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Zapatero garantiza la misión afgana "el tiempo que sea necesario"

El presidente realiza un viaje relámpago al país asiático acompañado por las ministras de Defensa y Exteriores. Visita al contingente español y se reúne con el presidente Karzai y el general Petraeus

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El presidente del Gobierno realizó ayer un viaje relámpago a Afganistán para reafirmar in situ el compromiso de mantener la presencia militar española 'el tiempo que sea necesario, hasta que los afganos puedan garantizar su propia seguridad'.

¿Por qué José Luis Rodríguez Zapatero eligió ayer y no cualquier otra fecha para su segunda visita a este país? Fuentes gubernamentales reconocieron que en la elección de la fecha ha sido determinante la inmediatez de la cumbre que la Alianza Atlántica celebrará dentro de dos semanas en Lisboa los días 19 y 20. En esta reunión, en la que está prevista la participación del presidente de EEUU, Barack Obama, se discutirá el establecimiento de un calendario para un repliegue ordenado, a partir de 2011, de los 130.000 efectivos internacionales desplegados aquí.

Zapatero: 'Estaremos hasta que los afganos puedan garantizar su seguridad'

En este marco, adquirió especial contundencia la declaración de principios que el presidente realizó ante el grueso del contingente militar español, el que se concentra en la base de Qala-i-Naw: 'Que nadie lo olvide. No estamos en Afganistán para quedarnos, pero nuestro compromiso debe ser firme: hasta que los afganos puedan garantizar su propia seguridad. Ellos habrán ganado un futuro mejor y todos habremos ganado un futuro más seguro'.

Minutos antes se lo había dicho en privado al gobernador de la provincia, Dirbar Jan Arman, quien le pidió que se mantenga la presencia de las tropas españolas. 'Soy muy consciente de sus necesidades. El compromiso de España con Afganistán es muy firme. Estaremos aquí el tiempo que sea necesario y seguiremos trabajando en los tres pilares de nuestra tarea: seguridad, desarrollo y transferencia de poder', le aseguró

Y el mismo compromiso asumió en las tres entrevistas con las que puso el broche a una estancia de diez horas de intensa actividad en suelo afgano: las que mantuvo con el presidente del país, Hamid Karzai; con Staaffan de Mistura, el representante especial del secretario general de la ONU, y con David Petraeus, el general estadounidense en el que Obama ha depositado su expectativa de acelerar el fin de la ocupación militar.

Zapatero defendió, durante una breve conversación con los periodistas que le acompañaron, que España no puede dejar incompleta su tarea en Afganistán. Se trata del 'escenario más arriesgado en el que hayan participado nuestras Fuerzas Armadas en 22 años de misiones internacionales', con el desplazamiento de 1.513 efectivos, entre militares y guardias civiles, sólo ocho menos del tope aprobado por el Congreso.

Pero también, según destacó, constituye una gran inversión en prestigio internacional, especialmente si se tiene en cuenta la particularidad de que en la misión española trabajan al unísono un contingente civil y otro militar. 'Cuando llegamos hace seis años, esta región era la más pobre del país y hoy la mayoría de sus 700.000 habitantes tiene acceso a prestaciones médicas', apuntó con orgullo.

'Hay que tener cuidado', dijo Zapatero a los militares españoles

A su juicio, aunque algún país como Italia ha anunciado un fuerte recorte de su presencia militar o la retirada completa a partir de 2012 como Suecia, no habrá desbandada internacional. Y su pronóstico es que el calendario que se establecerá en la cumbre de Lisboa, para la que se maneja el horizonte de 2014, será 'flexible y relativo' porque no se puede anticipar una fecha exacta.

A modo de ejemplo, señaló que España podría transferir en 2011 a las autoridades afganas el hospital que da asistencia sanitaria a toda la provincia de Badghis, a la que pertenece Qala-i-Naw, pero poco más. No obstante, se avanza. Así, este fin de semana se instalará en este enclave un batallón integrado por 500 militares afganos formados en Kabul por la misión española y que asumirán las funciones propias bajo el mando del gobernador.

Zapatero, que viajó acompañado por las ministras de Defensa, Carme Chacón, y de Asuntos Exteriores, Trinidad Jiménez, arengó a los militares españoles a continuar trabajando 'para asegurar que esta tierra no vuelva a ser santuario del terror', con el recuerdo de que los talibanes 'exportaron' sus atrocidades a todo el mundo, 'también a España'. Y, en línea con su declaración inicial, advirtió de que garantizar que en Afganistán 'se pueda vivir con seguridad y estabilidad, es una tarea ardua y que va a exigir tiempo'. Para lograrlo, reafirmó el criterio de que se debe trabajar simultáneamente en dos prioridades: 'La seguridad y la reconstrucción'.

El viaje se realiza dos semanas antes de que la OTAN estudie el repliegue

Durante su entrevista con el gobernador de la provincia de Badghis, salió a relucir el asesinato, el 25 de agosto, de dos guardias civiles y un intérprete. Zapatero señaló a su interlocutor que los españoles 'reciben con dolor' cada baja (se contabilizan ya 94), por lo que considera de especial relevancia que tengan conocimiento de la valoración que los afganos hacen de la aportación de España. Y también reseñó que 'la distancia geográfica y cultural' entre los dos países, separados por 6.000 kilómetros, dificulta más la comprensión de esta operación.

El gobernador dijo 'sentir vergüenza' por los mencionados asesinatos y le garantizó que 'se seguirá investigando' lo ocurrido.

'Hay que tener cuidado', pidió el presidente a los militares españoles durante el encuentro que mantuvo con ellos en el comedor del contingente.