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Zapatero alaba la unión del PSOE frente al cisma de Cascos en el PP

El presidente del Gobierno pronostica que los socialistas seguirán gobernando por la "falta de compromiso colectivo" de la derecha.

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Francisco Álvarez-Cascos fue el auténtico protagonista del mitin en el que José Luis Rodríguez Zapatero lanzó, en Oviedo, la candidatura de Javier Fernández para la Presidencia del Principado de Asturias. No sólo se trata del político que ha distorsionado el mapa electoral asturiano, sino de quien, durante muchos años, fue la mano derecha de José María Aznar, primero en la oposición y después en el Gobierno.

Zapatero no lo mencionó ni una sola vez, pero a todos quedó claro que era el espejo en el que proyectó como un valor electoral 'la unidad' del PSOE, de la que presumió en varias ocasiones. 'Estamos unidos, muy unidos. Cuando nuestras ideas son fuertes, nuestra unidad es sencillamente invencible', proclamó. La mejor prueba, según dijo, es ver 'remando juntos' al actual presidente del Principado, Vicente Álvarez-Areces, y a su sustituto, Javier Fernández, secretario regional del PSOE. Y después, echar una mirada a la otra orilla.

Equipara las reformas de ahora con la reconversión de los años ochenta

'Todo son luchas personales. No les importa nada el proyecto. Ahora se han superado, porque lo han hecho incluso en la oposición', dijo evocando el precedente de 1998, cuando Álvarez-Cascos forzó la expulsión del PP del entonces presidente del Principado, Sergio Marqués, que fundó un partido de corte regionalista, como ahora ha hecho él. La victoria al año siguiente de Álvarez-Areces vino a demostrar que, como subrayó Zapatero, los ciudadanos quieren 'seriedad, partidos unidos y no peleas, ni fulanismos ni personalismos'.

Hasta ahí llegó el presidente. La hoguera ya había sido bien atizada. Álvarez-Areces se refirió a Álvarez-Cascos como 'el que siempre trabajó por amor al arte' y Fernández lo tildó de 'cacique', capaz de creer 'que Asturias es una camisa a su medida en la que puede bordar sus iniciales', que coinciden con las siglas de su partido (Foro Asturias).

Dos modelos

'Me he sometido ya a todas las pruebas de resistencia', dice sobre su situación

Zapatero sostuvo que la derecha 'todo lo basa en atacar al Gobierno', aunque juzgó 'llamativo y significativo' que 'a Rajoy no le hacen un solo elogio', con lo que dio a entender que el presidente del PP no goza de un liderazgo asentado.

Más suelto que nunca en los últimos meses, el presidente del Gobierno se reivindicó: 'En esto de aguantar la crítica, me reconoceréis que tengo un buen entrenamiento... Me he sometido ya a todas las pruebas de resistencia y a mí el talante no me lo va a cambiar nadie'. Y no sólo eso. También reclamó el reconocimiento de que, con el Acuerdo Económico y Social alcanzado con sindicatos y empresarios, 'se vuelve a consolidar' su 'modelo de gobernar: el modelo del Diálogo Social y del acuerdo'.

En contraste, resaltó que el PP se caracteriza por 'la falta de compromiso con la tarea colectiva', lo que le llevó a pronosticar que el PSOE 'seguirá gobernando en los próximos años'.

Zapatero destacó que el PP 'no tiene criterio ni proyecto ni coherencia', mientras que el PSOE ha demostrado 'que siempre pone el interés general por encima de cualquier interés particular'. Es esta pauta de comportamiento la que explica, según dijo, por qué los socialistas han gobernado España 'las dos terceras partes' del periodo democrático.

Apelando a la necesidad de 'tener memoria' como pueblo, el próximo aniversario del intento de golpe de Estado del 23 de febrero de 1981 le sirvió para defender que si España demostró entonces, 'a pesar de tantos obstáculos', su capacidad de conquistar el progreso y la modernidad, también puede hacerlo ahora.

Para reforzar esta idea, trazó un paralelismo entre los duros procesos de reconversión industrial de los años ochenta, acometidos por Felipe González, y las reformas económicas que impulsa su Gobierno. 'Si en la década los ochenta no hubiéramos hechos cambios, no hubiéramos tenido desarrollo y prosperidad en los noventa y en los 2000. Ahora, si no hacemos la adaptación al tiempo que vivimos, no podríamos decir que volveremos a vivir décadas de progreso y modernidad', enfatizó el líder socialista.

Esas reformas, según destacó, tienen como común denominador la voluntad de preservar el Estado del bienestar. 'Lo que sembramos hoy es la prosperidad de mañana', dijo Zapatero, quien también afirmó que la derecha 'no puede poner un solo ejemplo de haber puesto en marcha una ley social'.

Frente al temor de muchos candidatos a recibir un castigo electoral por la política económica del Gobierno, Zapatero recordó a su auditorio que estaban reunidos en un pabellón construido con el dinero que destinó al Plan E.

'Sólo con estas inversiones tenemos que ir a las elecciones municipales con la convicción de que vamos a ganar porque nos hemos acordado de todos los pueblos de España', les dijo.