su cargo de coordinador general de Ezker Anitza. 'En política, las personas debemos asumir las responsabilidades y por lo tanto, yo presento mi dimisión, que no tiene vuelta atrás. Es una decisión irrevocable', ha zanjado. Parece que los vascos progresistas han optado finalmente por el llamado voto útil, ya que los cerca de tres escaños que otorgaban las encuestas a Ezker Anitza parecen haber ido al PSE-EE, que no ha sufrido una debacle tan pronunciada como auguraban los sondeos. Tampoco ha irrumpido la ecosocialista Equo.

Ante este panorama, a Urkullu no le quedará más remedio que pactar. Y tendrá que elegir entre dos escenarios bien distintos, u optar por combinarlos durante la legislatura. Acordar con EH Bildu y condicionar sus planteamientos territoriales y recortes a los deseos de la izquierda abertzale, o pactar con el PSE-EE, lo que supondría toda una enmienda a la totalidad a la dura y contundente labor de oposición que han llevado a cabo los nacionalistas vascos en los últimos años utilizando todo su poder parlamentario pero también mediático para debilitar y desacreditar la legitimidad del Gobierno socialista de López.

En Euskadi todo el mundo da por hecho que ese último es el planteamiento más plausible para el nuevo Ejecutivo autonómico. Incluso el pasado miércoles, durante el debate a seis que protagonizaron los candidatos a lehendakari de las fuerzas que obtuvieron representación en 2009, la representante de EH Bildu, Laura Mintegi, les dijo sin tapujos a López y a Urkullu que ya tenían incluso repartidas las consejerías. Por supuesto, ni uno ni el otro han confirmado este extremo en las intervenciones posteriores al cara a cara, aunque Urkullu sí ha dicho hoy que quiere acuerdos 'amplios, plurales y estables'.

Urkullu sí ha dicho que quiere pactos 'amplios, plurales y estables'

Lo que será imposible de reeditar será lo que resultó hace tres años configurando el primer Ejecutivo vasco no nacionalista. No sólo porque la suma de PSE-EE y PP no llegaría a los 38 diputados que avalarían por mayoría absoluta la creación del nuevo Gobierno y la investidura de lehendakari, sino porque la fuerte división existente entre socialistas y conservadores a nivel estatal ya se trasladó al País Vasco hace unos meses, precipitando la ruptura entre ambos y la convocatoria de elecciones por parte de López.

Por la mínima, la matemática tampoco haría posible la creación de un gran frente de izquierdas que tanto han augurado los medios cercanos al PNV y que hubiera supuesto una complicada alianza entre PSE-EE y EH Bildu.

En todo caso, Urkullu ya ha dicho que esos acuerdos empezarán a conformarse a partir de mañana lunes.