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Zapatero convoca para febrero el congreso que elegirá a su sucesor

El secretario general confirma su propósito de pilotar la transición para garantizar "la democracia" en el PSOE

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'Teníamos todo el viento en contra'. Esta fue la explicación a la que ayer se aferró la Ejecutiva del PSOE, con José Luis Rodríguez Zapatero a la cabeza, para justificar su hundimiento electoral . Pero el 'fuerte deterioro' sufrido hacía insoslayable unareacción inmediata y esta fue la convocatoria para el primer fin de semana de febrero los días 3, 4 y 5 del 38 Congreso, que elegirá a un nuevo secretario general y establecerá el programa político para la refundación del partido.

El anuncio del cónclave, que será convocado oficialmente el sábado por el Comité Federal, fue hecho por Zapatero, quien compareció ante los medios de comunicación con el único acompañamiento del secretario de Organización, Marcelino Iglesias.

Aunque la dimensión de la derrota ha superado las previsiones de los socialistas, incluido el propio Zapatero, y la celebración del congreso se presenta como una respuesta inmediata a la debacle, lo cierto es que el PSOE ya había reservado el Palacio de Congresos para las fechas citadas con mucha antelación al comienzo de la campaña electoral (Público, 28/9/2011).

Zapatero asumió la responsabilidad de la derrota en su calidad de secretario general, cargo desde el que se propone pilotar el proceso de transición. 'Siempre he asumido toda la responsabilidad y respeto las críticas', señaló.

Destaca que el PSOE debe ahora diseñar su proyecto para un 'nuevo tiempo'

Su dimisión, pretendida por algunos sectores del partido y sobre todo desde algún aledaño mediático, obligaría a la constitución de una gestora que añadiría inestabilidad al proceso de relevo. A pesar de esas voces, en la reunión de la Ejecutiva nadie puso sobre la mesa tal opción.

'Lo que procede es que el partido afronte una nueva etapa y diseñar, con toda libertad y sentido de la responsabilidad, el proyecto que necesitamos para este nuevo tiempo', defendió Zapatero en consonancia con el sentir unánime de los miembros de la Ejecutiva. Tras la debacle, el objetivo no puede ser otro que, según destacó, 'relanzar el proyecto' socialista.

Zapatero también reivindicó su papel de árbitro al señalar que la tarea que le corresponde ahora 'es que el congreso se celebre con la máxima libertad' para que pueda ser una realidad el principio de que lo que allí se decida es algo que 'corresponde a los militantes'. A la pregunta de si es partidario de que su relevo se resuelva con una candidatura de integración, respondió de forma genérica, aunque suficientemente explícita de cuál será su guía de actuación: 'Yo soy partidario de la democracia'.

Garantiza 'máxima colaboración' en el traspaso de poderes a Rajoy

Zapatero reconoció que el resultado, el peor en la historia del PSOE desde la recuperación de la democracia, es causa de 'preocupación' porque, aunque esto no lo dijo, el hundimiento del domingo es sólo el colofón del que se produjo en las elecciones municipales y autonómicas de mayo.

En estas circunstancias, Zapatero reivindicó que, 'más que el resultado', lo que al PSOE le importa es que España 'mantenga su solvencia y se abra un horizonte de recuperación económica'. El presidente del Gobierno en funciones enlazaba así con el premonitorio 'cueste lo que me cueste' que pronunció en mayo de 2010, cuando la crisis le llevó a dar un giro a la política económica que está en el origen de la desafección de los votantes socialistas. 'La responsabilidad con España se demuestra en los momentos difíciles. Consideraba que esas decisiones eran imprescindibles para España', insistió.

A pesar de todo, Zapatero dijo que no se siente injustamente tratado, ni por su partido ni por la ciudadanía en su conjunto. De los ciudadanos dijo que todos saben que su Gobierno ha tenido que 'afrontar la peor crisis desde que las generaciones vivas tenemos conciencia'. Y a su partido le agradeció, por enésima vez, su 'apoyo incondicional, en las etapas fáciles y en las muy difíciles'.

La sede del PSOE fue ayer un hervidero de reuniones. Tras la reunión de la Ejecutiva, Zapatero se quedó a almorzar con miembros de la dirección. El candidato electoral, Alfredo Pérez Rubalcaba, excusó su presencia por un compromiso previo, y tampoco estuvo Carme Chacón. Sobre su relación con Rubalcaba, el secretario general del PSOE dijo que es 'estupenda, excelente'.

'Siempre he asumido toda la responsabilidad', dice el presidente

También hubo reuniones de varios miembros del Comité Electoral, que ha dirigido Elena Valenciano. Y numerosos contactos para testar la situación en los territorios con vistas al Comité Federal del sábado.

El presidente del Gobierno en funciones descartó la posibilidad, reclamada por destacados dirigentes del PP, de acortar los plazos para el traspaso de poderes con el recuerdo de que están tasados legalmente. No obstante, garantizó 'la máxima colaboración'.

'No va a haber el más mínimo problema', anticipó Zapatero, que ha designado al ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, para coordinar este proceso.