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Zapatero tiende la mano al diálogo con los sindicatos

El presidente cree una "obligación" que Gobierno y agentes sociales se reencuentren tras la huelga

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'Voy a trabajar', pronunció lacónico el jefe del Ejecutivo al entrar en el Congreso para someterse al control de la oposición. 'Espero que a partir de mañana encontremos cauces de diálogo', señaló José Luis Rodríguez Zapatero minutos después, al abandonar la Cámara. Entre estas dos declaraciones, el presidente buscó manejarse con equilibrio ante una huelga que apenas acababa de desperezarse a la hora en que ocupó su escaño.

El paro general sobrevoló como una referencia recurrente el hemiciclo sin atreverse a aterrizar, habida cuenta de que los diputados más combativos contra la reforma laboral optaron, precisamente, por hacer huelga.

Zapatero aprovechó una pregunta sobre las pensiones del portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, para trazar una primera impresión sobre la jornada de movilización con un tono más institucional. 'En aquellas reformas en el ámbito sociolaboral, los sindicatos y los empresarios tienen la obligación de contribuir al diálogo', señaló el presidente. 'Espero que así sea, más allá de los resultados' del paro, completó, huyendo de calificativos sobre la huelga: 'Es conocido que no la deseo, que la respeto y que el Gobierno trabaja para garantizar el derecho a la huelga y el derecho al trabajo'.

En el mismo escenario en el que Zapatero invitaba a buscar 'cauces de diálogo' y muy poco después, la vicepresidenta económica, Elena Salgado, negó rectificaciones en las reformas estructurales como la del marco laboral al precisar que, en 'lo fundamental', el Gobierno 'va a seguir adelante'.

Si el líder del PP preguntó al jefe del Ejecutivo sobre empleo obviando la huelga, el paro general se convirtió en una referencia bronca en el duelo que siguió al cara a cara entre Rajoy y Zapatero. 'La verdad está ahí fuera, probablemente hoy donde más le duela al Gobierno', señaló a María Teresa Fernández de la Vega la portavoz conservadora en el Congreso, Soraya Sáenz de Santamaría. 'La verdad está en la calle', insistió, aludiendo a los huelguistas y a 'los cinco millones de españoles que quieren trabajar y no pueden'.

Clavadas las espuelas, la vicepresidenta replicó al galope: 'Escuchamos a la gente, a la calle y a los sindicatos. Nos sentaremos cuantas veces sean necesarias para buscar soluciones y vamos a seguir trabajando. Ustedes los persiguen'.

La bancada del PP se dolió en un alboroto que envolvió a la vicepresidenta hasta que remató su respuesta: 'Su huelga es la huelga contra la recuperación', afiló. '¿Saben qué hacen cuando las cosas no salen como a ustedes les parece? Gran pataleta', prologó. 'Hacen populismo con la inmigración y ahora, en Madrid, hasta atacan a los mendigos', terminó de disparar.

Corrosivo cuando quiere, el diputado del PP Vicente Martínez-Pujalte acabó de agitar la bronca al arrancar la siguiente pregunta, aunque De la Vega ya no era la interpelada. 'No había oído tanta tontería como la que ha dicho la vicepresidenta desde hace mucho tiempo, porque acusar al PP de haber provocado la huelga y atacar a no se sabe quién...'.

Pujalte no pudo concluir, acallado por las protestas del PSOE. Cuando la presidencia restableció el orden, la Cámara volvió a su atonía, con la huelga en segundo plano y el hemiciclo más lleno que de costumbre los diputados madrugaron para sortear el tráfico. Siete escaños lucieron así aún más vacíos mientras Zapatero llamaba al diálogo y el PP utilizaba la huelga como un arma contra el Ejecutivo.

Los diputados Gaspar Llamazares (IU), Joan Herrera (ICV), Joan Ridao, Joan Tardà y Francesc Canet (de ERC) y Francisco Jorquera y Olaia Fernández (del BNG) se sumaron al paro general, como habían anunciado. Tampoco ocupó su lugar el ex líder de CCOO Antonio Gutiérrez, diputado socialista muy crítico con la reforma laboral, que optó por seguir el pleno desde su despacho del Congreso.

Mientras la normalidad ganaba terreno en el interior de un hemiciclo cicatero en referencias a la jornada de paro el seguimiento entre los funcionarios de la Cámara no llegó al 10%, un centenar de personas trasladaron su protesta a las puertas del Congreso.

El despliegue policial hizo guardar las distancias sin incidentes y el hemiciclo, hermético al sonido de la calle al menos en cuanto a su acústica, se mantuvo blindado ante los silbatos.

Por la tarde, Esteban González Pons, portavoz del PP, afirmó que los españoles mostraron ayer que 'lo que quieren es trabajar', y no un paro. España necesita 'elecciones generales, y no huelgas generales', abundó.