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Sin nada y con dos hijos pequeños

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La casa donde vivían Paqui Orive, su marido, José Manuel, y sus dos hijos, luce un enorme cartel de 'Se alquila' desde hace más de un año en Villanueva del Rey (1.200 habitantes, Córdoba). La familia fue desahuciada de la vivienda que había comprado en 2006 porque, por más que lo intentó, no pudo hacer frente a la hipoteca, de unos 400 euros al mes. El taller de cerámica donde trabajaba y sigue trabajando José Manuel despidió a varios empleados y los que se quedaron, como él, pasaron a cobrar de unos 900 euros a menos de 600. Reducción de jornada y ni una hora extra más. 'Ahí fue cuando comenzaron de verdad a torcerse las cosas en mi casa', cuenta Paqui, de 36 años, que estaba en paro.

El primer aviso llegó a los dos meses del impago. 'Si esa situación persistía nos echaban, nos dijeron'. Y el desahucio se produjo finalmente al año y medio, en diciembre de 2009. 'No teníamos dinero para nada y, ante esa situación tan dolorosa, decidimos comer antes que poner el dinero en el banco', añade Paqui. Su hija tenía entonces 7 años y su hijo, 10. 'El banco nos dijo que intentáramos venderla por nuestra cuenta y lo hicimos, lo intentamos, pero es que en esa época nadie compraba nada', continúa Paqui.

Paqui: 'Mi marido pasó a cobrar de 900 a menos de 600 euros y yo, en paro'

Sin dinero para pagar y sin ningún comprador, Paqui tuvo que enfrentarse al ultimátum final. 'Una mañana, después de que los niños ya estuvieran en el colegio, llevé todos los muebles a una cochera que tiene mi padre. Es increíble lo duro que es ver cómo todas tus pertenencias quedan apiladas en un almacén de hierro, allí donde mi padre dejaba todos los trastos', dice emocionada.

No quiso hacerle pasar ese mal trago a sus hijos y pidió incluso al procurador que no fuese a la puerta de la vivienda a recoger la llave. 'Accedió y fue mi padre el que llevó la llave al juzgado', cuenta. La familia, con los muebles en la cochera, se fue a vivir a casa de los padres de Paqui: 'Yo tengo hermanos pequeños y en la casa llegó a haber hasta diez personas. Mis hijos no entendían por qué no podían vivir con sus padres solos en una casa'. Paqui, una mujer luchadora, no podía dormir pensando en el futuro que podía ofrecerle a sus hijos si ni siquiera podía darles un techo donde vivir.

Ahora pagan 40 euros en una VPO de alquiler: 'No lo cambio por nada'

Antes de embarcarse en la hipoteca, Paqui vivía de alquiler con su familia. Pagaba unos 300 euros. Luego solicitó una vivienda de protección oficial, pero no tuvo suerte. Luego vino todo lo demás. Ahora, desde hace siete meses, Paqui, que está en tratamiento psicológico, y su familia viven en un piso de alquiler de protección oficial (VPO) valorado en unos 20.000 euros, por el que pagan 40 euros al mes. Su marido ha vuelto a cobrar 900 euros y ella logró acceder a un taller de empleo de conservación de la dehesa.

'Poco a poco se ve la luz. Este piso tiene dos habitaciones y, después de lo que hemos vivido, no lo cambiaría por nada; prefiero estar en un piso chico aunque no tengamos habitaciones para todos, porque así puedo pagar mi agua y mi luz y, por supuesto, no quiero volver a pasar por el trauma del desahucio. Además, aquí, en mi pueblo está mi familia, mis hijos tienen su entorno y aquí están también nuestros sueños', zanja.