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"Sin violencia somos más"

Los indignados de Valencia exhiben civismo sacando tarjetas rojas en la constitución de Les Corts

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Calles cortadas, cordones policiales cada diez metros, decenas de furgones y un helicóptero de vuelo enardecido a ras de los tejados. Buena parte de los diputados accedieron a la fortaleza de Les Corts valencianas por la puerta de servicio y bajo la consigna de no salir al exterior ni para tomar un café. Con todo preparado para la batalla, a las nueve en punto una guarnición de policías constituyó la primera línea de choque a 300 metros de la entrada principal.

Los agentes esperaban con expectación hordas de indignados infectados por el virus de la revuelta catalana. No fue así. La primera manifestante llegó sola, se acercó a la valla y mostró un cartel: 'Honorable president es un oxímoron'. Las miradas de un par de agentes daban vueltas al mensaje intentando descifrar su carga. 'Esta institución está podrida', les aclaró Patricia, una de las primeras del millar de asistentes que se apostaron lo más cerca posible de Les Corts para quejarse de que Francisco Camps, imputado en la Gürtel, fuera investido como máxima autoridad política valenciana.

Democracia Real Ya de Barcelona insiste en condenar la violencia

Los concentrados recibieron en silencio y con tarjetas rojas a los pocos diputados que accedieron por la fachada principal. No hubo insultos ni persecuciones ni escupitajos. Las supuestas hordas no se comportaban como hordas y eso desconcertó a los policías. Incluso alguna sonrisa se abrió camino entre tanto rostro de acero cuando un joven se acercó a las vallas con una ristra de chorizos y empuñando una baguette como si fuera una vara de mando mientras la multitud coreaba: '¡President! president!'.

La performance dio pasó a un desfile de pancartas. La más aplaudida llevaba como lema: 'Sin violencia somos más'. Y esa fue la tónica de la concentración: la ausencia de altercados. Ni siquiera cuando 250 jóvenes ocuparon la Bolsa y fueron sacados a empujones por la Policía hubo enfrentamientos. Las porras se quedaron en sus fundas y hasta algunos agentes, ruborizados, aceptaron los ramilletes de flores que durante todo el día repartió un grupo de muchachas de la comisión poética.

Lamenta que los incidentes oculten los recortes apoyados por CiU y PP

En Barcelona, los indignados tenían previsto ofrecer una valoración que aplazaron a hoy para sopesar las acusaciones del conseller de Interior, Felip Puig, que calificó los altercados de 'agresiones extremas'. Como respuesta, pretenden reiterar su voluntad de alejarse de la violencia, clamor omnipresente entre las voces del Movimiento 15-M barcelonés, que ya dejó claro, tras una asamblea, que optaba por 'lamentar y condenar los minoritarios actos violentos', que también condenaron en su web y en las redes sociales.

En un comunicado, Democracia Real Ya recordó además su compromiso con la 'no violencia', rechazó las manifestaciones violentas de Barcelona y señaló la imposibilidad de controlar a todos los concentrados junto al Parlament. 'Estas acciones minoritarias, además, se están usando de cortina de humo con el objetivo de desviar la atención mediática de lo que realmente importa: la aprobación de los recortes y la ley ómnibus', denuncia la nota. 'Se está desviando la atención de las reivindicaciones legítimas de nuestros derechos sociales', concluye el comunicado, según informa Pau Rodríguez.

Mientras Valencia replicó a la violencia con una exhibición de civismo, los sucesos de Barcelona provocaron confusión en Madrid tras un cruce de comunicados sin consensuar. El miércoles por la mañana, la comisión de Comunicación de la acampada de Sol emitió un comunicado en el que condenaban 'de manera radical todo acto violento y en especial' los registrados en el Parlament. Dicho comunicado, según señaló una portavoz, no estaba consensuado al no haber pasado 'por todas las comisiones'. Una de ellas, la de Barrios calificó de 'precipitado' este comunicado.

Para subsanar el error, en la mañana de ayer se añadió un segundo texto que desapareció de la web horas después. 'En Madrid nos remitimos a lo que se diga en Barcelona', zanjó una portavoz. Como consecuencia, varios activistas abandonaron el movimiento. Uno de ellos alegó no estar de acuerdo con quienes 'empiezan a mandar en las comisiones', informa Héctor Juanatey.