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Un violador reaviva la pesadilla en Castilla

Reincidente e «irrecuperable», saldrá de prisión en diciembre

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Pedro Luis Gallego Fernández, El violador del ascensor, saldrá en libertad el 20 de diciembre de 2008. Este delincuente, reincidente en delitos sexuales, es un viejo conocido de las prisiones españolas. Y un enemigo de muchas familias, principalmente de Castilla y León. Y un experto en pedir redención de pena para salir en libertad. Lo hizo en 1979, en 1985 y en 1991. Ahora, después de 16 años, quedará libre.

Desde que en 1979 cometió su primera agresión sexual hasta mediados de los años 90, cuando fue condenado por última vez, Pedro Luis Gallego Fernández ha tenido una vida de violaciones, prisiones, libertades y, de nuevo, violaciones. Eso es lo que ha cometido en sus 51 años de vida. El 20 de diciembre volverá a salir de prisión, en este caso de la de Teixeiro, en A Coruña, según han confirmado a este periódico fuentes penitenciarias.

La vida del Violador del ascensor en los centros carcelarios ha sido tranquila porque tiene claro que la calle es su objetivo. El pasado año llegó a la prisión gallega procedente de Herrera de la Mancha (Ciudad Real). Ingresó en el Módulo 11, considerado como “bueno”, ya que está destinado a gente mayor, aunque él estuviese sujeto al régimen de presos Fies (Ficheros de Internos de Especial Seguimiento), con poca relación con otros reos.

Su comportamiento es considerado en medios penitenciarios como “bueno”, lo que le ha llevado a pedir, en diferentes ocasiones, redención de pena por sus trabajos realizados, por sus estudios y por su “buen comportamiento”.

El historial penitenciario de Pedro Luis Gallego es tan amplio como siniestro. Es un hombre frío, calculador y peligroso. Su forma de operar casi siempre ha sido idéntica: aprovechar que una mujer entra en su vivienda y violarla en el ascensor. Varios estudios realizados en su vida penitenciaria concluyen que es “astuto e inteligente” pero “irrecuperable para la sociedad”.

El violador del ascensor nació en Valladolid, el 13 de noviembre de 1957. Presuntamente, su primera violación la cometió en 1976, con 19 años; pero no ingresó en prisión hasta el 20 de junio de 1979. En 1981 y 1982 se le condena de nuevo por tres abusos deshonestos. En 1983 se le juzga por maltrato a un preso de Valladolid, a quien obligó, con otros internos, a masturbarle.

Dos años después violó a una belga en Alicante. En la condena se aconsejaba su ingreso en un hospital psiquiátrico penitenciario. Poco después reapareció en Palencia, donde fue juzgado por robo y abusos deshonestos. El 3 de julio de 1987 recibía otra pena de 10 años de prisión por violación. En 1990 ingresó en el Psiquiátrico Penitenciario de Sevilla y en 1992 reapareció en Valladolid, con el asesinato y violación de una adolescente de 17 años. En la capital vallisoletana cometió cinco violaciones y dos agresiones sexuales. En Salamanca, las víctimas fueron tres mujeres. Y en Burgos, mató y violó a otra joven, Marta Obregón.

Es el recorrido de un violador del que apenas se confía en su reinserción. Pero en cuatro meses volverá a la calle. Eso sí, a Valladolid no puede volver porque está condenado a 6 años de destierro.