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Zapatero ofrecerá acuerdos ante un PP que se ve alternativa

El jefe del Ejecutivo buscará en la oposición respaldo a las reformas económicas pendientes. Rajoy insiste en reclamar un nuevo liderazgo frente a la crisis

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Zapatero acude a la cita parlamentaria más importante del año y quizá de su mandato con la intención confesada de tender la mano en busca de acuerdos que afiancen las grandes reformas económicas pendientes frente a un Mariano Rajoy que acaricia la oportunidad de anunciarse como alternativa en un cara a cara que ha perdido siempre, según el CIS.

El duelo que se abrirá el próximo miércoles en el Congreso será también una batalla contra el desafecto que Zapatero y Rajoy despiertan en el resto de la oposición, que considera al jefe del Ejecutivo como parte sustancial de todos los problemas, pero no confía en el líder del PP como solución. La palabra acuerdo preside el diccionario con el que el presidente ultima su intervención. Este debate es, según la vicepresidenta María Teresa Fernández de la Vega, 'una oportunidad de oro' para acelerar la salida de la crisis por la vía del pacto.

La comunicación que el Ejecutivo entregó al Parlamento para enmarcar la cita de los días 14 y 15 de julio, subraya precisamente el carácter 'fundamental' del acuerdo como fórmula 'para reforzar la confianza internacional y la ciudadana' en la voluntad de 'superar las dificultades', eufemismo del gusto del Gobierno para edulcorar el término crisis.

Con este planteamiento, el debate se convertirá en un intento por parte de Zapatero para exorcizar el lastre de esta doble desconfianza. El jefe del Ejecutivo pretende concitar el respaldo de la oposición en torno a tres reformas de calado.

El fallo del TC sobre el Estatut incendiará la respuesta de los partidos catalanes 

La modificación del sistema de pensiones pendiente de las recomendaciones del Congreso, la del mercado laboral que espera recibir en julio la bendición de la Cámara y la del sistema financiero, particularmente en el capítulo referido a las cajas de ahorros aprobado el pasado viernes, son los tres ejes prioritarios sobre los que Zapatero pedirá consenso.

Este intento choca con la estrategia trenzada por el PP. El combate parece en este punto un duelo filosófico. Si el Ejecutivo pretende explicar adónde vamos, el primer partido de la oposición enfatizará otra pregunta: de dónde venimos.

'Es un debate para saber por qué hemos llegado hasta aquí', señala su portavoz en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría. 'Esperamos que Zapatero explique por qué España ha llegado donde estamos', reitera uno de sus lugartenientes. El PP encuentra una respuesta al atribuir toda la responsabilidad a Zapatero y expondrán en consecuencia una solución convertida en eslogan: 'España necesita otro liderazgo'.

Ese deseo electoral latirá en el discurso de Rajoy. Varios dirigentes del PP han lanzado en los últimos días al PSOE la invitación retórica para que releven a Zapatero 'sin cambiar la composición de las Cortes'. Es la forma de nadar y guardar la ropa que empleó su portavoz, Esteban González Pons, para dejar a Rajoy no necesariamente en el debate la responsabilidad de activar la espoleta de este recurso, que el líder conservador se resiste a usar. La detonación podría abrasarle las manos si no se asegura el parapeto del resto de la oposición, y ni CiU ni el PNV son partidarios de un adelanto electoral.

IU se reclamará como solución ante un Gobierno volcado a la derecha

No es el momento, subraya el grupo catalán, pero llegará, advertirá a Zapatero su portavoz, Josep Antoni Duran i Lleida. CiU prepara una intervención que mantiene como sustrato el duro alegato que Duran lanzó contra el Gobierno en el debate sobre el ajuste del déficit. CiU volverá a mostrar al Ejecutivo la misma ruta de rechazo que trazó en mayo: no apoyarán los Presupuestos de 2011 e invitarán a Zapatero a concluir su trabajo y convocar elecciones después, una vez hechas las reformas necesarias.

Esta estrategia realza en el PNV su condición de imprescindible para sacar adelante las cuentas públicas. El grupo vasco paladea este privilegio con aparente templanza, con la misma distancia crítica hacia el Gobierno que escepticismo ante el PP. Su tono permitirá medir hasta dónde puede contar el Ejecutivo con el respaldo que le prestaron en 2010 sus seis diputados. El otro sostén, los dos parlamentarios de Coalición Canaria prometen apelar a la mesura para pedir a socialistas y conservadores que aparquen una crispación que, según reiteran, agrava la crisis.

A la izquierda del PSOE, IU recalcará el 'volantazo a la derecha' con el que su portavoz, Gaspar Llamazares, denuncia las últimas medidas de Zapatero. La 'contrarreforma laboral' centrará buena parte de una intervención con la que Llamazares pretende demostrar que la única oposición al Gobierno nace de la izquierda minoritaria, ya que el PSOE aplica a su juicio las mismas recetas contra la crisis que prescribiría el PP.

La sentencia del Estatut será otra de las grandes protagonistas. El grupo catalán anuncia 'un llamamiento a todas las instituciones para que entiendan el porqué de la indignación que siente la sociedad catalana a raíz del fallo'.

El grupo catalán anuncia 'un llamamiento a todas las instituciones'

CiU estudia también, igual que ERC e ICV, incorporar a las propuestas de resolución iniciativas de condena al fallo. Los republicanos buscan la actuación conjunta de todo el bloque catalanista incluidos los 25 diputados del PSC. ICV comparte esta intención, que pone contra la pared a unos socialistas catalanes que harán 'lo que tengan que hacer', según advierte su responsable, José Antonio Alonso. Cuentan con apoyos ajenos a Catalunya como el previsible del BNG.

UPyD representará el reverso de esta actitud, con su intención de exigir a Zapatero que 'cumpla y haga cumplir' la sentencia, según anuncia su portavoz, Rosa Díez.