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Zapatero se la juega con los Presupuestos

El PNV tiene en sus manos el futuro de las cuentas y de la legislatura. El PP insiste en pedir elecciones anticipadas

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El Gobierno se juega la legislatura a una carta: los Presupuestos. Y a punto de comenzar la partida busca pareja política para comenzar a repartir la baraja. Apuntalar un pacto presupuestario es el objetivo estrella del Ejecutivo en el arranque de un curso decisivo en el que, por primera vez, el fantasma de las elecciones anticipadas que el PP agita sin éxito desde 2004, puede acomodarse sobre el tablerode estrategias.

Los conservadores llegan con ventaja en las encuestas al umbral de un otoño en el que la crisis tomará la calle en forma de huelga general y la reforma de las pensiones se convertirá en el enésimo bocado amargo tras la reforma laboral y los recortes contra el déficit al que tendrá que hacer frente Rodríguez Zapatero.

El PNV exigirá elecciones si el PSOE no logra apoyos en los Presupuestos

El nuevo baile político tiene más pasos resbaladizos para los socialistas: las elecciones al Parlament de Catalunya o las primarias socialistas en Madrid. Decenas de condicionantes se combinan así en un juego de factores cruzados que fuentes gubernamentales consultadas por Público definen como una 'batalla de tiempo': el que precisa el Ejecutivo para afianzar los primeros síntomas de recuperación económica y el que necesita el PP con su política de llegar al poder cuanto antes, 'creando una sensación artificial de vacío para ofrecerse después como un relleno salvífico'.

Aún conscientes de su falta de apoyo para hacer prosperar una moción de censura, la dirección del PP admite que será 'muy insistente' a la hora de plantear la convocatoria de elecciones anticipadas que ya adelantó Rajoy en el debate sobre el estado de la nación. Solos en este empeño, los conservadores trazarán su estrategia en Toledo los próximos 1 y 2 de septiembre para concretar iniciativas 'que denuncien la soledad y la inactividad del Gobierno de Rodríguez Zapatero', según se limitan a avanzar telegráficamente.

La izquierda minoritaria considera imposible llegar a acuerdos

El valor de la legislatura se medirá con la negociación presupuestaria, que se intensificará en los próximos dos meses y concluirá en el último minuto previo al Pleno del 19 al 21 de octubre, cuando se celebrará el debate de totalidad de las cuentas de 2011.

Con CiU plantada en jarras, como señala hasta la saciedad su portavoz, Josep Antoni Durán i Lleida, el PSOE mira con deseo al PNV y sus seis diputados, claves en un cortejo en el que el grupo vasco promete jugar duro: 'La piedra en el zapato de Zapatero es que le queda año y medio de legislatura y se puede encontrar sin Presupuestos', advirtió el viernes el líder de la formación, Iñigo Urkullu. 'Si Zapatero no consigue los apoyos necesarios, tendrá que convocar elecciones', duplicó ayer la amenaza el portavoz del grupo vasco, Josu Erkoreka. El PNV condiciona su decisivo apoyo que presta desde 2006 a un aumento del autogobierno para Euskadi.

El Gobierno no da por perdido a CiU como socio, aunque gane en Catalunya

Coalición Canaria (CC), el otro aliado posible y necesario, mantiene total reserva sobre sus intenciones. Sus responsables se limitan a señalar que el acuerdo 'no será fácil'. Aún así, el Grupo Socialista se muestra convencido de que CC no encarecerá su respaldo hasta precios hirientes y las cuentas saldrán adelante con el concurso del PNV, como pronostica también el Ejecutivo. Sólo algunas voces aisladas en la dirección del PSOE admiten en privado la posibilidad 'remota' de que la negociación no llegue a puerto y aboque al Gobierno a un adelanto electoral.

