Publicado: 20.03.2011 09:00 |Actualizado: 20.03.2011 09:00

Zapatero planea anunciar al PSOE el 2 de abril que no será candidato en 2012

El presidente sólo condiciona la fecha a que se confirme el horizonte de estabilidad económica en la cumbre europea del 24 y 25 de marzo

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Todas las informaciones, y todos los movimientos internos, conducen al 2 de abril. Para ese día está convocada una reunión del Comité Federal del PSOE y José Luis Rodríguez Zapatero planea anunciar en este cónclave que no optará a un tercer mandato como candidato electoral, según ha podido confirmar Público en fuentes próximas al presidente del Gobierno.

La fecha ya se apuntó por este periódico (10/3/2011) tras el anuncio de la cancelación del macroacto preelectoral que debía protagonizar Zapatero al día siguiente de esa reunión en Vistalegre (Madrid), la plaza que ha sido el escenario de celebración de sus grandes éxitos. Pero, ahora, a dos semanas para la cita del máximo órgano del partido entre congresos, es prácticamente unánime dentro del PSOE la expectativa de que ese día se producirá la confirmación de que Zapatero se va. Seguirá al frente del Gobierno hasta agotar la legislatura y continuará como secretario general del partido hasta la celebración del congreso que corresponde realizar tras las próximas elecciones generales, pero no será el candidato en 2012.

Lo novedoso es que, a pesar del mutismo presidencial, ha trascendido de fuentes de toda solvencia que el 2 de abril también figura marcado en rojo en el calendario personal de Zapatero. "Aún no es seguro, pero el proceso de maduración de la decisión puede desembocar en un anuncio ante el Comité Federal del día 2", aseguran estas fuentes, que se sitúan al margen de la batalla interna por la sucesión y que hasta ahora no descartaban que el presidente pudiera replantearse su continuidad.

El núcleo duro de la Ejecutiva descarta soslayar las primarias

El margen de incertidumbre obedece a que, como informó este diario (24/2/2011), las cumbres europeas marcan el calendario de la Moncloa. "Depende de cómo acabe el Consejo Europeo de los días 24 y 25, de que se estabilice la situación de la deuda y del grado de reconocimiento de que estamos en la senda económica correcta, aunque todavía no se vean los resultados", precisan las fuentes consultadas.

Para esos días de finales de la próxima semana está convocada la cumbre europea que debe aprobar el plan de competitividad en defensa del euro y la ampliación del fondo de rescate, instrumentos que se juzgan decisivos para cerrar el paso a los especuladores y atajar las turbulencias financieras, así como para dar el impulso definitivo a la recuperación de los países de la zona euro y del conjunto de la Unión Europea.

Es decir, que el anuncio está a expensas de que la fecha prevista del 2 abril coincida con "una situación de relativa estabilidad". Ese sería el Rubicón cuyo cruce liberaría a Zapatero de la responsabilidad como gobernante para poder pasar a actuar pensando en los intereses de su partido.

La sucesión de encuestas de opinión que apuntan como un escenario prácticamente imposible que Zapatero pueda recuperarse del fuerte desgaste personal que le ha procurado la crisis, unida a la falta de expectativas de que la recuperación económica pueda percibirse en el horizonte próximo y a la presión de los barones del partido, son los factores que habrían decantando la decisión del presidente, según las fuentes consultadas. El deseo de su familia de salir de la trituradora de la derecha mediática también habría pesado en el ánimo presidencial.

El entorno próximo a Zapatero confirma su propósito, aunque "aún no es seguro"

Si Zapatero consuma el anuncio, se estaría cumpliendo una hoja de ruta cuyo diseño se remonta, como mínimo, a las navidades. El argumento de fondo es que la incertidumbre ya no puede soportarse por más tiempo y que los dirigentes territoriales, los que más se han destacado públicamente en el pulso interno a favor de un anuncio previo a las elecciones del 22-M, así no podrán culparle de un varapalo electoral en esta convocatoria. De hecho, según sostienen algunas fuentes, aunque este dato no ha podido ser verificado, se llegó a planear la escenificación de su marcha y la puesta de largo de Alfredo Pérez Rubalcaba como sucesor en la convención autonómica celebrada en Zaragoza el 29 y 30 de enero, cuando el vicepresidente primero llegó a figurar en algún borrador del programa de actos como sustituto de Zapatero en la clausura y, sobre todo, cuando se esperaba su anunciación en una cena de barones, presencia que fue desconvocada a última hora.

