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Zapatero resta importancia a salir investido en segunda vuelta

El presidente da las últimas pinceladas a los cambios de estructura en su próximo Gobierno 

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“Tengo bastante avanzada la estructura del Gobierno”. A la esperada pregunta de los periodistas sobre la composición de su nuevo Gabinete, que, como muy tarde, deberá conocerse a mediados de la semana que viene, el presidente en funciones contestó ayer sin dar ningún nombre ni adelantar novedad alguna sobre la estructura del Consejo de Ministros, aunque todo apunta a que este fin de semana finiquitará su obra.

José Luis Rodríguez Zapatero reiteró en Bucarest, donde asistió a la Cumbre de la OTAN que concluye hoy pero que él abandonó ayer, lo que él y su entorno vienen adelantado desde antes de que ganaran las elecciones: habrá “modificaciones” en la estructura del Ejecutivo y que darán respuesta a “los objetivos políticos prioritarios” a ejecutar en la novena legislatura. Las prioridades a las que se refiere Zapatero fueron adelantadas durante toda la campaña electoral. A saber: políticas sociales y de integración –término con el que el presidente del Gobierno pretende ir más allá de las políticas migratorias desarrolladas hasta ahora-; de nuevas tecnologías e Investigación, Desarrollo e innovación (I+D+i), y de lucha contra el cambio climático.

Las posibilidades que ha estudiado el presidente para dar forma a su Gobierno encajando estos objetivos pasan por desgajar la Secretaría de Estado de Asuntos Sociales y la de Inmigración del Ministerio de Trabajo, crear un nuevo departamento relacionado con la tecnología y la investigación o potenciar la cartera de Medio Ambiente con nuevas competencias relacionadas.

Han quedado, una vez más, bajo llave los nombres de su equipo, salvo los ya conocidos de la vicepresidenta, María Teresa Fernández de la Vega, y el vicepresidente, Pedro Solbes, que continuarán en sus puestos. Sobre el “titular de Defensa” -a la pregunta sobre la “sucesora” de José Antonio Alonso, allí presente, Zapatero no ha querido especificar el género-, el jefe del Ejecutivo ha asegurado que “está bastante pensado y decidido”.

Tras los últimos acontecimientos relacionados con la actuación del PNV y su incoherencia con respecto a ANV, la posibilidad de obtener los votos a favor de los nacionalistas vascos en la investidura de Zapatero, prevista para el 8 y 9 de abril, y que salga ungido en la primera vuelta se alejan, aunque al presidente no le importa, aseguran en su entorno.

“Desde el punto de vista de desarrollo de la legislatura, de la tarea de Gobierno o de la estabilidad -según Zapatero- puede ser útil” cualquier fórmula, la de la primera o la de la segunda votación. El jefe del Ejecutivo manifestó ayer que su “deseo es salir elegido” y para ello, como mínimo, va a contar con el respaldo del grupo parlamentario socialista, que representa “el apoyo de once millones de españoles”.

Lo único que interesa al jefe del Ejecutivo es mantener la coherencia de su mandato con el programa que ha prometido a los ciudadanos -”fidelidad”- y desarrollar “la máxima capacidad de diálogo con todas las fuerzas políticas”. Zapatero aseguró que eso es lo que transmitirá a los representantes políticos con los que se mantengan contactos para su investidura.