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El vídeo que obsesiona a la Policía

Las cámaras de un centro penitenciario grabaron al padre de Ruth y José llegando a la finca de la familia paterna con los niños y salir sin ellos

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Sábado, 8 de octubre. 14.00 horas. Un vehículo marca Opel Zafira de color verde enfila a escasa velocidad la calle del polígono industrial Las Quemadas Altas (Córdoba) camino de una finca de portalón azul verdoso y muros blancos. En su interior viajan un hombre y dos niños. Cuatro horas después, el mismo vehículo abandona el lugar. Al volante, el mismo hombre, pero en los asientos de atrás ya no viaja ningún pequeño. ¿Dónde están?

Estas imágenes, grabadas por las cámaras de seguridad del Centro de Inserción Social (CIS) Carlos García Valdés de Córdoba, dependiente de la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, traen de cabeza a los policías que investigan la desaparición de Ruth y José, los dos hermanos de 6 y 2 años de edad de los que no se ha vuelto a saber nada desde aquel sábado, hoy hace un mes. Este vídeo es, de hecho, el motivo que ha llevado a la Policía a rastrear en seis ocasiones con perros, especialistas en subsuelo y un georradar la parcela, propiedad de los abuelos de los pequeños. Y es, también, una de las principales pruebas que ha llevado al juez que investiga el caso a acusar de su desaparición al padre de los mismos, José Bretón, y ordenó su ingreso en prisión.

Las imágenes fueron determinantes para el ingreso en prisión de José Bretón

Según detallaron a este diario fuentes policiales, las imágenes fueron intervenidas poco después de denunciarse la desaparición de los niños. Los agentes pidieron entonces a las empresas ubicadas en el polígono las grabaciones realizadas aquella tarde por sus sistemas de seguridad. El visionado de la mayoría no aportó datos relevantes, pero el de las del centro penitenciario, sí. La situación del CIS, a escasos 300 metros de la entrada de la finca, permitió a los responsables de la investigación saber con exactitud cuándo entró y salió el padre de la misma y confirmar que pasó la mayor parte del tiempo en la parcela. Este mismo detalle fue confirmado por el rastreo de su teléfono móvil, que detectó dos llamadas en aquellas horas efectuadas desde la misma finca. 'Por eso estamos seguros de que lo que pasó con los niños pasó allí dentro', agregan estas mismas fuentes.

Una de las cámaras del Centro de Inserción Social vigila toda la calle por la que se accede a la parcela. A unos siete metros de altura, la visión de la cámara alcanza hasta la misma puerta de la parcela. El resto de dispositivos de grabación que rodean el edificio apuntan al cruce por el que el hombre accedió a la finca y, posiblemente, también grabaron su llegada y su salida.

Hoy se cumple un mes de la desaparición de los dos hermanos. Para mostrar su solidaridad, un movimiento ciudadano ha convocado las ocho de la tarde concentraciones silenciosas en las ocho capitales de provincia de Andalucía. Por su parte, la familia de la madre, Ruth Ortiz, está empezando a perder la esperanza. Ayer, la portavoz de la familia, Esther Chaves, admitió que cada día que pasa es más complicado ser optimistas.