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El vicepresidente de la CEOE paga parte del sueldo de sus trabajadores en negro

La cadena SER entrevista a empleados y exempleados del Grupo Arturo Cantoblanco, especializado en restauración y propiedad de Arturo Fernández, que denuncian el sistema periódico de entrega de sobres con dinero B

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Hay más Luis Bárcenas. La cadena SER desvela este lunes que el vicepresidente de la CEOE y presidente de la patronal madrileña, Arturo Fernández, pagaba en dinero negro parte de los sueldos de sus empleados del grupo Arturo Cantoblanco durante años.

Varios empleados y exempleados lo han confesado así a la emisora, algunos de ellos sin querer dar sus nombres reales por temor a represalias laborales. El método era muy sencillo. Los trabajadores del grupo recibían a mes vencido un sobre con los billetes, que a veces llegaban a suponer hasta la mitad del salario de ese mes. Esos pagos en B correspondían fundamentalmente a las horas extras realizadas y a complementos por responsabilidad. 

Esta práctica se realiza para evitar cotizar las distintas remuneraciones a sus empleados, lo que supondría un delito de fraude a la Seguridad Social y a Hacienda y también podría incurrirse en un delito contra los derechos de los trabajadores. 

En esos sobres blancos, que conservan los trabajadores entrevistados, figuraba el nombre y apellidos de cada empleado acompañado de la cifra que debía cobrar. Esas cantidades oscilaban cada mes y por trabajador entre lo 100 y los 700 euros. A veces en el mismo sobre incluía la nómina y el dinero en metálico y en otros se separaban los sobres, uno con la nómina y otro con los billetes en B. El reparto lo hacían los gerentes o jefes de cada zona y llevaban los sobres a los restaurantes y cafeterías correspondientes y allí procedían a su entrega o los dejaban al encargado del establecimiento. 

Los empleados y exempleados entrevistados por la cadena SER, que no se conocen entre ellos y con antigüedades de cuatro a diez años, describían de forma similar el método fraudulento utilizado por Arturo Fernández en su grupo empresarial.  El modus operandi, además, era innegociable. Cuando algún trabajador expresaba su voluntad de regularizar los pagos extras en la nómina la respuesta siempre era negativa.

Así lo explica un exempleado: 'Todos los cargos intermedios -el jefe de cocina, el propio gerente, el gerente de gerentes- tienen un sobresueldo por asumir esa responsabilidad. Entonces te lo ofrecen, vas a ganar mil euros pero vas a tener un sobre de 500. Tú dices ¿Estos 500 me los podrías poner en nómina? Es imposible, porque conlleva mucho gasto, hay que pagar mucha seguridad social y bastante es que te pagamos a final de mes, eso es lo que te dan a entender'. 

Otro relata que 'en un principio no tenía ninguna responsabilidad, se me ascendió, empecé a tener a personas a mi cargo y ese complemento como encargado se me ofrecía en dinero negro, dinero B'.  

El grupo Arturo Cantoblanco está presidido por el propio Arturo Fernández y es un holding de empresas especializadas en restauración, ocio y servicios. Su actividad más conocida es la catering y organización de eventos sociales. Pero también el grupo posee ocho restaurantes y posee tres hoteles, uno al lado del aeropuerto de Barajas (Madrid), otro en San Lorenzo del Escorial y el último en Aragón. Además, el grupo se encarga del servicio de restauración de la Asamblea de Madrid, de algunos hospitales mdrileños, varios ministerios y el Congreso de los Diputados.

Arturo Fernández siempre se ha jactado de ser un devoto admirador de la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre y gracias a ella logró obtener gran parte de las concesiones para ofrecer sus servicios hosteleros en edificios públicos de la Comunidad de Madrid. Para agradecer dichas concesiones, Fernández ha sido de lo más generoso con Aguirre, hasta el punto de convertirse en uno de sus donantes. En concreto, entre 2003 y 2004 otorgó hasta 57.000 euros a Fundescam, fundación del PP en Madrid, investigada dentro de la causa Gürtel.

La cadena SER se ha puesto en contacto con Arturo Fernández para conocer su versión y éste ha asegurado que todos sus trabajadores tienen las horas extras incluídas en su nómina mensual y que, por tanto, la empresa cotiza a la Seguridad Social.  Sin embargo, Fernández ha explicado de modo clarificar el modo en que se contabilizan esas extras o dónde aparecen reflejadas.

Esta no es la primera vez que salen a la luz malas prácticas de Arturo Fernández con sus trabajadores. Entre 2009 y 2010 se enfrentó a un conflicto laboral tras la denuncia sindical por horas extras no cotizadas de trabajadores en tres de sus centros. En concreto, en la cafetería del Congreso de los Diputados, en la de Torrespaña y en el tanatorio madrileño de la M-30.

También, en agosto de 2012 una sentencia del juzgado de los social número 33 de Madrid dictaminó que Arturo Fernández debía indemnizar a los empleados que trabajaban en los bares y cafeterías de complejo ferial de IFEMA por una rebaja injustificada de sus sueldos. El grupo Cantoblanco se encargó de las contratas de IFEMA en enero de 2011. En junio de ese mismo año, Fernández, tras no haber podido poner en marcha un ERE, decidió modificar las condiciones de sus empleados haciéndoles trabajar a los fijos dos meses menos y a los que hacían diez meses pasarles a nueve.

Arturo Fernández no ha sido pródigo a la hora de defender los derechos de los trabajadores. Más bien todo lo contrario. En marzo de 2012, días antes de la huelga general del 29 de marzo, el 'número dos' de la patronal aseguraba que 'no está claro que los españoles estén dispuestos a una huelga'. 'La gente no quiere una huelga, sino un trabajo', reafirmaba, justo cuando se acababa de aprobar la reforma laboral del Gobierno de Rajoy que rebaja las indemnizaciones por despido a 20 días por año trabajado.

Tampoco es muy consciente Fernández de la realidad del país, ya que al justificar su oposición a una subida de impuestos afirmaba que 'la clase media trabajadora española tiene 700.000 euros de ahorros, por eso si le imponen más impuestos eso va traer menos consumo y más paro'.