El Partido Virtuoso de Bután (DPT) barrió hoy a su único contrincante, el Partido Popular Democrático (PDP), en los primeros comicios a la Cámara Baja de la Historia del pequeño reino de la región del Himalaya. Según fuentes de la Comisión Electoral consultadas por la agencia Efe, El DPT obtuvo 44 diputados, mientras que el PDP se hizo con los tres escaños restantes.
Las expectativas de alta participación se cumplieron y el 79,4 por ciento de los más de 318.000 butaneses llamados a las urnas ejercieron su derecho de voto
Pese a que los resultados oficiales no se publicarán hasta el próximo martes, los 47 diputados de la Cámara Baja nombrarán a un primer ministro que contará con el honor institucional de inaugurar la era democrática en este país del Himalaya de apenas 670.000 habitantes.
El Partido Virtuoso está liderado por el ex jefe de Gobierno Jigma Y. Thinley, que ha conseguido vencer al PDP, encabezado por el también ex primer ministro Sangay Ngedup (1999-2000 y 2005-206), cuñado del anterior monarca butanés, Jigme Singye Wangchuck. Antes de conocer los resultados electorales, el portavoz de la formación vencedora, Palden Tsering, ya mostró su confianza en la victoria del Partido Virtuoso. "Aunque no tenemos encuestas, esperamos ganar y poder asegurar un Gobierno estable no de un día, sino para los próximos 100 años. La democracia permitirá a la gente participar en el proceso político y decidir lo que más le interesa", añadió.
La inexperiencia democrática de los butaneses hizo que en abril de 2007 el Gobierno organizara un masivo simulacro electoral en el que los candidatos eran estudiantes de instituto y representaban a partidos ficticios con nombres de dragón y programas imaginarios. Estas elecciones, que contaron con 42 observadores internacionales, son la culminación de una transición "feliz" propugnada por el rey Wangchuck, quien, tras dar su visto bueno a una propuesta de Constitución, abdicó en diciembre de 2006 en su hijo Jigme Khesar.
Éste, un joven de 26 años educado en Oxford, se ha mantenido con mano firme en la senda de las reformas y ha apostado por transformar el país en un sistema monárquico parlamentario tras un siglo de absolutismo. Tras la formación del nuevo Gobierno, el rey mantendrá su rol como jefe de Estado y, según la Constitución, sólo podrá ser destronado con el voto de al menos dos tercios de la cámara. "La democratización del país parte de la decisión del rey. De hecho, muchos de los ciudadanos participan en el proceso porque tienen fe en el rey. La democracia es su deseo", reconoció Tsering.
El ritmo de los cambios ha asustado a parte de los habitantes del país, conocido como el último Shangri-La, que vivió hasta hace poco en un ambiente medieval: no tuvo carreteras, teléfono ni moneda hasta la década de 1960.
Durante su reinado, el rey Wangchuk se embarcó en una rápida modernización que desembocó en la legalización de la televisión e Internet (1999) y, más tarde, de la libertad de prensa, en parte para favorecer la cultura democrática.
Pero el renombre mundial de Bután proviene de la institucionaliación de la Felicidad Nacional Bruta, un peculiar PIB consistente en el fomento de las tradiciones y la protección del medio ambiente y la verdad en lugar de preocuparse por los bienes materiales. Su política ha dado frutos entre los butaneses, que, pese a su precariedad económica, son, según un estudio de la británica Universidad de Leicester, el octavo pueblo más feliz del mundo por delante de Estados Unidos.
Llena de retos, esta democracia recién nacida comparte sin embargo rasgos de otras más veteranas, como las inevitables anécdotas de la jornada electoral: la más sonada la protagonizó Tshewang Dema, una mujer de 65 años que caminó 600 kilómetros durante catorce días para poder depositar su papeleta: "Me mareo en los coches, y como no quería perder mi voto, caminé", declaró Dema al rotativo "Bhutan Times".
Me quito el somnbrero ante el rey de Butan, muchos de los dirigentes actuales de los paises supuestamente modernos deberian tomar ejemplo y realizar un acto de reflexion sobre lo que es realmente la felicidad y su posterior aplicacion; vivir en armonia y equilibrio con el medio ambiente respetendolo sin dejar de lado la evidente situacion de avances cientificos y modernizacion junto con el progreso, lo cual no es incompatible.Mirando para el pueblo se consigue la estabilidad.Ánimo y adelante.
un país donde la gente va a votar pq el rey lo pide, que no entienden porque cambiar de sistema gubernamental pq han tenido dos reyes que han llevado el progreso y los cambios sin presiones externas ni internas. Un pais con conflictos que no interesa a nadie y no sale nunca en ningun medio.
ellos a su ritmo, igual con suerte logran lo que: progresar economica y tecnologicamente sin perder su cultura.
observador... hoy no has visto bien... Bhutan está muy lejos para ir con la mochila. Los hippies tampoco necesitan ya ningún shangri-la, porque los auténticos han sabido encontrarlo cerca de casa. Los hippies de boquilla de entonces, que ahora se les llama yuppies, sí tienen más de 180 diarios para entrar al país. Y luego, como han pagado, ya pueden inundar el país de basura occidental (literalmente, envases y desperdicios), o follarse a una bhutanita, o al butanito, si les place, ya que su dictador rey democrático pseudoinglés (y me alegro de esto), está educado en la corrupta Europa, la de los mercaderes...
No conozco apenas nada de la realidad de este pequeño país y por tanto creo que no es conveniente entrar "analisis y debates". Pero hay dos aspectos o dos conceptos que pienso todos deberiamos respetar y felicitar: democracia y FNB: ¡Cojonudo: Felicidad Nacional Bruta! A ver si cunde el ejemplo y empezamos a medir el desarrollo por conceptos como este.
Tienen interes en autoaislarse del mundo y sus influencias. Asi han logrado tener y mantener un paraiso ecologico. No admiten visitantes, o muy pocos, para ello tienen un impuesto especial por dia de estancia en el pais, creo que es de 180 € darios....con ese precio asustan a cualquiera, sobre todo a hippis y demas mochileros...
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