PNV y CC son el único objeto del deseo parlamentario socialista. No hay más margen a derecha ni izquierda para negociar. 'Ni lo van a intentar', ironiza el diputado de ERC Joan Tardà. 'Tendrían que cambiar tantas cosas ya irreversibles...', lamenta el portavoz de IU, Gaspar Llamazares. La diputada de UPyD, Rosa Díez, critica el juego abierto de oferta y demanda: 'Aspiran a sobrevivir pagando los apoyos que necesitan y, como ya no hay dinero, estarán dispuestos a ceder la poca soberanía que le queda al Estado para comprar votos nacionalistas'.

La estrategia del PP pasa por sembrar una sensación de vacío en el Gobierno

La negociación presupuestaria discurrirá en el calendario de forma paralela a las próximas elecciones catalanas, que CiU vislumbra como una puerta abierta a su regreso al poder si se cumplen los pronósticos demoscópicos. Mientras, PSC, ERC e ICV, que acusan el revés, señalan que todavía 'hay partido'.

El PSOE se mantiene muy atento al momento en el que se despeje la incógnita catalana y se resiste a pensar, igual que el Gobierno, que CiU se resigne a no jugar en adelante el papel preponderante que disfruta en el Parlamento. De este modo, no dan por rotas futuras negociaciones con el grupo catalán, que ha avalado hasta ahora con su abstención asuntos clave como el tijeretazo de mayo, la reforma laboral o el techo de gasto, punto de partida para elaborar los próximos Presupuestos.

Los nacionalistas desconfían delintento de desarrollopor ley del Estatut

Con las elecciones catalanas contaminadas por el fallo restrictivo sobre el Estatut dictado por el Tribunal Constitucional, el Ejecutivo mantiene pisado el acelerador para salvar algunas objeciones de la sentencia por la vía normativa. Así, el Ministerio de Justicia tiene sobre la mesa llevar al Congreso cuanto antes una reforma de la Ley Orgánica del Poder Judicial que salve escollos y avale la creación del Consejo de Justicia de Catalunya, órgano previsto en el Estatut y anulado por el Constitucional. Todos los portavoces nacionalistas consultados se muestran absolutamente descreídos. 'Tiene muy poco recorrido', recela Tardà resumiendo este escepticismo.

El Constitucional, mientras tanto, entrará en barrena en otoño si nadie lo remedia. De sus 12 magistrados, cuatro han agotado su mandato, uno ha fallecido y tres más acabarán su nombramiento en noviembre. El PP mantiene bloqueada su renovación. El próximo 7 de septiembre se agota el plazo que se ha dado el Senado para intentar reactivar la sustitución de cuatro miembros, pendiente desde diciembre de 2007. El Gobierno no advierte signos que le hagan pensar que los conservadores facilitarán la renovación.

Las primarias del PSOE en Madrid pueden forzar un cambio de Gobierno

No sólo de Catalunya vivirá en los próximos meses la incertidumbre electoral. Rodríguez Zapatero encara el primer movimiento organizado de contestación dentro de sus filas desde que se alzó con las riendas del PSOE hace diez años.

El líder de los socialistas madrileños, Tomás Gómez, ha desoído sus consejos para retirarse como candidato a la presidencia de la Comunidad de Madrid. Este ejercicio de resistencia culminará en las primarias que los socialistas celebrarán el 3 de octubre para dirimir entre Tomás Gómez o la ministra de Sanidad, Trinidad Jiménez.

La reforma de las pensiones se erige en la nueva prioridad del Ejecutivo

En los últimos días, los recelos del líder de los socialistas vascos hacia la posibilidad de verse relegado en la negociación presupuestaria con el PNV ha alimentado una primera sensación de postzapaterismo inédita hasta la fecha.


Y si Jiménez se hace con la candidatura ¿será el momento de acometer una reforma del Gobierno barruntada desde hace meses aprovechando la necesidad de relevarla en Sanidad? Sólo Rodríguez Zapatero conoce la respuesta. Nadie en su entorno se atreve a lanzar ni siquiera conjeturas. Moncloa insiste en que su 'prioridad exclusiva son las reformas que precisa el combate contra la crisis'.

