
El año de la gran recesión en España. El 2009 ha sido aciago, el peor en crecimiento y en paro. El deterioro de la economía se concentró en el primer trimestre, y luego ha ido frenándose. Se espera que el PIB ya se sitúe en torno al 0% en variación intertrimestral en el cuarto trimestre del año.

Es también el año de las grandes ayudas públicas. Ante la violencia de la crisis, los Estados (con España a la cabeza) inyectaron masivas cantidades de dinero para salvar o ayudar a los bancos, para combatir el desempleo y para reanimar la actividad económica. Keynes reina otra vez.

Es el año del cambio en la dirección de la política económica. En abril, Solbes, cansado, deja su puesto a Elena Salgado.

El año en que cambió el escenario económico internacional. La cumbre del G-20 en Pittsburgh consolidó un cambio que comenzó en la reunión de Londres, dejando de ser el G-7 el órgano de referencia.

Los bonus, en la picota. La mejoría relativa de los bancos en la última parte del año ha hecho multiplicar las expectativas de que sus directivos cobren jugosos bonus, ante el escándalo de la opinión pública. La reacción de los gobiernos ha sido limitada. Sólo Reino Unido ha decidido castigar fiscalmente su cobro.

En el mundo de las empresas, la bancarrota de General Motors y sus secuelas (incluyendo la frustrada venta de Opel y sus consecuencias sobre la planta de Zaragoza) es el símbolo de la crisis del sector automovilístico y por extensión industrial de la economía mundial. En las aerolíneas, las fusiones de Iberia y British y de Vueling y Clickair son la respuesta a la crisis del sector.

A nivel social, 2009 simboliza el fracaso del Diálogo Social entre CEOE y los sindicatos, que se interrumpió en julio. El año acaba en calma tensa, pero hay mejores perspectivas de éxito para 2010.