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Zapatero mantendrá la política de dispersión para los presos de ETA

El Gobierno emplaza al candidato que resulte vencedor el 20-N a tomar las decisiones que correspondan en materia antiterrorista

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El Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero no dará los pasos que le exigen las distintas formaciones nacionalistas vascas después de que ETA anunciara el final definitivo de la violencia, hace una semana. El Ejecutivo recalcó ayer que 'no va a haber ninguna variación' en su política antiterrorista ni en su política penitenciaria antes de las elecciones generales del 20 de noviembre, por lo que mantendrá la dispersión de los reclusos de la organización terrorista.

El ministro de la Presidencia, Ramón Jáuregui, fue tajante durante la rueda de prensa en la que contó algunos detalles de la reunión que mantuvieron minutos antes Zapatero y el presidente del PNV, Iñigo Urkullu. 'El Gobierno mantiene su posición política en torno a la política antiterrorista', dijo, porque 'no le corresponde a este Ejecutivo tomar iniciativas en este momento'.

La izquierda abertzale insta al Ejecutivo a dar nuevos pasos

Ante la inminencia de las elecciones generales Jáuregui abogó, 'por respeto institucional', por mantener 'una posición de reserva a la legitimidad que va obtener el nuevo Gobierno' para decidir sobre el futuro de la lucha contra ETA.

La firme decisión del Ejecutivo, que ya había sido suscrita el martes por el candidato socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, se la transmitió Zapatero a Urkullu durante su encuentro en la Moncloa. En la reunión, el líder del PNV había emplazado al presidente del Gobierno a anular las 'medidas de excepcionalidad' adoptadas para hacer frente a la violencia de la organización terrorista.

En su comparecencia ante la prensa, Urkullu especificó las iniciativas que, a su juicio, se deberían poner en marcha para facilitar la 'política de reconciliación' que considera que necesita Euskadi.

El Gobierno aboga por 'asentar las cosas' antes de adoptar medidas

El presidente del PNV le planteó a Zapatero las mismas propuestas que dos días antes había sugerido al lehendakari, Patxi López. Consideró imprescindible la derogación de la Ley de Partidos para 'garantizar la participación política plena' de todas las formaciones vascas. Requirió 'la revisión de la legislación penal excepcional' para que se deje de aplicar la llamada dotrina Parot. Y reclamó 'la flexibilización de la política penitenciaria' porque, en su opinión, 'los presos de ETA tienen que tener la misma consideración que todos los presos en función de los pasos que ellos mismos den' en su desmarque de la violencia.

Apenas una semana después de que se conociera el fin de la actividad armada de la organización terrorista, Urkullu reconoció que todas esas exigencias no se pueden adoptar 'de hoy para mañana'. No es necesario que las apruebe el Gobierno de Zapatero antes del 20-N, con una excepción: la de la revisión de la situación de los presos de ETA que están 'enfermos'. El líder del PNV adujo que el acercamiento de los reclusos que padecen una enfermedad grave tiene un 'aspecto humanitario'.

Durante su intervención, Jáuregui remarcó que 'el tratamiento de los reclusos enfermos en hospitales y en su domicilio se viene haciendo desde hace años'. En estos momentos, hay 11 presos de ETA cumpliendo condena en sus domicilios bajo control telemático. Todos son casos que la ley define como 'enfermedades graves con padecimientos incurables'.

Urkullu insiste en la necesidad de derogar la Ley de Partidos y la doctrina Parot'

En el caso de los acercamientos, fuentes penitenciarias destacan la diferencia de criterio que ha existido en el pasado entre las asociaciones de presos y la Administración por el tipo de enfermedades que deberían beneficiarse del acercamiento o la excarcelación.

Hay reclusos con enfermedades crónicas a los que Instituciones Penitenciarias no ha considerado nunca acercar porque considera que su tratamiento y calidad de vida están asegurados en los centros donde cumplen condena. En ningún caso se trata de casos terminales, según las citadas fuentes, informa Pedro Águeda.

Sobre el resto de las medidas propuestas por Urkullu, Jáuregui consideró que se necesita 'un poquito más de tiempo, para asentar las cosas', antes de modificar las políticas antiterrorista y penitenciaria. 'Dejemos que la sociedad vasca y española se impregne de paz y de vida y vivamos la libertad. Y que los acontecimientos den contexto y explicación a otros que sólo el nuevo Gobierno y el nuevo Parlamento deben adoptar', recalcó.

La izquierda abertzale criticó, a través de una nota, esta actitud del Ejecutivo. Juzgó 'inadmisibles' las declaraciones de Jáuregui 'afirmando que no van a realizar ningún movimiento hasta las elecciones del 20 noviembre'. La antigua Batasuna considera que 'el nuevo escenario' requiere de actitudes 'positivas y constructivas, así como la superación de las situaciones de excepción, mediante la legalización de la izquierda abertzale y el fin de la persecución política'.

También juzga imprescindible 'el fin inmediato e incondicional de la criminal política penitenciaria' que se aplica a los presos de ETA. 'Para avanzar en el proceso de normalización política y democrática', añade la nota, 'es necesaria la desaparición de absolutamente todas las violencias'.

El encuentro que mantuvieron ayer Zapatero y Urkullu transcurrió en un ambiente 'amable e incluso afable', según reconocieron ambas partes. Tras referirse a la relación 'muy constante' que ha mantenido con Zapatero desde 2010, Urkullu expresó su 'satisfacción' por sus conversaciones con el jefe del Ejecutivo en los últimos meses.