El propio Zapatero frenó en seco a finales de junio los preparativos de una crisis de Gobierno empujada por la presión del PSOE, que arreció para reclamarle una amplia reestructuración que tenía como principal protagonista a la titular de Economía y Hacienda, Elena Salgado, devorada por el timón de la lucha contra la crisis económica.

'Así, no', rezan los carteles con los que UGT y CCOO animan ya a participar de forma masiva en la huelga general convocada el próximo 29 de septiembre la primera de la era Zapatero contra la reforma laboral y la congelación de las pensiones.

El Ejecutivo ha mostrado hasta ahora un respeto exquisito hacia la convocatoria sin una sola palabra altisonante'Un Gobierno de izquierdas no debe hacer otra cosa', apostillan desde Moncloa y anuncia que mantendrá esta actitud ante una movilización que el PP ansía como un levantamiento popular contra la política del Ejecutivo a pesar de su genotipo ajeno a las causas de la protesta. Mientras, la izquierda minoritaria IU, ICV, BNG, ERC y Na Bai la espera como un termómetro real de la reacción social frente a la crisis económica. 'Todos nosjugamos casi todo', sintetiza Llamazares.

La convocatoria ha roto, de momento, una costumbre acuñada en la liturgia política de Zapatero que evitará el próximo 5 de septiembre acudir a la fiesta minera de Rodiezmo, donde arrancaba cada año su otoño político, para evitar un choque con la UGT.

Antes de que acabe el ejercicio, el Gobierno se ha comprometido a aprobar un proyecto de ley para acometer la reforma de las pensiones y remitirlo al Congreso para sutramitación.

Cicatrizando aún las heridas de la reforma laboral que la Cámara convalidará previsiblemente el 9 de septiembre, y sin apagar los rescoldos del tijeretazo de mayo, la izquierda minoritaria ha encendido todas las alarmas mientras el PP sigue sin pronunciarse con un planteamiento alternativo, siguiendo la estrategia que marca su no política económica. La premisa del 'máximo consenso' que el Gobierno y el PSOE ondean para calmar ánimos no apacigua recelos.

La dirección del partido conservador insiste en que la reforma no contará con su apoyo 'mientras las negociaciones no se desarrollen en el marco del Pacto de Toledo', que los conservadores dan por roto.

Por la izquierda, la batalla parece también perdida. 'Exigimos al Ejecutivo un cambio de 180 grados en su política económica, esa es nuestra prioridad absoluta en este curso', advierte Joan Herrera, de ICV. 'Seguiremos reivindicando una salida social y no neoliberal a la crisis', enfatiza Llamazares. Los globos sonda lanzados sobre las pensiones no parecen seguir esta dirección.

Para completar su irritación, el texto estrella que fue la Ley de Economía Sostenible languidece en el Congreso desde que llegó en marzo. Rebasada por las circunstancias, su debate arrancará en septiembre sin que ningún grupo de la oposición vea en ella el faro de esperanza contra la crisis con que la anunció el jefe del Ejecutivo hace más de un año.

Hay más iniciativas pendientes de un empujón en el Parlamento que descansan desde hace meses en el Congreso o en los despachos del Gobierno, relegadas por la voracidad de la crisis y la necesidad de alimentar su hambre con iniciativas legislativas de urgencia.

Vicepresidencia tiene ya preparado el anteproyecto de la Ley de Transparencia y en la sala de observación sigue la nueva Ley de Libertad Religiosa, la Ley de Igualdad de Trato y el desarrollo de la de Memoria Histórica, que el Gobierno se comprometió a estudiar antes del verano.

Esta tarea legislativa sutil, eclipsada por el calendario económico, tiene a partir de las próximas semanas la oportunidad de respirar en el Parlamento y satisfacer así una mínima parte de las aspiraciones de una izquierda levantada en armas, que reclama también medidas para el cumplimiento efectivo de la Ley del Aborto.