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Veto a los alimentos demasiado grasos en los colegios

Las máquinas de comida no ofrecerán productos de más de 200 kilocalorías. Gobierno y autonomías estudian otras medidas

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El Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas estudiarán la semana que viene medidas para limitar la venta en los colegios e institutos de alimentos y bebidas que superen los niveles considerados saludables de grasas y azúcares. La propuesta está en el documento que consensuaron la semana pasada técnicos de los ministerios de Sanidad y Educación para prevenir y hacer frente a la obesidad infantil. Casi el 10% de los niños y adolescentes son obesos y prácticamente uno de cada cinco sufre sobrepeso. La cifra se ha disparado en los últimos años, recalcan los expertos.

La semana que viene, los consejeros de Sanidad deberán ratificar el acuerdo en el Consejo Interterritorial. “El documento entra en los detalles que una ley, como la de Seguridad Alimentaria y Nutrición [que el Gobierno todavía prepara], no puede abordar”, explicó ayer a Público el presidente de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (Aesan), Roberto Sabrido.

La Asociación que agrupa a la industria de los refrescos (Anfabra) se defendió asegurando que “los refrescos no son la causa de la obesidad, ya que sólo representan en torno al 1% del total de las calorías diarias que ingieren los niños y adolescentes españoles”.

A través de un comunicado, Anfabra también recordó que la industria de las bebidas refrescantes colabora con Sanidad en las estrategias que promueve para prevenir la obesidad. Desde 2005, existe un compromiso de autoregulación del sector de las máquinas expendedoras.

Sanidad lanzó un mensaje de calma a la industria. “No vamos a prohibir nada, sólo limitaremos la venta de productos envasados que sobrepasen ciertos criterios nutricionales”, aseguró Sabrido.

Uno de cada diez niños y adolescentes en España son obesos

Por ejemplo, el texto que barajan las administraciones establece que las máquinas expendedoras no podrán vender productos que tengan más de 200 kilocalorías. Además, como mucho, el 35% de estas podrán ser grasas, y no más del 10% podrán ser saturadas.

Sabrido también explica que los productos con alto contenido en azúcar sólo podrán tener un máximo del 30% de esta sustancia. Estas limitaciones también se aplicarán a las cantinas de los institutos.

El pasado mes de octubre, el Consejo de Ministros analizó el anteproyecto de la Ley de Seguridad Alimentaria y Nutrición, que recoge las líneas maestras del documento que está a punto de aprobarse.

La futura ley establece que se deberá limitar la venta de alimentos poco saludables en los centros escolares, pero no establece en qué términos. Sanidad confía en que antes de que acabe el año, la ley empiece a tramitarse en el Congreso de los Diputados.

Tanto el documento que estudian las autonomías como la ley reforzarán la Estrategia para la Nutrición, Actividad Física y Prevención de la Obesidad, conocida como Estrategia NAOS. Se trata de un plan integral para el periodo 2008-2012 que pretende acabar con la obesidad.

Más allá de limitar la venta de los alimentos que superen determinadas cantidades de grasas y azúcares en máquinas y bares, el texto que debatirán los consejeros de Sanidad la próxima semana establece pautas para reducir la obesidad en otros tres aspectos.

Sanidad quiere que este mismo año llegue al Congreso la Ley de Nutrición

Por una parte, Sanidad y las autonomías pretenden establecer pautas nutricionales en los menús escolares, de manera que según la edad de los alumnos, se determine la cantidad de grasas, azúcares, calorías, etcétera que estos deben ingerir y elaborar a partir de ello los menús. “Se trata de ver qué se debe comer y con qué frecuencia”, aclara Sabrido.

También se están estudiando fórmulas para informar a las familias de lo que comen sus hijos cada día, de forma que los alimentos que ingieren en casa complementen lo que se ha comido el resto del día. Cada mes, los colegios darán a los padres de los niños que se queden a comer en el colegio la información detallada de los menús, con los contenidos nutricionales de todo lo que coman.

Por último, las administraciones también pretenden controlar la alimentación de los niños con necesidades especiales, como los diabéticos, explicó Sabrido. Estas pautas siguen el ejemplo de iniciativas desarrolladas con éxito en el Reino Unido y los Estados Unidos

No obstante, aunque las autonomías acuerden adoptar estas medidas, como es previsible, nada las obligará a cumplir su palabra. “Es un documento orientativo, de recomendaciones para que en todo el Estado se adopten medidas similares. Luego, las comunidades autónomas las irán aplicando en función de su disponibilidad”, reconoció Sabrido. Una vez los consejeros de Sanidad aprueben las medidas, deberán coordinarse con sus colegas de Educación para implantarlas en los colegios.

Sabrido recordó que todas las medidas están determinadas por la Estrategia Europea sobre Problemas de Salud relacionados con la Alimentación, el Sobrepeso y la Obesidad. “En 2008, el Parlamento Europeo aprobó una resolución para que los Estados miembros dejaran de vender determinados productos en los centros educativos”, recuerda Sanabrio.