Público
Público

"Zapatero se ha rendido a la economía especulativa"

Secretario general de UGT. No se arrepiente de cómo ha gestionado la puesta en escena de la huelga y presagia un efecto electoral

Publicidad
Media: 0
Votos: 0

El secretario general de UGT, Cándido Méndez (Badajoz, 1952), cree que el presidente del Gobierno está en un callejón sin salida y que la reforma laboral tendrá coste electoral. Acusa al Ejecutivo de ser cómplice de la patronal y asegura que no cejará en exigir que cambie la ley que provocó la huelga general.

Dos días después de la huelga general, el presidente del Gobierno rechaza modificar la reforma laboral ¿Qué le parece?

El presidente sigue metido en un callejón sin salida que él mismo ha provocado y le cuesta trabajo reaccionar. Probablemente se esté dando tiempo a sí mismo para poder colocar las fichas de manera distinta. Va a tener que rectificar. La sentencia más dura va a ser la realidad cuando se corroa el mercado de trabajo y la estabilidad en el empleo. El efecto se está notando ya: en agosto, el número de contratos indefinidosfue menor que en agosto del año pasado, cuando la crisis era más grave.

Entonces no cree que la reforma laboral vaya a reducir tres puntos la tasa de paro como dicen los Presupuestos del Estado para 2011.

Ninguna reforma laboral va a reducir el paro y esta, menos. El centro de esta reforma es el despido, incluso lo hace más atractivo que la reorganización del trabajo dentro de la empresa.

Cuando dice que el presidente está ganando tiempo, ¿es para que se relajen los mercados?

El Gobierno no defendió en su momento las diferencias de nuestro país respecto a Grecia o Irlanda y, al haber aceptado en mayo que nos empaquetaran con ellos, el problema que acontece en Irlanda inmediatamente nos golpea a nosotros... Y si piensa que el tiempo lo que va a hacer es aparcar el problema de la reforma laboral, lo que digo es que las organizaciones sindicales mantendremos la exigencia de rectificación.

Zapatero dice que espera una señal de los sindicatos y que ustedes están elaborando una propuesta.

UGT y CCOO queremos gestionar la huelga general de forma conjunta y nos reuniremos para definir las líneas de actuación, que van a pasar por una recopilación de nuestras propuestas, que son conocidas. Por lo tanto, el presidente no tiene que esperar señales de los sindicatos ni propuestas porque ya las conoce. La pelota está en el alero del Gobierno.

Entonces, lo que sí esperan UGT y CCOO es una invitación para sentarse con el Gobierno.

Me gustaría precisar varias cosas. Primero: nuestra exigencia de rectificación es firme y perdurable en el tiempo. Segundo, si nos invitan a hablar, hablaremos, pero nuestras exigencias se van a mantener. Además, no sé si hay cierta confusión en el Gobierno respecto a qué es el Diálogo Social. Las organizaciones sociales y los trabajadores tienen unos derechos de participación, de información y de consulta que no son concesiones del Gobierno. Esto tiene que quedar muy claro.

¿Entraría a discutir los reglamentos de la reforma laboral?

Negociar los reglamentos, discutir los reglamentos no es lo que nosotros queremos. Vamos a exigir la rectificación. Va a ser una exigencia permanente. Pero, en paralelo, tenemos el derecho de que nos informen y de emitir veredicto sobre cualquier cosa que afecte a los trabajadores, pero desde la exigencia de la rectificación. No habrá acuerdo en el reglamento de la ley si no rectifican.

En pensiones, ¿qué está dispuesto a negociar?

Nuestras posición es que hay que respetar el Pacto de Toledo y eso significa renunciar a la congelación de las pensiones. El planteamiento de los 67 años es innecesario y perjudicial. En las pensiones hay que plantear cómo se aumentan los ingresos, eso significa subir la base de cotización mínima a través del aumento del salario mínimo interprofesional y buscar una figura tributaria que sirva de fuente de financiación complementaria a las cotizaciones.

Usted que ha estado tan cercano a Zapatero ¿qué siente ante el cambio de política económica: incredulidad, decepción, rabia?

Siento una enorme preocupación. Es una rendición ante la economía especulativa y un abandono de la economía productiva.

Dicen que no hay margen.

Si el Gobierno no tiene margen es porque no se ha preocupado de buscarlo. Ha optado por un ajuste puro y duro.

¿Hay una brecha en la familia socialista? El 60% del grupo parlamentario es de UGT.

En el grupo parlamentario no hay nadie de UGT. Nosotros no tenemos diputados, son diputados socialistas. UGT no se presenta a las elecciones.

¿Qué sensación tuvo el 29-S respecto a lo que vivió el 14-D como secretario general de UGT de Andalucía?

El impacto de la huelga del 29-S es distinto, pero es que las circunstancias son diferentes. Pero el Gobierno debería agarrarse como a un clavo ardiendo a la huelga, porque aunque no tenía exigencias políticas refleja una situación que va a tener consecuencias políticas si el Gobierno no corrige el tiro, porque la percepción quehay es que el Gobierno se ha pasado.

¿Se ha pasado a la derecha?

La política económica es neoliberal. Hago una excepción con los derechos civiles, pero en economía es una política neoliberal clásica.

¿En algún momento volverá a haber cercanía entre UGT y el Gobierno socialista?

Dependerá de las políticas que lleve a cabo el Gobierno. En este momento confrontamos y puedo decir que la Unión General de Trabajadores en este terreno está fuerte y compacta.

¿Se ha sentido respaldado por diputados socialistas?

Me he sentido muy respaldado por los trabajadores y trabajadoras. Y en las asambleas han participado muchos dirigentes políticos del PSOE: concejales, alcaldes...

Zapatero ha dicho que había que esperar a que se serenaran las cosas.

Nosotros estamos muy serenos, muy convencidos. Y es complementario con que reflejemos lo que sentimos, que es indignación porque es lo que siente la inmensa mayoría de la población trabajadora con lo que ha hecho el Gobierno. La gente corriente lo tiene más claro que el agua, cuando llegue el momento emitirá un juicio inapelable.

Supongo que sí, pero se lo habrá ganado a pulso. A veces se intentan teñir de grandiosidad estas decisiones, pero la gente no ve ninguna grandiosidad, lo que ve es una situación inexplicable e inexplicada. El Gobierno hace esta política para recuperar la credibilidad de los mercados, pero la percepción de la calle es que la política no puede nada. El presidente ha pasado de decir la política lo puede todo, a la política no puede nada. ¿Desde dónde nos gobiernan? Decir que no hay margen es desolador en términos políticos. Y puede tener dos consecuencias: que se vote a otras formacioneso que la gente se aleje de la política.

Volviendo la vista atrás hasta abril, ¿cambiaría algo?

Estoy muy satisfecho de todo lo que hemos hecho. Ahora me reafirmo. En la época dura de la recesión, arrimamos el hombro para mantener las políticas de estímulo y la protección social. Ahora hemos arrimado el hombro con la huelga general. Nosotros queríamos llegar a un acuerdo y no ha sido posible por la posición de la patronal con la complicidad del Gobierno. La huelga ha venido en el momento justo.

Así que cree que el Gobierno es cómplice de la patronal.

Claro, desde que da el golpe detimón.

¿Va a llamar al presidente del Gobierno?

No.

¿Se imagina a Zapatero el año que viene en Rodiezmo?

Francamente, no.