Publicado: 22.02.2012 17:08 |Actualizado: 22.02.2012 17:08

Wert: El 15-M tiene "gotas de ignorancia" y un "puntito soviético"

Califica las propuestas de los indignados de "radicales " y "reaccionarias" en un libro escrito antes de su nombramiento como ministro

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El ministro de Educación, José Ignacio Wert, carga contra los indignados en un libro publicado hoy por la fundación FAES, en el que asegura que el ideario del movimiento 15-M tiene "una mezcla de socialismo utópico, radicalismo político", con varias "gotas de ignorancia y de simpleza".

En la publicación, escrita antes de ser nombrado como ministro de Educación, habla también de la victoria "universal" del PP en las últimas elecciones.

Wert va aún más lejos y señala que el 15-M tiene un "puntito soviético" y encierra "una condición profundamente reaccionaria en buena parte de lo que proponen". A pesar del "envoltorio hábilmente construido", el movimiento "asoma la patita estatista".

El "estatismo" percibido por Wert sería debido a que los indignados demandan una "legislación laboral más rígida en lugar de más flexible, aumento de personal sanitario y educativo, control público de la investigación, expropiación por el Estado de viviendas para darlas en alquiler, aumento de los impuestos y restablecimiento del impuesto de Patrimonio, tasa Tobin".

El 15-M tendría además un "puntito soviético" porque entre sus reclamaciones están la "equiparación del salario de los representantes electos al salario medio español, sin distinguir entre el presidente del Gobierno y el concejal de un pequeño pueblo".

Wert se extraña de que la ideología del 15-M sea percibida de "modo desenfocado"

Además, razona Wert, en un contexto de crisis, los indignados reclaman "aumentos del gasto (sanitario, educativo, dependencia) junto a reducción de tasas o precios públicos para financiarlo (transporte, educación superior)".

Sin embargo, el ministro de Educación no analiza cuáles son las propuestas del 15-M para aumentar la recaudación, como la lucha contra el fraude fiscal o el aumento de impuestos a las grandes fortunas.

"Intriga que una identidad ideológica tan nítida en el sentido de sus propuestas sea descifrada de modo tan desenfocado, e intriga doblemente la tranquilidad con la que la sociedad (y los propios actores de la protesta) se niegan a ver (o a reconocer) la condición radical de la misma", concluye Wert.