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Zapatero rechaza el plan de rescate para favorecer al Ayuntamiento de Madrid

El Gobierno cree que la "barra libre" que pide Gallardón enviaría un mensaje contradictorio a los mercados

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Sobre la mesa, la propuesta del alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón (PP), de que el Gobierno permita la refinanciación de la deuda de su ayuntamiento, el más endeudado de España con 7.145 millones de euros. Y sobre el papel, nada. Ningún compromiso. José Luis Rodríguez Zapatero recibió ayer en el Palacio de la Moncloa al regidor madrileño para trasladarle su rechazo al plan propuesto por el consistorio madrileño. El principal argumento esgrimido por el jefe del Ejecutivo tuvo como base que aceptar sus demandas supondría lanzar un mensaje contradictorio a los mercados.

En definitiva, en el Gobierno interpretaron que el dirigente conservador había pedido 'barra libre para endeudar' a Madrid. Y que ceder a sus demandas supondría darle un trato de favor respecto al resto de ayuntamientos.

Gallardón plantea al Ejecutivo destinar a gastos el recorte a los funcionarios

Tras poco más de una hora y media de reunión, el alcalde de Madrid compareció ante los medios visiblemente molesto y poco confiado en que Zapatero dé marcha atrás a la hora de rechazar su plan para refinanciar la deuda. Fue muy insistente en que no sólo pedía para él, sino para el resto de consistorios.

Ruiz-Gallardón vendió como su principal exigencia la de que todas las corporaciones locales puedan refinanciar su deuda hasta un importe máximo del 80% de los vencimientos de la misma. Se trata de una demanda que ya había sido elevada con anterioridad por la Federación Española de Municipios y Provincias (FEMP). También estaba otra más ambiciosa, la de volver a financiar la totalidad de la deuda que le vence en diciembre: 257 millones de euros.

El alcalde no oculta que sale 'decepcionado' de la cita en la Moncloa

De Zapatero obtuvo un no. Creen en la Moncloa que de permitir que los ayuntamientos puedan continuar endeudánse incumplirían 'los objetivos de déficit marcados'.

Según insistió el regidor, la negativa del Gobierno a permitir esta vía obligará a convertir la deuda financiera en deuda comercial, algo que retrasará los pagos a los proveedores. Y, con ello, el incumplimiento de la Ley de Morosidad. El consistorio se enfrenta ya a un retraso en los pagos de más de nueve meses.

El Ejecutivo sostiene que no puede dar un trato de favor a Madrid

Pese a que el alcalde confirmó la gravedad de la situación en la que queda su ayuntamiento tras la decisión de Zapatero, destacó que las prestaciones sociales no se tocarán. Hasta ayer, el ayuntamiento trabajaba con dos versiones posibles de sus presupuestos sobre la mesa. Una, por si el Gobierno cedía a sus peticiones. La otra, sin contar con la posibilidad de refinanciar la deuda. Pese a que el alcalde aseguró que seguirá trabajando hasta que los Presupuestos Generales del Estado admitan enmiendas, por si logra que figure su propuesta de endeudamiento del 80%, el equipo económico del ayuntamiento ya ha asumido que las cuentas municipales tendrán que ser más austeras.

No faltó en el discurso del alcalde su alusión a la discriminación que sufren los ayuntamientos frente al Estado y a las comunidades autónomas mientras 'el peso de la deuda de las corporaciones locales es sólo del 6,1%', recalcó.

Con esta equiparación, Gallardón pasa por alto que los presupuestos de los ayuntamientos no cuentan con estabilizadores automáticos. Y que en el caso del Estado, en época de crisis el déficit se dispara.

La principal consecuencia será el retraso de pagos a proveedores

Según informaron fuentes del Ejecutivo, entre las demandas de Ruiz-Gallardón, que reconoció salir 'decepcionado' de la reunión, también estaba la de que el ahorro generado por la reducción del salario de los funcionarios pueda destinarse a nuevos gastos del municipio.

Fuentes de Presidencia del Gobierno consideraron que de dar luz verde a esta exigencia no habría reducción del déficit. Tampoco autorizó Zapatero que Madrid pueda financiar como deuda los gastos corrientes, como los recibos impagados de agua y luz. 'Se pondría en peligro la solvencia futura del ayuntamiento y la prestación de los servicios a los ciudadanos', justificaron en la Moncloa.

Por su parte, el portavoz del Grupo Municipal Socialista, David Lucas, respaldó ayer la actitud de Rodríguez Zapatero. Además de criticar que Ruiz-Gallardón se erigiera en portavoz de todos los ayuntamientos, le dio recetas: 'Ser austero, no despilfarrar y cumplir sus compromisos'. Y recordó que hay consistorios que 'sí han hecho sus deberes'.