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Zapatero culpa a los gobiernos de Aznar de la subida de la luz

Responsabiliza al PP del déficit tarifario del sector eléctrico. Rajoy denuncia los efectos del alza en las familias en plena crisis económica

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La pedagogía de las tinieblas que el PP traslada al Congreso en cada sesión de control al Gobierno buscó ayer su luz en una eventual subida de las tarifas eléctricas a partir de julio que Industria no ha decidido aún. El líder del PP encareció en un 4% la factura que se pagará el próximo mes. Mariano Rajoy sumó este porcentaje al paisaje de la crisis que su partido describe como un lastre atado al tobillo de cada ciudadano. Las tarifas eléctricas se convirtieron ayer en el último eslabón de su cadena. La bajada de sueldos públicos, la congelación de las pensiones o la próxima subida del IVA son otros nudos re-currentes en el discurso del PP para agravar la misma soga.

'¿Considera el Gobierno que es el momento más adecuado para hacer pagar aún más a las familias los efectos de la crisis con una nueva subida de la luz?', preguntaba Rajoy. 'Lo único decidido es que para tres millones de hogares que disfrutan ya del bono social [mecanismo habilitado para proteger a los ciudadanos menos favorecidos], no va a haber ninguna subida', respondió Zapatero.

El presidente reiteraque no habrá subida para los usuarios del bono social

Industria regula las tarifas eléctricas para los hogares. La última subida del 2,6% fue en diciembre. En julio correspondería una nueva revisión sobre la que el jefe del Ejecutivo sólo deslizó un adjetivo: será 'razonable'.

La luz se hizo así en el Congreso y Rodríguez Zapatero aprovechó que Rajoy la encendiera para devolverle la primera descarga. '¿Por qué tenemos que hacer una subida progresiva?'. Su explicación rebotó como un calambrazo en los escañosdel PP. 'Durante unos años hubo una política en este país según la cual no subía la electricidad para los ciudadanos, pero sí su coste; lo único que se hacía era diferir el pago de ese coste', explicó Zapatero. Ese periodo, 'fundamentalmente desde el año 2000', fue gobernado por José María Aznar y tuvo a Rajoy sentado en el Ejecutivo.

Esa práctica descrita agigantó, según Zapatero, el denominado déficit tarifario la diferencia entre los ingresos de las eléctricas y sus costes de producción para evitar que la subida de la luz contaminara la inflación. 'Ahora nos hemos encontrado con un déficit tarifario muy voluminoso que tenemos que afrontar', insistió Zapatero para acusar recibo de la herencia entregada antes de rematar la sacudida retando a Rajoy a hacer memoria: 'Cuando quiera podemos tener un debate a fondo de lo que pasó en el año 2000'.

'Por lo visto, la culpa la tiene el PP', recogió el guante el líder conservador. 'Un presidente del Gobierno tiene que asumir sus responsabilidades, para eso lo es. El déficit de tarifa era de 1.400 millones de euros en 2004; hoy es de 18.000 millones'. ¿Quién es el causante, según Rajoy? La falta de política energética. Carencia que se traduce en 'decisiones basadas en prejuicios ideológicos con las nucleares' y 'subvenciones a energías que se han ido de la mano', según denunció el líder del PP en una alusión teñida de recelo hacia las renovables.

'El modelo que nos ha llevado a esto es de su Gobierno', zanja Zapatero

'Su obligación es hacer un modelo energético entendible, barato, no sectario y que genere seguridad jurídica', concluyó Rajoy para sortear el bumerán eléctrico de Zapatero. 'El modelo que nos ha llevado a esta situación es responsabilidad de su Gobierno; esos son los hechos objetivos, nada más', zanjó el jefe del Ejecutivo para cerrar una sesión de control que inauguró la portavoz de UPyD, Rosa Díez, despertando a Zapatero de una bofetada: 'No hay nada más letal para un país que un Gobierno que genera incertidumbre'. Ese fue su saludo. 'España no recuperará su crédito mientras sea presidente; así que no se empeñe en jugar la segunda parte y convoque elecciones', se despidió Díez.

'Podía haber empezado por ahí', ironizó el presidente como respuesta, en un duelo en el que el jefe del Ejecutivo tentó la suerte de los equívocos. Zapatero se metió de lleno en un laberinto dialéctico al pretender tirar de humildad para ensalzar la credibilidad del país: 'El crédito de España es muy alto, fruto de lo que hemos hecho todos en 30 años. Seguramente el que menos ha hecho, fíjese, le puedo decir que es este Gobierno, estoy dispuesto a admitirlo, pero, como español, me siento orgulloso'.