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Volantazo a la siniestralidad vial

En 2010 murieron 2.478 personas en siniestros en carretera, un 55% menos que en 2001. La clave: las campañas y las sanciones

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Regreso del verano en los años setenta: casi siempre había un amigo, un compañero de clase, de trabajo o un vecino que esas vacaciones había perdido a alguien en un accidente de tráfico. Las noticias sobre los muertos en carretera causaban un gran impacto, pero entraban dentro de cierta resignación nacional: ¿qué se podía hacer? Las carreteras eran malas, los coches poco seguros, tampoco había conciencia de seguridad vial: ¿quién se iba a poner el cinturón las 12 interminables horas que se tardaba en coche desde el interior hasta alguna playa del norte? ¿Quién iba a sentar a los bebés debidamente protegidos en la parte trasera? ¿Quién no se montaba con una copa (y dos) de más al volante y se dejaba, en el caso de viajar en moto, el casco colgado del brazo?

La UE se propuso reducir entre 2000 y 2010 los muertos en las carreteras al 50%, un objetivo que, en el caso de España, se ha logrado y con creces. En 2010 murieron en siniestros de tráfico 2.478 personas, un 55% menos respecto a 2001. Las cifras son históricas y sólo comparables a las que se registraban en las vías españolas en la década de 1960, con la diferencia de que los conductores censados entonces sumaban una décima parte de los que circulan en la actualidad (unos 25 millones).

La entrada del carnet por puntos ha sido esencial a la hora de concienciar a los conductores

Detrás del éxito hay varios factores, como las campañas de concienciación puestas en marcha por la Dirección General de Tráfico (DGT) y el aumento progresivo de las sanciones: hay más conductas cometidas al volante que son multadas, más radares y más vigilancia policial. Además, desde 2005, ha crecido un 125% la recaudación por multas según las previsiones presupuestarias anuales.

La DGT ha ideado campañas para cada problema, y detrás ha estado un hombre, Pere Navarro, responsable máximo de Tráfico desde 2004 e impulsor de esa mano dura contra los conductores. Si en 2010 casi 700 conductores morían por despistes (encender un cigarrillo, tocar la radio, hablar por el teléfono móvil...) la primavera siguiente los medios se llenaban de una campaña llamada: 'Al volante, sólo al volante. No te distraigas'. Si los accidentes de moto no dejan de aumentar, Tráfico se encarga entonces de promocionar los cursos de conducción segura.

Pero los expertos coinciden en que, sin duda, el hecho que ha marcado un antes y un después en esta conciencia vial han sido las reformas legales para aumentar la presión sobre los conductores: la entrada del carnet por puntos, que en 2011 cumple cinco años, y las reformas del Código Penal de 2006 y 2007.

Los radares, la vigilancia policial y las multas se han multiplicado durante los últimos años

Hay menos accidentes, pero las víctimas siguen sin ser convenientemente resarcidas. España está en la cola de la Unión Europea en cuanto a las indemnizaciones a heridos por siniestros de carretera, sólo por encima de Dinamarca, Eslovenia, Eslovaquia, República Checa y Polonia.

Al margen de la espectacular reducción del número de víctimas, aún quedan temas pendientes, como la protección a los peatones, ciclistas y motoristas. Por ejemplo, los atropellos en ciudad se llevaron el año pasado la vida de 270 personas (más otras 179 que fueron arrolladas en carretera). En general, el 75% de las personas que son atropelladas en ciudad, ya resulten fallecidos o heridos, no tienen ninguna culpa de lo ocurrido, según los datos de Tráfico.

Los vehículos españoles son, junto a los griegos, los más viejos de toda Europa

Más asuntos pendientes: el parque móvil. Los vehículos españoles son los más viejos de toda Europa junto a los de Grecia. La media de turismos con más de diez años se acerca al 40% del total, siete puntos por encima de la media europea. El nuevo Gobierno también tendrá que afrontar la implantación del nuevo examen de conducir, poner la atención en los conductores mayores de 65 años (los que acumulan más accidentes mortales) y abordar el tema de los guardarrailes que llevan años reivindicando los motoristas y las peleas de los ciclistas por tener su espacio en las ciudades.

Con todo, la importancia de la seguridad vial y la trascendencia de los delitos relacionados con el tráfico no parecen haber calado por igual en todas las fuerzas políticas. El Partido Popular, al que todas las encuestas conceden la responsabilidad de gobernar tras el 20-N, presenta en su candidatura por Murcia a Arsenio Pacheco, investigado judicialmente por conducir bajo los efectos del alcohol, y como número siete de su lista por Valencia a Ignacio Uriarte, condenado en firme por el mismo motivo. Uriarte era hasta ahora miembro de la comisión de Seguridad Vial del Congreso.