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Utopía "con los pies en el suelo"

Pedro Chaves, el redactor del programa de IU, reflexiona sobre el proyecto de la coalición el 9-M

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Apostaría a que ese jueves de invierno, encapotado por la niebla preelectoral, Pedro Chaves (Madrid, 1961) se levantó de la cama algo nervioso. Inquieto. Con ese latiguillo de la primera vez que se te mueve ansioso en el estómago y que a la vez te espabila. Y es que Chaves es un fontanero de verdad. No está habituado a entrevistas con medios, a posar para el fotógrafo. Para eso es fontanero, claro. Pero si se añade que arregla tuberías en Izquierda Unida, la condena al tercer –o cuarto, o quinto– plano se antoja irreversible. España parece un país sólo de dos, PSOE y PP.

Pero Chaves es el Jesús Caldera –o, si quieren, el Juan Costa– de IU. El coordinador del programa electoral. Y estrecho –más aún, estrechísimo– colaborador de Gaspar Llamazares. El muñidor intelectual de la coalición. No en vano, es profesor de Ciencia Política en la Universidad Carlos III de Madrid y director de la Fundación Europa de los Ciudadanos.

Le traigo un encargo. Que me explique qué subyace en el programa de IU, por qué le cuesta penetrar en la dermis de la sociedad, en qué se diferencia de aquellos manuales de la época de Julio Anguita.

Economía no estatalizada

... Y si es factible. “Claro que lo es”, se pica. “Hemos construido un programa solvente, con promesas reales. Lo medular es que creemos en un modelo distinto. Y más ahora, con la que está cayendo. El Estado mínimo, neoliberal, es insostenible. El modelo de casino global no puede sobrevivir. Lo vimos en la banlieue parisina. ¿No nos damos cuenta de que los Estados nórdicos son los que mejor se han integrado en el mundo globalizado? Fuera mitos”.

Eso es Estado más gordo, más costoso... ¿No están Francia o Alemania recortándose sus bienestares? “Puede, pero España es más bien un Estado del medioestar. ¡Aún nos queda para alcanzar a los países más avanzados socialmente!”.

Entonces IU propone un Estado más comunista, le digo. “No queremos una sociedad burocratizada, una economía estatalizada, sino devolver el control de la economía a la política”. En resumen, más impuestos. “No, no es eso. Es justicia fiscal. Rompamos la ficción de que la gente no quiere pagar impuestos. Los paga si tiene servicios públicos eficientes”.

Le saco a la mesa los 400 euros del PSOE. Lo que esculpe Ferraz: que es progresista. “Bienvenido, porque nos deja espacio. Lo que se percibe es que la gente ve que eso tiene trampa, que no puede ser”.

Chaves añade que el entusiasmo... no, no le llega cuando lee el programa de Caldera. “Es aburrido, sí, se mantiene en lo políticamente correcto sin descuidar el jardín de la izquierda”. Pero habrá que hacer el puzle con el de IU si toca gobernar juntos. “Vaya por delante que ningún voto a IU se pierde porque nos hace ser decisivos para el PSOE, pero obviamente más adelante elaboraremos un programa de 25 ó 30 medidas innegociables”.

“Antes fuimos ‘Cassandras’”

¿Ése es el lifting del “programa, programa, programa” de Anguita? “Debajo de aquello latía que somos una fuerza que aspira a ejercer el poder con un compromiso bajo el brazo, no gratis. Otra cosa es el énfasis”. Pero hay algo más. Entonces IU dibujaba un panorama siempre sombrío. “Sí, hacíamos de Cassandras muy pesimistas. Nos faltó articular mejor las predicciones. Debemos alertar, y al tiempo plantear alternativas, como hacemos ahora. Nos separa de la época de Anguita una coyuntura distinta, y que somos más audibles”. Entiendo que para IU el programa es el contrato social. No 100% marketing, ni 0% marketing. “Sí, importa el envoltorio. De eso hemos aprendido. Hay que llegar a más gente, aunque los medios no nos ayudan”.

Le pregunto si les inquieta el estigma de la quimera. “No, somos la utopía con los pies en el suelo. Muchas de nuestras propuestas son para el futuro, son las del no todavía, como decía el filósofo Ernst Bloch. Pueden sonar prematuras, pero antes o después llegarán”. Chaves está seguro. Y mientras guarda una sonrisa. No hay ya nervio que valga.