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Volar cura el miedo al avión

Los cursos para la fobia aérea incluyen un viaje en vuelo regular en compañía de un monitor

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Quince de cada 100 personas tenían hasta el miércoles a las tres de la tarde miedo a volar. Según el psicólogo y piloto retirado Carlos Zerdán, desde que el accidente del vuelo JK5022 acabó con 153 vidas, el porcentaje ha aumentado al 25% o 30%.

Zerdán habla con conocimiento de causa, ya que es el director de Alas y Raíces, una empresa que imparte cursos contra el miedo a volar. Paradójicamente, la compañía que los patrocina es la propietaria del avión siniestrado, Spanair.

Aunque este experto –posee un postgrado en psicología aeronáutica– considera “lógico” este aumento, cree que las aguas volverán a su cauce en un tiempo. Mientras tanto, no duda en calificar los cursos que imparten en Alas y Raíces como “eficaces al 100%”. Los seminarios que dirige duran 48 horas y se celebran normalmente en fin de semana, una vez al mes en Madrid y Barcelona y a demanda en Málaga y Palma de Mallorca. Para ser alumno, hay que cumplir ciertos requisitos, el primero estar motivado, “de verdad” para volar sin miedo. “No aceptamos personas enviadas obligatoriamente por la pareja o la empresa, tiene que haber un deseo real de acabar con los miedos”, subraya.

Para comprobar este extremo, el equipo de psicólogos entrevista al candidato –que ha de hacer la reserva al menos con 20 días de antelación– varias veces por teléfono. El otro requisito es económico. Los cursos cuestan 520 euros, precio que incluye todo el material y un vuelo de ida y vuelta en el que el alumno va acompañado de un monitor.

Pero ¿cómo se consigue acabar en apenas dos días –con jornadas muy intensas, eso sí– con un miedo que hace a muchos pasajeros recurrir a los barbitúricos o al alcohol o, directamente, no volar? Para Zerdán, la clave está en el control de las emociones: “En realidad tenemos más miedo al miedo; la gente cree que va a morir de un ataque al corazón y no sabe que el cuerpo se autoimpone un límite”.

En sus cursos, se habla de estadísticas. “En EEUU hay más víctimas de accidentes en escaleras al año que de avión”. Y también de las revisiones técnicas que han de pasar los aviones y las pruebas a las que se somete a los pilotos. “Se aprende a afrontar y dejar de confrontar”, resume.