Hoy, aunque Zapatero comunique el día 2 que no volverá a presentarse como candidato electoral, las fuentes consultadas descartan que el anuncio de su decisión lo vaya a acompañar de un señalamiento a Rubalcaba, sino en todo caso de la petición de que se activen los preparativos para la convocatoria de primarias después de las elecciones municipales y autonómicas del 22 de mayo.

La posibilidad de soslayar esta convocatoria, como han defendido algunos dirigentes territoriales, ha sido descartada por la dirección, con el vicesecretario general, José Blanco, a la cabeza. Bien es cierto que la aseveración de que se cumplirán los estatutos, "como no puede ser de otra forma", se acompaña de la creencia en que, con Zapatero de retirada y Rubalcaba en el primer plano, ningún otro dirigente se atreverá a llegar hasta el final de presentar una candidatura alternativa.

El presidente agotará la legislatura y evitará señalar a un sucesor

Aun así, ha bastado con que la ministra de Defensa, Carme Chacón, haya asomado como una posible alternativa para que se haya desatado el nerviosismo en ciertos ámbitos del partido. Toda la operación encaminada a coronar al vicepresidente primero como sucesor desde su origen se sustenta, en clave interna, en la expectativa de la "decantación natural" de un respaldo prácticamente unánime hacia su figura; y en clave externa, en la convicción de que las elecciones de 2012 las ganará el partido que antes cambie de candidato, dado que Mariano Rajoy no logra superar la barrera de la desconfianza del electorado. De ahí que en algunos círculos se haya manejado la posibilidad de presentar un ticket electoral formado por Rubalcaba y Chacón.

La mayoría de los barones más influyentes, desde Patxi López a Guillermo Fernández Vara, ha apostado públicamente por Rubalcaba, el candidato preferido por una gran mayoría. Pero otros, como el madrileño Tomás Gómez, han dejado entrever que su apuesta sería Chacón, si diera el paso que ella todavía no ha dado. Y no cabe olvidar que el castellano-manchego José María Barreda se distinguió como el único presidente autonómico que asistió al desayuno en el que la ministra dejó abierta la puerta a competir por el liderazgo del PSOE, un objetivo en el que, llegado el caso, contaría con el aval del PSC.

En todo caso, una vez que Zapatero despeje la incógnita que le atañe personalmente, lo que venga a continuación tiene un componente imprevisible. Hay quien, como el madrileño Rafael Simancas, ha defendido públicamente que las primarias se celebren de inmediato y se proclame al nuevo candidato antes del 22-M, cerrando así el bucle en abril. Esta opción, descartada con rotundidad desde el núcleo duro de la Ejecutiva federal, frenaría las posibles candidaturas alternativas porque obligaría a una campaña para recoger los avales requeridos que se solaparía con la campaña para los comicios municipales y autonómicos.

Frente a la tesis explicitada por el exsecretario general del PSOE madrileño, destacados miembros de la Ejecutiva advierten de que meterse ahora en unas primarias sería "algo sin pies ni cabeza, que obligaría a todos a decidir el apoyo a un candidato en lugar de centrar todas las energías en las elecciones".

El procedimiento de primarias está recogido en los estatutos y reglamentos del PSOE aprobados en el último Congreso federal del partido, en julio de 2008.  De acuerdo con las normas del PSOE, la duración mínima del proceso es de 15 días, contados a partir del momento en que el Comité Federal, a propuesta de la Ejecutiva, abra el proceso.  Esas dos semanas son el plazo previsto para que los aspirantes presenten los avales requeridos. Si sólo hubiera un candidato, sería proclamado al finalizar ese periodo, pero, en caso de surgir al menos dos aspirantes, el proceso se prolongaría hasta un máximo de 45 días. Los últimos siete días de ese periodo se dedican a la campaña de los candidatos entre los militantes socialistas.