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"Zapatero no tenía otra alternativa ante la crisis económica"

Philip Pettit. De vuelta. El filósofo e ideólogo de cabecera del presidente, con su teoría del ‘republicanismo cívico’, examina la respuesta del jefe del Ejecutivo a la situación económica. Colabo

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En 2007, el filósofo irlandés Philip Pettit analizó la gestión del presidente del Gobierno conforme a los ideales de la república cívica que propugna y cuyos principios José Luis Rodríguez Zapatero intenta llevar a la práctica desde que llegó a La Moncloa. En un escenario 'extraordinariamente difícil', el ideólogo afirma que las medidas adoptadas por el presidente eran el único camino posible.

Este fin de semana ha vuelto a Madrid para trabajar con la Fundación Ideas en un proyecto de investigación sobre las Relaciones Internacionales Sostenibles que verá la luz en 2011. También ha examinado al jefe del Ejecutivo ante la crisis.

¿Sigue Zapatero siendo fiel a los principios del republicanismo cívico'?

Necesitaría ver los detalles de la legislación de este periodo pero, como dije en el informe de 2007, en un régimen que satisface los ideales republicanos, un principio clave es que la economía sea próspera y sostenible. Siempre ha sido evidente que la economía española era frágil, en el sentido de que creció muy rápido, pero estaba muy expuesta por la falta de industria de alta tecnología y por su dependencia del sector de la construcción. El Gobierno, como mencioné, dio pasos para mejorar la industria tecnológica. La crisis no fue generada por España, pero ha provocado grandes problemas.

¿Cómo ha respondido Zapatero a la crisis?

Los españoles, incluyendo el presidente, fueron demasiado confiados al principio de la crisis, cuando parecía estar relacionada exclusivamente con los bancos. Las entidades españolas se comportaron muy bien y también la deuda neta era menor que en otros países. Estoy seguro de que se fijaron en esas cifras positivas en los primeros días cuando decían que no era una crisis. Fue un error, porque cuando el mercado crediticio se colapsó, el impacto en la economía real y, particularmente, en el sector de la construcción provocó un gran problema de desempleo en España. Los mercados financieros están muy nerviosos y, aunque la situación no sea tan mala, son muy duros con la economía de España. Zapatero no tenía otra alternativa más que ir a los mercados financieros ante la crisis.

Igual no tenía alternativa, pero las medidas adoptadas no son muy socialistas ni republicanas...

Tenemos que adoptar políticas en el contexto en que vivimos. El problema para Zapatero es que estamos en un mundo financiero internacional, que además está muy nervioso por los propios instrumentos que ha creado. La economía española, por algunos de sus ratios, parece una mala apuesta, sin embargo creo que España es muy buena apuesta. Es una tontería del mercado financiero.

El republicanismo defiende la protección de los ciudadanos, ¿lo está haciendo este Gobierno con el recorte de salarios, congelando las pensiones?

En apariencia no es lo que se espera de un Gobierno socialista. Estoy seguro de que el Ejecutivo de Zapatero no hubiera querido recortar los salarios de los funcionarios públicos, la reducción del gasto público o la congelación de las pensiones. Aunque no soy experto, creo que son fundamentales en el contexto actual en el que Gobierno tiene que demostrar que no va a permitir que la deuda pública aumente indefinidamente. Las decisiones adoptadas tienen un valor simbólico y sustancial en el mercado financiero; incluido el incremento del IVA. Mi esperanza es que éstas no perjudiquen a los más desfavorecidos. El coste tiene que ser soportado por los que más se beneficiaron con la prosperidad del pasado.

Entendiendo libertad como 'no-dominación', ¿estamos dominados por la crisis y las institituciones?

El filósofo Kant distinguía dos tipos de males, uno referido a los desastres naturales y otro a cuando hay agentes o agencias que subordinan nuestra voluntad. No diría que los mercados financieros nos dominan. Es un mal propio del mundo social. No creo en teorías conspirativas, ni que haya una agencia intentando acabar con España o con cualquier otro.

Entonces, ¿no hay dominación?

No, pero puede provocar que la gente sea más fácilmente dominable, los pobres por los ricos, los débiles por los poderosos y la gente, en general, por agentes externos.

¿Qué opinión le merece la labor de oposición del PP?

No tengo un conocimiento detallado para hacer un juicio, pero he leído que, por ejemplo, hubo apoyo unánime en el Parlamento para prohibir fumar en los lugares públicos. Aplaudo la disposición que tiene la oposición en asuntos como ese, pero me gustaría verla también en estos tiempos de crisis para no jugar con la política y apoyar al Gobierno ante la adopción de medidas necesarias aunque sean poco atractivas. Fue decepcionante que no apoyasen las primeras 30 medidas contra la crisis actual, que eran esenciales para España.

¿Cree que la calidad de la democracia española se ha resentido?

Es un análisis muy complejo en el que hay que tener en cuenta varios elementos. Me gusta el índice de Economist Intelligent Unit, que utiliza más de una quincena de variables. Como señala ese índice, España es aún uno de los mejores sistemas democráticos en el mundo. Aquí los lobbies tienen menos influencia que en Estados Unidos, por ejemplo. Una de las cosas más decepcionantes, sin embargo, es la falta de conciencia cívica efectiva, de movimientos por los derechos humanos, de los consumidores o de los pacientes que se organicen para controlar al Gobierno y movilizar a la opinión pública contra lo que esté haciendo mal. Las manifestaciones masivas no son una respuesta seria para controlar la acción del Ejecutivo.

¿Qué nota le daría a Zapatero en la primera legislatura y en la segunda?

En la primera legislatura, las circunstancias eran felices y el Gobierno lo hizo muy bien. La democracia avanzó y las medidas adoptadas son irreversibles. En la segunda, Zapatero está operando ante extraordinarias dificultades y presiones internacionales de los mercados financieros. No estoy en situación de dar una nota fácil sobre cómo lo está haciendo el Ejecutivo.