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Votos, mentiras y multas de tráfico

Las cábalas y conjeturas sobre el desenlace de la votación de hoy marcan las conversaciones de los corrillos

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Cafetería del Hotel Renacimiento. Una y media de la tarde. Conversación informal con el cabeza de la lista mayoritaria de una delegación socialista fuertemente dividida. Como casi todas, por otra parte. El interlocutor es chaconista, como todos los integrantes de la candidatura que lidera, pero no las tiene todas consigo. Como casi todos en este congreso, por otra parte.

- ¿Habrá presiones a los delegados para que cambien su voto?

- Puede, pero nosotros tomaremos nuestras precauciones.

- ¿Y eso cómo se hace?

- Permaneciendo juntos.

- ¿Unidos, quieres decir?

Las intoxicaciones de ambos bandos circularon intensamente durante todo el día

- Unidos no, juntos. Cuando acabemos los debates de esta tarde, iremos juntos a cenar, sin separarnos, para evitar tentaciones, y para que si hay llamadas telefónicas pidiendo un cambio de voto, nos pille juntitos.

- ¿No os iréis también todos juntitos a dormir?

- No, eso ya no.

No es imposible que el delegado de marras se estuviera quedando deliberadamente con el cronista, dispuesto a su vez a dar crédito a cualquier buena historia que reflejara el clima del congreso. En todo caso, la conversación recoge una de las innumerables variaciones sobre el mismo tema que acaparó los comentarios, análisis, conjeturas, secretos y mentiras oídos en los corrillos del congreso. El tema no fue otro que el de quién ganaría hoy la votación y qué intentaría cada uno de los dos bandos para pescar delegados tibios en la ribera de enfrente.

La Policía Local de Sevilla no perdonó a los numerosos coches mal aparcados

La jornada había comenzado fría, pero fue calentándose pronto. Quienes aportaron las primeras ascuas fueron los agentes de la Policía Local de Sevilla que frieron a multas a buena parte de los muchos vehículos mal aparcados en las inmediaciones del hotel, situado en la isla de la Cartuja, donde el tráfico no es muy intenso. Naturalmente, más de uno quiso ver la mano negra del alcalde popular, Juan Ignacio Zoido. La operación recaudatoria, en todo caso, no se prolongó mucho tiempo ni se repitió por la tarde: o ya no quedaban coches por multar o el celo de los agentes se relaja considerablemente cuando llega el viernes por la tarde.

Y mientras afuera los policías cazaban coches, dentro los voluntarios de la ONG Solidaridad Internacional (SI) cazaban nuevos afiliados con eficacia pareja a la de los agentes de orden del exterior. Como tantos otros, el coche del cronista estaba mal estacionado, aunque no sufrió el rigor policial. No tuvo, si embargo, tanta suerte con los tenaces voluntarios socialistas, de manera que desde ayer es un flamante socio de SI.

Lo que sucedió ayer en los pasillos del Hotel Renacimiento se parece mucho al título de la novela de Soledad Puértolas: Todos mienten. Los delegados de uno y otro bando afirmaban estar seguros de ganar. Sólo algunos llegaban a admitir no que los otros pudieran vencer ¡eso jamás! sino que la victoria propia podía ser muy estrecha. La queja más recurrente de los partidarios de Rubalcaba, al menos de los andaluces, se refería a las presiones a las que dicen haber sido sometidos muchos delegados para que respaldaran públicamente a Chacón. La queja más recurrente de los partidarios de la candidata se refería a la querencia de sus adversarios a augurar el caos si vence una catalana.

'Muchos se han alineado obligados, pero se tomarán el desquite', sostiene un dirigente 

Un miembro del equipo de Chacón aseguraba que había ido actualizando diariamente las oscilaciones de delegados afines o contrarios. 'En nuestro peor cómputo ganamos por siete y en el mejor por algo más de 70'. Sin embargo, para un importante dirigente andaluz no había duda: 'Mis cuentas son que ganamos'. ¿Pero la contabilidad de delegados de seis provincias os sitúa por detrás de la gente de Chacón, no? 'Esas cuentas están trucadas'. ¿Son falsas? 'No, que muchos delegados se han alineado porque los han obligado, pero se tomarán el desquite votando a Rubalcaba'.

Imposible, pues, saber no ya quién miente, pues evidentemente lo hacen todos, sino quién miente un poco menos. Sólo un hecho, menor pero significativo, podía dar alguna pista fiable: las caras de los chaconistas eran más alegres y confiadas que las de los rubalcabistas.

Un veterano dirigente vasco se mostraba, en cambio, seguro de la victoria de Chacón: 'Cuando este partido ha afrontado momentos históricos, siempre, ¿me entiendes?, siempre ha votado por el cambio'. ¿Y por qué? 'Debe ser por nuestra vena libertaria'. Ya será menos, ¿no? 'Tú a nosotros no nos conoces'. ¡Pues anda que vosotros a vosotros mismos sí que os conocéis!, pensó para sí el cronista solidario.