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La vuelta al cole cuesta 820 euros por alumno

Las familias pagan entre 500 y 1.200 euros en función de que elijan entre centros públicos o privados. El gasto en libros de texto marca las diferencias entre las comunidades autónomas

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La 'cuesta de septiembre'. Así llaman Katia Gijón y su marido, Julián Sotoca, a cómo les duele el bolsillo a la vuelta de las vacaciones de verano. El matrimonio, que vive en Leganés (Madrid), tiene tres hijos, de 7, 13 y 15 años, que son un saco sin fondo de gastos escolares: los libros de texto, el comedor escolar, el chándal, el transporte, un profesor que pide un cuaderno con un tipo de margen determinado, los rotuladores de la clase de dibujo...

Una larga lista a la que también hay que sumar las excursiones que organiza el centro educativo o las actividades extraescolares. Katia y Julián, que han elegido la escuela pública para educar a sus hijos, tienen que hacer un sobreesfuerzo económico unido a los tiempos de crisis. Él es funcionario y ella trabaja para una empresa pública. 'A los dos nos han bajado el sueldo un 5% y esto pone las cosas más difíciles', resumen.

A las puertas del comienzo del curso escolar, las asociaciones de consumidores han hecho públicos, como todos los años, sus estudios sobre el gasto que supone para las familias españolas el comienzo de curso. Pero este año escolar los informes disponen de un añadido a tener en cuenta: el perjuicio que en los sueldos ha causado la crisis económica.

Para la CEAPA, 'la escuela pública tiene que ser también gratuita'

Además, las organizaciones de consumidores señalan que la subida del IVA en dos puntos y el incremento constante del precio de los carburantes han influido, entre otros factores, en el aumento del gasto escolar por alumno: un 6,2% respecto al año pasado, según un informe de la Federación de Usuarios-Consumidores Independientes (FUCI). La radiografía que ha hecho esta entidad, basándose en 200 centros educativos, marca que el gasto medio en un centro público es de 512 euros, 774 si se opta por uno concertado y 1.174 en uno privado. La media alcanza los 820 euros por hijo.

Las cifras que ofrecen otras asociaciones son muy similares. La Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) estima el gasto por alumno entre 400 y 600 euros en colegios públicos, y 1.200 en concertados. 'El gasto se puede recortar si se repasa el material escolar que el niño tiene del año pasado y se reutiliza. Aunque siempre queda el enorme capítulo en libros, con unos 200 euros de media, donde no se puede ahorrar', explica Ileana Izverniceanu, portavoz de la OCU. Otra organización, la Confederación de Consumidores y Usuarios (CECU), calcula un coste aproximado de 530 euros de media por niño en la escuela pública, de 880 euros en los concertados y de más de 1.250 en los privados.

Es en los libros de texto donde tanto las asociaciones de consumidores como las de padres ponen el dedo acusador en la Administración. Y es donde más se ven las diferencias por comunidades autónomas. 'Por ejemplo, Castilla-La Mancha, Aragón, Galicia y La Rioja tienen libros gratuitos durante todos los cursos de la Enseñanza Obligatoria y eso supone un menor coste para los padres', apunta Agustina Laguna, presidenta de la FUCI.

Pedro Rascón, presidente de la Confederación Española de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (CEAPA), apuesta por 'la escuela pública y gratuita'. 'Pero para cumplir esa gratuidad, los materiales, incluidos los libros de texto, también tienen que ser gratuitos', advierte.

Algunos padres han puesto en marcha el préstamo de libros en su centro

Y no lo son. Lo saben bien familias como la que forman Katia, Julián y sus tres hijos. La pequeña, Katia, estudia en el colegio público Trabenco (Leganés), con un programa de estudios pionero que no incluye libros de texto, sino material de estudio recopilado por profesores y familias. Pero los dos mayores ya van al instituto y el gasto en material escolar asciende a unos 350 euros por cada uno. 'El material escolar no son sólo los libros, sino también los cuadernos. Y no sirve cualquiera. Un profesor quiere un cuaderno con tapas duras, din A-4, con margen; otro lo quiere sin margen...', enumera Katia. 'No podemos ir a cualquier papelería', agrega.

Ella y su marido, junto a otros padres, han puesto en marcha un sistema de préstamos de libros en el instituto para que chavales de unas generaciones se los pasen a los otras. 'Algo que ya funciona en otras comunidades autónomas, pero no en Madrid. Estamos asumiendo funciones que debería resolver la Administración', subrayan.

Otro gran punto de debate en el gasto escolar es el uniforme y si éste debe o no imponerse también en los centros públicos, tal y como ocurre en muchos de los concertados y privados. De momento, el porcentaje de centros públicos con uniforme es anecdótico. Luis Carbonell, portavoz de la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y Padres de Alumnos (CONCAPA) se muestra favorable al uniforme, 'porque es más económico, se lo pueden pasar de unos hermanos a otros y evita entre los niños la guerra de quién lleva o no ropa de marca', opina.

En cambio, en la CEAPA, el hecho de que todos los niños vayan vestidos iguales no agrada, como señala su presidente. 'No nos gusta la uniformidad. Y no supone un ahorro. Si una familia tiene que comprar igualmente dos pantalones, pues mejor que sean diferentes', señala Rascón.


Katia Gijón, Julián Sotoca y su hija más pequeña, Amanda, ayer en la habitación de la niña, en su piso de Leganés (Madrid). - MÓNICA PATXOT

Porque las diferencias entre los niños, el 'tu padre no puede y el mío sí', es la parte más dolorosa que sufren muchas familias inmersas en plena crisis económica. Y muchas veces la escuela pública no ayuda a cerrar esa brecha. Katia y su marido, Julián, ponen un ejemplo: las excursiones y los intercambios escolares. Con modas de los últimos años, como la llamada semana blanca, unos días programados para que los niños se vayan en invierno a esquiar. Pero pagando. 'No todos los padres pueden desembolsar los más de 400 euros que cuesta la semana blanca; ni otros 400 de un intercambio de una semana en Inglaterra... Son actividades que programa la escuela pública y son optativas, sí. Pero eso hace que se marquen diferencias entre los críos', critica Katia.

'Estamos asumiendo funciones que debería resolver la Administración'

Esas desigualdades son todavía más sangrantes para los que no tienen nada. Lo sabe bien Paco Pascual, maestro jubilado y ahora voluntario en el asentamiento gitano de El Gallinero, en Madrid. Allí hay 400 menores. 'Es intolerable que las actividades extraescolares de los centros públicos sean de pago. No puede ser que un pequeño se quede sin ir a un concierto o a un museo porque los padres no puedan pagarlo. La Comunidad de Madrid tendría que tener un fondo para que los colegios y no las familias costeasen esas actividades', critica Pascual.

El curso empieza en este asentamiento gitano con más dificultades. La nave donde los voluntarios de la cercana parroquia de Santo Domingo de la Calzada guardaban material escolar para los críos ardió hace unas semanas. Eso no ha echado para atrás a los voluntarios, que ya están preparando otras mochilas para los chavales. Y todavía les queda más por hacer. 'Tenemos a 200 niños de entre 0 y 3 años sin escolarizar y nadie se hace cargo de ellos. No pueden quedarse en la calle', concluye Pascual.